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    domingo 12 de abril de 2026

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    La felicidad ciudadana

    La vía de la reforma constitucional que recientemente aprobó el PIT-CNT para derogar la “ley de seguridad social” y las AFAP plantea innumerables problemas jurídicos y no jurídicos, pero solo deseo ahora mencionar uno. ¿Qué pasará con el dinero que cada trabajador tiene depositado en su AFAP? ¿Se le devolverá el dinero a cada trabajador? Sería la única solución lógica. ¿Se respetarán sus derechos adquiridos y la AFAP seguirá actuando para estos cotizantes?

    De acuerdo con el artículo 6 de la Ley 16.713 este dinero está depositado en cuentas personales de cada afiliado. Tanto es esto así que a la muerte del trabajador esta suma integra el haber sucesorio. Dice la ley que “la aportación definida de cada afiliado se va acumulando en una cuenta personal con las rentabilidades que esta genere, a lo largo de la vida laboral del trabajador”. Esto se reforzó en leyes posteriores.

    Si lo que se pretende es que el dinero pase al BPS, incluso si se lo transforma en aportes computables, que es lo que parece surgir de las manifestaciones de quienes aprobaron esta iniciativa, esto violaría normas internacionales vinculadas a los derechos humanos al disponer de bienes ajenos (sería como apoderarse del dinero depositado en un banco cualquiera). Concretamente el artículo 21 de la Convención Americana establece que ninguna persona puede ser privada de sus bienes (es el caso de dinero, bien fungible) excepto mediante el pago de una justa indemnización. O sea, si se pretende que el dinero que los trabajadores tienen depositado en su AFAP pase al BPS, esto solo sería lícito con el consentimiento del afiliado o con el pago de una indemnización que sería igual a la suma depositada en la cuenta.

    Se podrá argüir que es una norma constitucional, si es que se aprueba, la que dispone esto, pero mediante la reforma constitucional no es posible violar los derechos de los ciudadanos, sino que siempre habrá responsabilidad del Estado. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha declarado inconvencionales varias disposiciones constitucionales de otros países.

    En definitiva, no se sabe bien qué se quiere hacer, pero seguramente habrá problemas jurídicos muy serios que enfrentarán al Estado a millonarias demandas. No parece lógico que se sigan tomando decisiones que luego ocasionen millonarias pérdidas y que recaen en toda la sociedad. Lo que hay que entender es que el dinero es propiedad de los trabajadores y no se le puede quitar sin su consentimiento o sin el pago de una indemnización.

    A veces se escuchan voces que directamente hablan de pasar el dinero de las AFAP al BPS para capitalizarlo, pero, reitero, no se puede disponer del dinero de los trabajadores.

    Martín Risso Ferran

    Que es mucho más fácil que encontrar respuestas. De hecho, la Argentina parece no encontrar respuestas –verdaderas– desde la época de Roca, o al menos de Marcelo T. de Alvear.

    Muchas son las preguntas sobre la Argentina que se pueden hacer hoy. Quizás las más relevantes en lo inmediato sean: ¿Quién gana? ¿Cómo gobierna?

    Sobre la primera: hasta el sábado 12 la respuesta parecía cantada: Juntos por el Cambio. ¡Qué pifia!

    Primero de los encuestadores. Otra vez le erraron: ¿Por qué? A ciencia cierta, no lo sé, pero sospecho que hay (por lo menos) dos razones: 1) Con la casi desaparición del teléfono fijo, que permite segmentar por niveles socio-económicos y aún etarios (la ubicuidad del celular lo hace imposible), se introduce una enorme fluidez en las respuestas. 2) Es posible que el mismo rechazo evidenciado con respecto a la política y el voto se dé frente a una encuesta, generando cualquier respuesta.

    Como sea, en la cancha parece evidente que hay (por lo menos), dos perdedores de las PASO: el peronismo y, dentro de él, el kirchnerismo. Más allá de otras manifestaciones, el gobierno y, sobre todo, su ala más dura, fueron castigados por los votantes. Con la sola excepción de la candidatura de Kicillof en la provincia de Buenos Aires, fenómeno que no habla bien de cómo la oposición armó sus candidaturas ahí. De hecho, pocas cosas de la campaña hablan bien de Juntos por el Cambio, (y así les costó).

