• Cotizaciones
    miércoles 29 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La ética liberal

    N° 2011 - 07 al 13 de Marzo de 2019

    Sobre la naturaleza del bien se ha disputado bastante; el tema ya estaba planteado en la República de Platón, identificándolo con el astro solar como fuente de toda posible iluminación de la conciencia. En general, los manuales de ética llegaron a discernir pocas categorías.

    De esto se sirve Ayn Rand para favorecer su aporte teórico. Dice que básicamente hay tres grandes escuelas de pensamiento que se ocuparon de la naturaleza del bien. Una de ellas es la teoría intrínseca, que sostiene que “el bien es inherente a ciertas cosas o a ciertas acciones como tales, independientemente de sus circunstancias y de sus consecuencias, y de los beneficios o daños que puedan causar a los sujetos afectados. Es una teoría que separa el concepto del bien del beneficiario y el concepto de valor de todo valuador y de todo propósito, afirmando que el bien es bien en sí mismo y por sí mismo. La teoría subjetivista sostiene que el bien no guarda relación con los hechos de la realidad, que es el producto de la conciencia del hombre, creado por sus sentimientos, deseos, intuiciones o caprichos, y que es meramente un ‘postulado arbitrario’, o un ‘compromiso emocional’. La teoría intrínseca sostiene que el bien reside en alguna forma de realidad independiente de la conciencia del hombre; la teoría subjetivista sostiene que el bien reside en la conciencia del hombre, independientemente de la realidad”.

    La tercera teoría que Rand asume como propia, y que es su eje diferencial en el campo de la filosofía asociada a su nombre, es la llamada teoría objetiva. Conforme a esta corriente, “el bien no es un atributo de las ‘cosas en sí mismas’ ni de los estados emocionales del hombre, sino una valuación de los hechos de la realidad por la conciencia del hombre, de acuerdo con un patrón racional de valor. (Racional en este caso significa derivado de los hechos de la realidad y validado por un proceso de la razón). La teoría objetiva sostiene que el bien es un aspecto de la realidad en relación con el hombre que debe ser descubierto, no inventado, por el hombre. Para una teoría objetiva de los valores es fundamental la cuestión: ¿valor para quién y para qué? Una teoría objetiva no permite omitir la circunstancia ni sustraer el concepto; no permite separar el valor del propósito, el bien del beneficiario y las acciones del hombre, de su razón”.

    En su opinión, tenemos que de todos los sistemas sociales en la historia de la humanidad el capitalismo es el único basado en una teoría objetiva de los valores. Rand cree que las otras dos teorías han sido y son la fuente de los grandes sufrimientos sociales y personales que ha deparado la historia política: “La teoría intrínseca y la teoría subjetivista, o una mezcla de ambas, son la base indispensable de toda dictadura, de toda tiranía y de todas las variantes del Estado absoluto. Sea que estas teorías sean sostenidas en una forma consciente o en una forma subconsciente, ya sea en la forma expresa de un tratado filosófico o en el confuso caos de los ecos de este en los sentimientos del hombre común, estas teorías hacen posible para un hombre creer que el bien es independiente de la mente humana y que puede ser realizado por la fuerza física. Si un hombre cree que ciertos actos son en sí intrínsecamente buenos, no dudará en forzar a otros a ejecutarlos. Si cree que el beneficio o el daño causado a los hombres por tales actos carece de importancia, verá un mar de sangre como algo carente de importancia. (…)Ha sido la teoría intrínseca de los valores la que produjo un Robespierre, un Lenin, un Stalin, un Hitler. No es mera casualidad el que Eichmann fuera kantiano. Si otro hombre cree que el bien es fruto de una elección subjetiva arbitraria, la disyuntiva entre el bien y el mal se convertirá para él en esta: mis sentimientos o los de los otros. (...) Cuando el subjetivista propugna la realización de su ideal social, se siente autorizado moralmente a subyugar a los demás ‘por su bien’ (de ellos), puesto que siente que él posee el bien y que a su realización solo se ponen los equivocados sentimientos de los otros”.

    En política todo es muy diferente a lo que ocurre en el fuero personal, donde para matar o para avasallar las excusas suelen ser insignificantes y sin ninguna elaboración. La política en este punto es exigente; necesita una teoría que respalde sus desmanes. El gran mérito de Ayn Rand es haber demostrado el punto.