• Cotizaciones
    jueves 16 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La educación sexual

    Sr. Director:

    La cultura de la muerte. Hace unos meses escribía en Jornada y en Búsqueda, conmovido por las cifras crecientes de abortos que se practican en nuestro país, y la educación sexual hedonista que se lleva adelante en todos los niveles de nuestra educación, de acuerdo con la inicua ley de salud sexual y reproductiva y otras de ese mismo tenor aprobadas por este gobierno, y la triste colaboración de algunos representantes de la oposición.

    Allí también señalaba que nuestro pueblo parecía anestesiado, porque estas mismas leyes inicuas se intentaban aprobar en otros países de América Latina y la población hacía conocer su disconformidad con manifestaciones diversas. Felizmente, nuestro pueblo se está despertando como era de esperar, y frente a un manual de educación sexual que las autoridades de la educación transmitieron a todas las escuelas, los padres se levantaron en todo el país a protestar por el atropello de querer llevar adelante una educación sexual a sus hijos con la cual no están de acuerdo. Y se saben respaldados por leyes que establecen claramente que ellos son los principales educadores de sus hijos.

    Nuestro pueblo debe tener presente las sabias palabras de Juan Pablo II, que hace unos años decía: “Estamos frente a una realidad más amplia, que se puede considerar como una verdadera cultura de la muerte. Las amenazas contra la vida no disminuyen. Al contrario, adquieren dimensiones enormes. Se trata de amenazas programadas de manera científica y sistemática. Los falsos profetas y los falsos maestros han logrado el mayor éxito posible. Estamos en realidad ante una objetiva conjura contra la vida, que ve implicadas incluso a instituciones internacionales, dedicadas a alentar y programar auténticas campañas de difusión de la anticoncepción, la esterilización y el aborto (y la eutanasia). Los medios de comunicación social son con frecuencia cómplices de esta conjura”.

    La cultura de la muerte es una mentalidad, una ideología, cuyo objetivo es propiciar la muerte de los que son considerados poseedores de una “baja calidad de vida”, o un estorbo, una carga, un obstáculo para el placer, el poder o el dinero.

    Algunos se preguntarán ¿qué tiene que ver la educación sexual hedonista con la cultura de la muerte? La educación sexual hedonista es la puerta hacia el resto de la cultura de la muerte, conformando una verdadera tríada diabólica: “educación” sexual hedonista-anticoncepción-aborto, enfermedades de transmisión sexual, eutanasia.

    La característica fundamental de la cultura de la muerte es el relativismo moral, el cual consiste en afirmar que no existen principios morales objetivos, absolutos, universales e inmutables. Cada individuo decide y determina lo que está bien o mal para él o ella en una situación determinada. El relativismo moral es muy dañino, porque a consecuencia de esta ideología los derechos de los más débiles e indefensos de la sociedad no son respetados. Como cada persona decide lo que está bien o mal, y si esa persona tiene autoridad política o es parte de las elites dominantes les va a imponer a los más débiles e indefensos, por ejemplo los niños no nacidos o los ancianos, el aborto o la eutanasia. Se da entonces la dictadura de los fuertes contra los débiles. Este relativismo moral se opone a la inmutable dignidad de la vida humana.

    Por todo ello no nos dejemos engañar por esta cultura de la muerte que penetra en forma engañosa y cuya principal estrategia son las mentiras astutas, disfrazadas de verdad y de bondad, como “salud reproductiva”,”perspectiva o equidad de género”, o las que se esgrimen para implantar la educación sexual hedonista: disminuir los embarazos y abortos entre los jóvenes, o las enfermedades de transmisión sexual. Cuando sabemos que esa educación sexual ha fracasado rotundamente en los países que la han llevado adelante, como sabemos que ocurre en Estados Unidos, donde los abortos y las enfermedades de transmisión sexual aumentan de forma alarmante.

    Las familias deben promover una educación sexual basada en el amor, que es la única forma de lograr una adecuada integración de la sexualidad a la persona, y no se haga esclava del egoísmo y trate a los demás como objetos de placer sexual y no como personas.

    Y seguir atentas para defenderse de esta cultura, que está financiada por los poderosos del mundo (la Unión Europea; el gobierno de EE. UU., sobre todo bajo la presidencia de Barack Obama y los Clinton; Rockefeller, Soros, Gates, etc., y la Organización de Naciones Unidas). Esta cultura es promovida en nuestro medio por el feminismo radical, la comunidad LGBT, la Asociación Civil de Planificación Familiar (asociación miembro de IPPF, la mayor organización abortista del mundo) y el gobierno “progresista”. Además debe tenerse muy en cuenta que esta cultura también se está introduciendo en la salud, particularmente en las policlínicas del adolescente. Por eso los padres deben acompañar a sus hijos a las mismas para conocer qué les transmiten sobre sexualidad, y si no los dejan pasar no permitir que vayan. No olvidemos que la autoridad paterna es objeto de rechazo por los que promueven esta educación sexual; el Estado y los “expertos” son los que poseen el conocimiento sexual adecuado y completo, los padres de familia tienden a ser “anticuados”, “ignorantes” o “pasados de moda”.

    Dr. Justo Andrés Ongay