    Ahora bien, más allá de que no se aprecian argumentos para suponer que Massa pueda repuntar de aquí a octubre (sería lo lógico, pero no necesariamente lo argentino) se abren otras interrogantes:

    Si el voto a Milei se explica sustancialmente por la bronca: ¿no se habrá saciado buena parte de ella en las PASO y mucho embroncado frío no optará por la mayor sensatez y previsibilidad de Patricia Bullrich? Es razonable conjeturarlo. Algo así pasó (aunque en sentido ideológico inverso) con el voto al FA en la pasada elección del 2019.

    Hay otros dos factores que pueden jugar en contra de Milei para octubre: 1) al haber adelantado los peronistas muchas elecciones provinciales a gobernador, debilitaron la fuerza y el atractivo de sus maquinarias en las PASO (el único interés era la candidatura presidencial). Eso no ocurrirá en octubre y, 2) una gran cantidad de nombres en las lisas de Milei para octubre son muy poco conocidos.

    ¿Qué pasa con el 30% que no fue a votar? La elección no era propiamente para decidir gobierno y es imaginable que, en esa realidad, mucho votante, entre desinteresado y caliente, no sintió motivación para mostrar una preferencia político-partidaria. No es que vaya a haber una reducción muy marcada del abstencionismo –viene siendo característico de las últimas elecciones–, pero si el panorama en octubre pinta peleado, es razonable pensar que habrá abstencionistas decididos a gravitar con su voto. Y no es de suponer que están entre los más embroncados. La presunción de que voten sensatez no es descabellada.

    Hay otro factor, que se me escapa, y es cómo influenciará, en muchas provincias, el juego político interno, con sus alianzas y sus riesgos especiales.

    Todo indica que se va hacia un balotaje Bullrich-Milei (aunque Massa no quedó tan lejos, el creciente descalabro económico lleva a suponer que no aumentará su electorado). En tal caso, ¿adónde podría haber cambio de votos en relación con las PASO?

    ¿Abstencionistas al peronismo? No parece lógico. La tónica de las PASO fue de castigo y rechazo al peronismo y los motivos para ello no desaparecerán, (al contrario).

    ¿Embroncados de Milei al peronismo? Menos.

    ¿Derrotados de Larreta al peronismo? Tampoco. ¿A Milei? Si no les gustó Patricia Bullrich, lo lógico es que Milei menos les gustará.

    ¿Los peronistas no fanáticos, pero asustados por la “ola derechista”, podrían romper filas y votar por “lo menos malo”? Es factible, (en definitiva, Milei amenaza al sistema), aunque dudo que sean numerosos.

    Entonces, si estuviera obligado a apostar, diría que Patricia Bullrich será la próxima presidenta de la Argentina.

    Lo cual contestaría la primera de las dos preguntas. La más fácil.

    Pero ¿y la segunda?

    Todo indica que en octubre el Congreso se repartirá en tercios, más o menos iguales. Es decir, el gobierno no tendrá mayoría.

    O sea, una realidad social y económica durísima, con una institucionalidad floja y sin mayorías parlamentarias.

    Esa realidad reclama de medidas muy drásticas que no solo conllevan sacrificio, sino que son presa fácil del alarmismo demagógico.

    Todo esto, además, en un clima político tenso, crispado, acribillado de acusaciones.

    ¿Cómo hace un presidente, en esa realidad, para negociar los apoyos necesarios de cara a medidas duras e impopulares?

    La Argentina es una gran pregunta.

    Ignacio De Posadas

    Fue una elección histórica para nuestros vecinos. El ultraliberal Javier Milei y su discurso anticasta política pintó el mapa del país de violeta, ganando en 16 provincias y arrasando en algunas de ellas. La Libertad Avanza cosechó el 30% de los votos a nivel nacional.

