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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComentarios ineludibles desde una mirada sindical. Repasando ediciones anteriores, he tenido la grata sorpresa de toparme con una nota de Raúl Ronzoni, titulada “La esencial ética del comportamiento”, contenida en la edición de Búsqueda del pasado 3 de setiembre que, en su momento, no leí.
No abundaré en su contenido, el cual comparto íntegramente, sino que aprovecho el haber tomado conocimiento de su precisión conceptual y su imprescindible lectura. Por tanto, reflexionaré sobre el inaceptable comportamiento de algunos docentes, que pretenden vanamente convertirse en dirigentes sindicales. Creo que el contenido de las expresiones del autor me llevan a trasladarme hacia otras expresiones de inconductas inaceptables.
Los pretendidos militantes estudiantiles agremiados, que vilipendiaron y agredieron alevosamente al edificio del Palacio Legislativo, superior expresión simbólica de nuestra institucionalidad democrático-republicana, constituye otra muestra de lo que contiene la nota.
Podríamos seguir con otros ejemplos, tales como la indebida intromisión del sindicato del taxi y la Plenaria Memoria y Justicia, pretendiendo invadir el edificio del Codicen, luego de la comprobación del retiro voluntario de los estudiantes ocupantes, demostrada por el video exhibido por el Ministerio del Interior esta semana. Hay otros ejemplos, pero no es necesario comentarlos, para caracterizar lo que el movimiento sindical uruguayo no merece, en honor a su rica historia.
Asumo como obligación identificarme como militante gremial. Lo fui como trabajador y lo sigo siendo ahora en la ONAJPU (Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas) y, en consecuencia, esta forma inaceptable de conducta de militantes y organizaciones sindicales, no puede ser y no será nunca el camino.
En un sindicato, quienes militamos, en mi opinión, debemos sentir como nuestra primera obligación convertirnos en mejores personas cada día. Si no lo hacemos, nuestra lucha estará, desde el comienzo, destinada al fracaso ético.
¿Cómo podríamos ser verdaderos representantes de trabajadores o de los que lo fueron y se han retirado de la actividad, pero siguen en la militancia, si avalamos esta clase de comportamientos?
Aún más: nunca podríamos llegar a actuar como verdaderos interlocutores de la sociedad, de la cual esperamos su comprensión y adhesión a nuestra actuación, si desnaturalizamos nuestros postulados con esta clase de ejemplos reprobables, que no deben constituirse en formas de lucha aceptables, desde ningún punto de vista estratégico o táctico.
Agrego, además, las formas de presión a la Justicia, complementadas con el increíble anuncio de paros contra decisiones de la Justicia Penal.
Si pretendemos con nuestro trabajo sindical desarrollar formas de profundización de conciencia, destinadas a convertir en realidad la solidaridad, jamás podremos lograrlo con conductas reñidas con una auténtica moral militante, que deben ser desterradas.
Mario Mora
C.I. 982.013-6