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    lunes 10 de junio de 2024

    La eutanasia y el veto presidencial

    Sr. Director:

    Carta abierta al presidente de la República sobre eutanasia

    En este mismo semanario se informó1 sobre el proyecto de ley de eutanasia (hoy con media sanción legislativa) que “La posición del mandatario deja la puerta entreabierta a un posible veto presidencial”. Esa posibilidad hace nacer esta necesidad de comunicarme.

    Introduciendo: tengo 34 años, milito en el Partido Nacional desde los 16, y soy “blanco” desde que tengo uso de razón política. Por tanto, lo aquí dicho es con respeto a la investidura, consideración a la trayectoria, y fraternidad al “compañero”.

    Vamos “a las cosas”. El proyecto y su posible veto tiene dos cuestiones: la de fondo, respecto de la posición que se asume de la temática; y la de forma, respecto de la eventual utilización del “veto”.

    Respecto de lo primero, posiblemente Ud. tenga una posición, no la conozco y sea cual sea ella no solo la respeto, sino que además la considero válida. En mi caso, soy ferviente defensor de la existencia de una “vía” legal dar fin a la vida. Desde la convicción de que es el propio individuo quien es dueño de su destino y la muerte es una etapa más de la vida, como tal merece la dignidad que merece la vida, y merece el ejercicio del libro albedrío que nos merecemos en ella. Solo esto ya hace a la propuesta merecedora de regulación.

    Necesario es también que deba procurarse se prevean garantías en su ejercicio ante la posible injerencia de mercantilistas intereses de quienes ven, aun estas cuestiones, solo con el lente de lo “contable”. Este temor es plausible pero no suficiente para determinar el naufragio de la idea. Los problemas nunca deben abordarse desde la patología sino desde el interés general, aunque las patologías resulten tan inexorables como injustas.

    La legalización de la eutanasia no lleva consagrar un derecho “nuevo” de tercera o cuarta generación, sino que viene a concretar un derecho de primera, quizás el más importante e inherente a todo ser humano: el derecho a la libertad individual. Esta reforma legislativa logrará que como comunidad podamos gozar de una proyección más de esa libertad. Así, sin un Estado “tutelar” que considere a ciertas soluciones “mejores”, sin que nadie se autoinvoque como el portador de una moral única y universal, y confiando, una vez más, en el propio individuo.

    Por esto, Sr. Presidente, aun eventualmente no estando de acuerdo por convicciones de las que fueran, considere la posibilidad de esta reforma legislativa como lo que usted mismo señaló como camino en su asunción: “La libertad de buscar la felicidad de cada uno de nosotros por los caminos que cada uno elija recorrer”. En este caso, la libertad de terminar con nuestra vida terrenal (¿quién sabe qué hay después?) de la forma más cercana a la felicidad posible.

    Finalmente, respecto de la posibilidad del ejercicio del derecho legítimo y constitucional del veto, es cierto, los presidentes democráticos han hecho uso de dicha herramienta2. Ello no quiere decir que en todos los asuntos merezca justificación su aplicación. El antecedente más próximo fue la propuesta la “ley forestal”. La misma refería a cuestiones de ejercicio de la administración del país, de consideraciones económicas y jurídicas, de cómo presentarse el Estado ante el mundo, de cuestiones de Justicia tributaria; todo según un modelo económico y de desarrollo de país al mediano y largo plazo. Pero el caso de la “eutanasia” es distinto, es una ley que procura soluciones no colectivas sino “individuales”, que afectan de manera directa e inmediata a las personas. Y advierto, tal vez los “trascendidos” no sean reales, sino mensajes dejados trascender por quienes quieren valerse de ellos como argumento de “autoridad”. Es en este contexto que me atrevo a solicitar que deje que la discusión y resolución del asunto finalice en el Parlamento, que su único acto sea el de la promulgación de la ley si es que finalmente se aprueba.

    Debemos dejar las pasiones de lado, debemos procurar las soluciones que hacen prevalecer el respeto al fuero íntimo de la persona reconociendo la inexistencia de un “paradigma” universal y único sobre que puede resolver el individuo ante cuestiones de trascendencia vital. Es entonces que nos encontramos ante un cruce de caminos, en el que la solución ante tal incertidumbre fue señalada ya por usted en su momento de asunción señalando que: “Estamos convencidos de que si al final del período los uruguayos son más libres, habremos hecho bien las cosas, de lo contrario, habremos fallado en lo esencial”.

    Guillermo Bruno Sánchez

    CI 4.656.283-8

    Durazno, Uruguay

    (1) Edición N° 2.189 de Búsqueda, de la semana entre 1° y 7 de setiembre 2022, nota titulada “Proyecto de eutanasia cerca de votarse, y Lacalle evaluará si veta tras el debate”.

    (2) En realidad una prerrogativa del Poder Ejecutivo, no del presidente (art.138 y 168 #6 Constitución).

    Cartas al director
    2022-10-12T23:45:36