    Como viene sucediendo últimamente en Argentina y en el resto del mundo, las encuestadoras estuvieron lejos de los resultados reales. Con los números de algunas provincias que habían adelantado elecciones, donde los candidatos que respaldaba Milei no llegaron a dos dígitos, excepto en La Rioja, los analistas políticos pronosticaron un Milei desinflado de cara a las PASO. En realidad, parece más un error conceptual que de datos cuantitativos. En las elecciones provinciales pesan mucho los aparatos oficiales y los caudillismos. En la elección nacional el tsunami Milei se llevó puesto a todo y a todos.

    El desafío es desentrañar las razones de semejante acontecimiento. Sin duda la crisis política, económica y social que padece el país desde hace cuatro décadas hace responsable a todos los partidos que gobernaron. Por ahí se puede explicar lo del “voto bronca”; Milei no tiene “prontuario de gobierno”. Pero el padrón electoral en la Argentina es mayoritariamente joven, por lo que ese factor pesa menos. Milei es un líder carismático cuasi mesiánico, con un desempeño mediático excepcional. No contrata encuestas ni coaches. En ese segmento electoral la explicación debería buscarse por la identificación de los jóvenes con un liderazgo fuerte y transgresor que en el discurso viene a terminar con los privilegios de lo que él llama la casta política.

    Juntos por Cambio (28% de los votos a nivel nacional), el espacio del expresidente Mauricio Macri, votó muy por debajo de sus expectativas producto de una campaña feroz, en la interna, de Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, que lo desgastó. La preferida de Macri superó con holgura a un Rodríguez Larreta que quiso posicionarse como un articulador de acuerdos en el país de la grieta. Cuando la grieta es muy grande y uno se posiciona en el medio termina en el fondo de ella. Con Milei y Bullrich liderando el voto, se corrió claramente a la derecha.

    El oficialismo de Unión por la Patria (ex Frente de Todos), liderado por la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner y con Sergio Massa como ministro de economía y candidato, realizó la peor votación del peronismo en su historia (26%), perforando así su piso electoral. No debe haber antecedentes en el mundo de que un partido haya ganado las elecciones con un ministro de economía con inflación de tres dígitos, pobreza del 40% y una brecha cambiaria del 100%.

    Unas líneas finales para el verdadero ganador de las PASO; el ausentismo “votó” 32%. Será el desafío de los candidatos de cara a las elecciones de octubre intentar pescar en el mar del no voto. En una elección de tres tercios y con votantes frustrados y sin esperanza la tarea es titánica.

    Arnoldo Delgado

    Lamentablemente, la propuesta uruguaya de dragar el canal de acceso al Puerto de Montevideo a una profundidad de 14 metros ha causado una difícil controversia con la Argentina en el marco de lo dispuesto en el art. 17 y ss. del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo.

    Entiendo que siempre hay que negociar y buscar soluciones conciliatorias, en particular, con la Argentina, porque la negociación es la esencia de la diplomacia y porque con ese país hermano nos unen vínculos de todo tipo y de enorme importancia. El conflicto, la controversia, no beneficia a ninguno de los dos países platenses.

    El profesor Philippe Cahier, eximio especialista en derecho diplomático, afirma que “todo Estado puede perseguir a través del canal de cierta política exterior objetivos que a menudo serán diferentes, incluso opuestos, a los objetivos perseguidos por otros Estados. A su vez, el hecho de que los Estados no puedan ignorarse entre sí los lleva a tratar de acomodar sus objetivos divergentes mediante la negociación. Y es precisamente, en esta negociación, en este esfuerzo inevitable de conciliación donde se manifiesta la diplomacia de un país. Sin duda tal diplomacia persigue objetivos políticos, pero no puede concretarse sino a través de la búsqueda de un compromiso”. Y concluye definiendo a la diplomacia como “la manera de conducir los asuntos exteriores de un sujeto de derecho internacional utilizando medios pacíficos y principalmente la negociación” (Derecho diplomático contemporáneo, Madrid, ed. Ryalp, 1965, pp. 17-19).

    La negociación, pues, cumple un rol importantísimo en las relaciones internacionales, pero para que se lleve a cabo con éxito se requiere de una serie de condicionantes, entre las que destaco que es necesario establecer una estrategia a seguir y que esta no debe ser publicitada antes de llevarla efectivamente a cabo, pero además tiene que ser realizada por personas preparadas y con experiencia para la negociación diplomática y con conocimiento de los temas técnicos a tratar.

    En la página de Marítimos de El País se publicaron, recientemente, declaraciones de “un jerarca del gobierno” en las que indica el derrotero que seguirá nuestro país frente a los distintos planteos de la delegación argentina respecto al proyecto ejecutivo uruguayo del dragado de la referencia. Si esa es la estrategia, parece elemental que no se debió publicitar y menos en una nota en que se incurren en gruesos errores técnicos, como, por ejemplo, decir que el canal mide 42,2 kilómetros, cuando su extensión es próxima a los 57, y que se podría dragar en un mes.

    En cuanto a la delegación uruguaya que debería negociar en este diferendo, no hay ninguno con experiencia en negociaciones diplomáticas, ello explicaría que hayan publicitado la estrategia a seguir y, en el plano técnico, solo uno de los delegados, de reciente incorporación, tiene una formación que le permite tratar con idoneidad los asuntos a tratar.

    Que los lectores saquen sus conclusiones.

    Dr. Edison González Lapeyr

    En la sesión de la Junta Departamental de Maldonado del pasado 25 de julio, el cuerpo legislativo renovó el permiso de construcción de un edificio de apartamentos, sobre la playa de Las Delicias, parada 25, sobre los restos de la Batería de la Aguada. Esta fue el elemento de defensa del lugar de desembarco del Puerto de Maldonado y de provisión de agua de los navíos en los tiempos de la navegación a vela. Fue construida en diversas etapas durante el siglo XVIII. Durante la sesión, integrantes del cuerpo, al igual que algún funcionario de la Dirección de Cultura, expresaron sobre que habiendo concluido las prospecciones arqueológicas en el área de la Batería de La Aguada o de La Trinidad en la playa de Las Delicias, ya existía un informe primario, bastante negativo sobre el hallazgo de restos de la edificación colonial. Desconozco la existencia del informe elaborado por los dos arqueólogos, contratados por el empresario extranjero interesado en invertir en la construcción del edificio. Estos se presentaron en la Comisión Departamental de Patrimonio, donde uno de ellos reconoció su experiencia en relevamientos subacuáticos.

    Estando en conocimiento de que había finalizado el relevamiento, a fines de junio, concurrí al lugar donde estaba la batería, en el costado oeste del camino Carretero que bajaba de la ciudad al puerto.

    Encontré en el sitio una docena de lugares donde se excavó, ahora cubiertos de arena removida, cercados de postes con bandas de plástico. Esperaba ver una “trinchera” de excavación como es habitual en las prospecciones arqueológicas, en forma de “corte” del lugar, en forma perpendicular al muro anterior. En lugar de esto, se realizaron excavaciones separadas, en espacios cuadrados de aproximadamente 150 cm de lado, por lo cual presumo que la profundidad de lo excavado no fue superior a dos metros. Considerando que el muro de cemento armado existente reproduce la forma del frente de la batería de cañones española, según la describe el ministro de la Real Hacienda Rafael Pérez del Puerto, en abril de 1797, de cuarenta y dos varas (1: 0,84 metros, es decir unos 35 metros), en forma de “semihexágono” irregular, por ser sus tres frentes desiguales. Este muro fue construido por el Sr. Sagristá, que había edificado una casa, sobre la explanada de la batería en los primeros años del siglo XX, luego del temporal del 10 de julio de 1923, durante el cual las olas derrumbaron parcialmente el frente de la batería. Presumo que el muro de cemento fue construido en el lugar o inmediatamente por delante del muro colonial, ya que se realizó para impedir el derrumbe de la casa construida encima. Lo que me llama la atención es que no se realizó ninguna excavación junto al muro de cemento buscando el muro de piedra original de la batería. Solo dos de las excavaciones se realizaron a unos 12 metros del muro de cemento. La mayoría de ellas se efectuaron a más de 22 metros del muro del frente. Algunas de ellas bastante por fuera de la línea del frente de la construcción hacia el oeste. Hay que considerar que la explanada de la batería donde se asentaba la cureña del cañón y debía además extenderse para cubrir el retroceso de la pieza luego de producido el disparo, no debía tener una extensión mayor de 10 a 12 varas, es decir unos 10 metros, a lo sumo. Debía ser similar al de la reconstruida durante la presente Administración Departamental, la Batería del Medio o de Jesús.

    Ignoro si se investigó “a proporcionada distancia un edificio para almacén de pólvora, techado de azotes en forma de bóveda”, el que presumo parcialmente enterrado como era de uso. La casa próxima al lugar de la batería debe contener los muros de piedra del Cuerpo de Guardia, y separados: su cocina y el “cuarto de depósito y custodia de los útiles y pertrechos del servicio”. Siempre considerando mi conocimiento de investigación arqueológica “de aficionado”.

    Remito las fotografías obtenidas en junio en el lugar. También las obtenidas a fines de julio que demuestran el cercado del lugar “para construir” y el lugar de la arena removida.

    Durante la sesión de la Junta Departamental, varios ediles se expresaron en el sentido de considerar al empresario inversor como “una persona seria”. Me pregunto, considerando que la adquisición de los 2000 m2 del predio en cuestión, que contiene casi enteramente los restos de la construcción colonial, se realizó posteriormente a la declaración de Bien Patrimonial Nacional, a la batería, que fue realizada en 1984, hace casi 40 años, ¿quién le aseguró al inversor que la autorización de construcción en dicho solar sería autorizada por la Comisión Nacional de Patrimonio y por la Dinama ya que se encuentra en un predio sobre la playa?

    El día miércoles 9 de agosto, concurrí al lugar, encontrando a varios obreros trabajando en la instalación de un cerco de chapas, los que me informaron que en un mes se comenzará la construcción en el sitio de un edificio de tres pisos. Junto a la excavación del cerco perimetral, en los materiales removidos, hay un fragmento de ladrillo, mucho más ancho que uno actual, como se ve otro fragmento a su vera, también se observa un fragmento de piedra arenisca, que no es propia del lugar.

    He recibido información de medios inmobiliarios que se han comenzado a ofrecer a la venta los apartamentos a construirse en el lugar.

    Se informó a la Comisión de Patrimonio Departamental y al presidente de la Comisión Nacional, para tener en cuenta a la vista del esperado informe de los técnicos, contratados por el empresario.

    Espero sinceramente que “billetera no mate patrimonio histórico”.

    Dr. Mario Scasso Burghi

    Bibliografía

    Fajardo Terán, Florencia: Homenaje de la Ciudad de Maldonado a la Ciudad de Buenos Aires en el CL aniversario de su Gloriosa Revolución, 1960.

    En la última edición hay un artículo donde el director de un museo alemán argumenta que el águila rescatada del Graf Spee debería ser exhibida en su museo.  A pesar del asco que me produce dicho —llamémosle— símbolo, no puedo negar su valor histórico. Pero devolver a Alemania dicho objeto sería una burla del destino por más que se argumente de exhibirlo en un contexto en que se señalarán los crímenes cometidos por el régimen nazi. Más aún porque con la aparición del neonazismo no confío que en Alemania se puedan cumplir las promesas realizadas por el director del museo.

    Si hay un país que merece poseer ese mascarón es el Reino Unido, cuyas naves hicieron honor a la tradicional fama de su Armada, Reina de los Mares, para que su museo luzca con orgullo el símbolo de su victoria.  Sin embargo, aún influido por el asco, me parece más adecuado colocarlo en las cloacas de algún campo de exterminio fuera de territorio alemán.

    MSE

    Quienes somos comerciantes en Ciudad Vieja estamos asistiendo a un lento pero firme intento de destruirla por parte de las autoridades municipales. En lo personal tengo un comercio con más de 50 años en la calle Sarandí. Como toda zona y todo rubro, ha tenido sus altas y bajas. Con los colegas comerciantes pensamos que luego de lo que significó la pandemia, de a poco las cosas se iban a encauzar. Muchos no pudieron sobrevivir, como tantos en otras zonas de Montevideo y el resto del país. Pero me quiero centrar en el tema con el cual titulé mi carta. En mayo comenzaron las obras de la calle Rincón para hacerla semipeatonal y dejar una sola senda para autos. Si uno ve los renders, va a quedar muy lindo, ojalá sea así. El tema es que van más de tres meses de obra y se avanza a paso de tortuga. Se dijo que iban a hacerlo de a una cuadra pero son tres las que están cortadas. A eso le tenemos que sumar que hoy, 14 de agosto, cerraron también Zabala entre 25 de Mayo y Rincón, que la calle Colón la cerraron desde 25 de Mayo hasta Buenos Aires y siempre aparece alguna nueva. Con las dificultades que esto trae, más la pérdida de decenas de lugares para estacionamiento, el público que viene se reduce en forma constante.

    Quien tuvo la oportunidad de viajar, todas las zonas históricas de una ciudad son las más cuidadas, las más visitadas por el turismo interno y externo. Invito a cualquier ciudadano a que se dé una vuelta a ver cómo le resulta el estado actual de la zona. Lo único que pedimos es que las obras culminen lo más rápido posible, cada vez somos menos, y quizás quede una calle preciosa pero sin comercios ni servicios.

    D. Z. M.

    En la edición de Búsqueda del pasado 10 de agosto, en Cartas al director, el Sr. Álvaro Sosa Farías expresa de manera concreta y concisa su asombro ante manifestaciones del cómico argentino Brieva, en el programa Polémica en el bar de Canal 10.

    Antes de profundizar al respecto, deseo expresar que coincido totalmente en sus manifestaciones y apreciaciones.

    No soy televidente asiduo de dicho programa televisivo, salvo cuando algún invitado me despierta interés. Ese día justamente lo vi entero, y también me indigné.

    Le asiste razón al Sr. Sosa Farías sobre el inexplicable silencio de los panelistas de ese día. Es claro que la mesa tiene una integración variopinta, por lo cual uno puede suponer distintas razones a los silencios. Ignorancia por juventud (argumento débil), comunicadores y participantes sin formación histórica ni política, ser políticamente correcto y ni por asomo esgrimir un elogio al gobierno dictatorial de la época, y seguramente otras.

    La verdad histórica de dicha guerra absurda, en lo que a nuestro país refiere, es la que menciona el Sr. Sosa. Y agregaría el eficiente y delicado papel que le cupo al presidente del momento, el Gral. Gregorio Álvarez, en el manejo de tan compleja situación con nuestros hermanos argentinos, como también al canciller Valdés Otero, en particular en la postura del Uruguay en el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), plasmada en la reunión en Río de Janeiro en pleno conflicto.

    Este episodio no es más que una muestra de cómo se trata y relata el llamado pasado reciente.

    Se ha construido un relato oficial, falso, tergiversado, parcial, y donde se procura culpar solo a quienes ya no tienen voz ni defensores.

    Es brutal la falta de honestidad intelectual en dicha construcción. Para empezar, poniendo el tema en la equivocada dicotomía democracia/dictadura.

    Nadie medianamente sensato puede apoyar las dictaduras por sobre las democracias.

    Obviamente, dicho abordaje excedería el motivo de estas líneas, y es imposible encararlo en este espacio.

    Ese “relato” que se ha ido construyendo intencionalmente para procurar sacar responsabilidades, exorcizar actores políticos y dejar a un grupo de militares como únicos gestores de ese período es groseramente insostenible. Pero el transcurrir del tiempo lo afianza, cuando además a nadie interesa que la verdad aflore, sea por interés, complicidad o temor a ser señalado como “golpista y facho”.

    Los terroristas fueron “idealistas equivocados”, y los militares que los combatieron por mandato del gobierno democrático fueron “terroristas de Estado”. Lectura falaz y grotesca que no significa negar abusos castrenses.

    Solo me permito dejar una reflexión al respecto, de un aspecto que parece soslayarse por razones fácilmente entendibles. Si hoy se hace una compulsa, en particular entre menores de 50 años, sin duda la mayoría dirá que los militares derrocaron al poder político. En Uruguay en 1973 el “golpe de Estado” lo dio el presidente de la República electo democráticamente con el apoyo mayoritario del Partido Colorado y de la minoría del Partido Nacional. Sin mencionar el entusiasmo de vastos sectores de la izquierda de la época.

    ¿Alguien recuerda al Dr. Martín Echegoyen, veterano político herrerista de fuste y miembro del Consejo Nacional de Gobierno? Fue nada menos que el primer presidente del Consejo de Estado, institución creada por el gobierno de facto que fungía de Poder Legislativo.

    Datos, no relatos, aunque sostenidamente se diluyen, tergiversan, esconden y edulcoran.

    Pero desde ya que daría para mucho más.

    Ciudadano observador

    El Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) debería hacer referencia a los siguientes puntos:

    1) Si existe tolerancia por encima del límite de velocidad establecido y, en ese caso, cuál es.

    2) Si se va a establecer progresividad en la aplicación de las multas en función de la magnitud del exceso de velocidad verificado.

    Ahora, el Parlamento se encamina a establecer un tope al valor máximo de 5 UR a las multas pero hasta el momento el monto de la mínima es de $ 7.988, que equivalen a unos € 190, aproximadamente.

    Bien, a modo de ejemplo, en Alemania, hasta 10 km/h por encima del límite no hay multas y luego hay una escala que comienza entre los 11 km/h y los 15 km/h con un multa que “puede ser” entre € 20 y € 35, y recién se aproxima a nuestra multa mínima cuando hay una exceso de entre 31 y 40 km/h, que “puede ser” de entre € 160 y € 240.

    En consecuencia, en un país cuyo PBI per cápita es casi dos veces y media superior al nuestro, la multa mínima en Uruguay es casi siete veces superior a la de Alemania.

    Coincidimos con el ministro en que las multas intrascendentes desestimulan el cumplimiento de las normas, pero el exceso en el monto, ¿no demuestra que existe un ánimo de recaudación desmedido, especialmente por las intendencias, y en este caso, si recauda el MTOP, por parte de este?

    De repente, se ha instalado como una fiebre de control de velocidad máxima (la mínima de los domingueros que circulan a 40 km/h en rutas nacionales y son los causantes de muchos accidentes no existe para las autoridades) que nos hace dudar de sus verdaderas intenciones.

    No hay necesidad de “unificar” con los gobiernos departamentales. ¿Por qué? No es un caso ni remotamente parecido al de las patentes, donde unos podían lucrar en desmedro de otros. A no confundir. Y si se unifican, debería ser hacia lo que establezca la ley y no invocar la “autonomía departamental” para despegarse del límite que se imponga.

    Esperemos que, con la intervención del Parlamento, se avance y se concrete un control de los límites de velocidad ordenado y transparente que, por el camino en que se transitaba, no lo veíamos.

    Arturo Heber Füllgraff

    Dios no previó los accidentes de tránsito, decía mi padre, neurocirujano él, ante los enormes daños neurológicos que derivaban de esas desaceleraciones bruscas y los impactos internos de materias blandas cerebrales contra el cráneo. El Dr. Bastarrica decía que el cráneo está preparado para recibir un martillazo fortísimo desde el exterior, pero no para amortiguar un impacto desde el interior.

    La energía a disipar en un choque es proporcional al cuadrado de la velocidad, por lo cual esta no es inocua al determinar el nivel de daños de un accidente de tránsito.

    La conducción y el tránsito no son un fenómeno individual, sino social. En la mayoría de los accidentes hay más de un actor involucrado. El muy difundido Manejo Defensivo es nada más que una forma de incorporar el error ajeno en las precauciones a tomar para conducir en forma segura.

    Yo no manejo 11.000 km por mes, apenas una décima parte. Pero aunque creo ser un conductor de habilidades promedio y precauciones superiores a la media, todos los meses me enfrento a situaciones en las que por errores propios o ajenos, he estado cerca de protagonizar un accidente.

    Uruguay, al igual que el resto del mundo, ha ido incorporando legislación, infraestructura y hábitos que tienden a prevenir accidentes o a minimizar su impacto. Los cinturones de seguridad, el alcohol cero, los airbags y ABS, los semáforos, el casco y muchos otros elementos han ayudado a salvar muchas vidas y bajar muchos costos humanos y materiales. Pero no es suficiente. Aún mueren o se invalidan para siempre muchos uruguayos en calles y rutas, sobre todo jóvenes y con mucha vida por delante.

    Siempre hubo voces disonantes que cuestionaron el cinturón de seguridad, el casco, los límites de velocidad y alcohol y las multas, sugiriendo una cierta incomodidad, ineficiencia o injusticia con su cumplimiento. Los argumentos son siempre desde la perspectiva de la libertad individual del conductor para asumir sus propios riesgos. Pero no es lo único a poner en la ecuación: un choque con un motociclista sin casco o un automovilista sin cinturón puede transformar una colisión común en un homicidio para un automovilista que cometió un error.

    La agenda de mejoras pendientes es enorme:

    Afirmar las conductas relativas al alcohol, uso del cinturón y del casco, sujeción de los niños, uso del celular, conducción por la derecha y adelantamientos en ruta, uso de la banquina.

    Usar la libreta de conducir como una herramienta de control de las habilidades, capacitación y cumplimiento de las normas, para sacar de las calles a los ignorantes de las normas, los inhábiles para el manejo y los transgresores consuetudinarios

    Mejorar la infraestructura vial y adecuar los límites y señalización a los riesgos (tema hoy en discusión pública)

    Uruguay tiene varias historias de éxito en la modificación de conductas perjudiciales, como el caso del cigarrillo. El tránsito seguro es un desafío aún más provocador. No hay una bala de plata que mate a todos los demonios que asesinan en la calle a los uruguayos; es necesaria una acción y comunicación permanentes en el camino de mejora.

    Pero hay muchos técnicos capaces y mucha experiencia acumulada aquí y en el resto de los países como aplicar la mejor reglamentación, los controles apropiados y promover los hábitos más seguros de los conductores. Solo hace falta lucidez para entenderlo y determinación para aplicarlo.

    Ing. Ernesto Bastarrica

    CI 1.706.449-1

    ¡La economía, muchachos!

    Es cierto que el actual gobierno, a pesar de todos los contratiempos, ha actuado en muchos frentes con resultados auspiciosos.

    Todo lo que se ha hecho era necesario para iniciar un proceso indispensable de recuperación de una sociedad que se encontraba dormida sin reaccionar ante un sinnúmero de problemas a afrontar. Creo que lo que se necesita para continuar con éxito en la tarea emprendida es un gran aumento de recursos económicos para atender temas urgentes que todos reconocemos como prioritarios, a saber:

    1 Combatir la pobreza que implica construcción de viviendas y eliminación de asentamientos.

    2 Encarar las penitenciarías como verdaderos institutos de rehabilitación.

    3 Ampliar la oferta laboral para poder integrar a los ni-ni.

    4 Enfrentar a la delincuencia y al narcotráfico.

    5 Mejorar sustancialmente las jubilaciones y sigue…

    Para el aumento de recursos económicos se debe actuar en varios frentes, a saber:

    a) Encarar una reforma del Estado disminuyendo la burocracia en todos los institutos; gobierno central, ministerios, intendencias, etc, simplificando y transparentando la gestión y eliminando reglamentaciones y tasas.

    b) Buscar el procedimiento que permita explotar el mar territorial para extraer en esa faena las enormes riquezas que este contiene.

    c) Prolongar la temporada turística con eventos deportivos de diferente índole.

    d) Fomentar el trabajo en los institutos de rehabilitación para que los presos generen recursos para ellos, para financiar su período de reclusión, y para hacer un aporte a la sociedad.

    e) Irrigar los predios de producción mejorando el rendimiento de estos en forma superlativa

    Y sigue…

    Siendo el Uruguay un país con increíbles condiciones, es absurdo que haya tanta gente viviendo con carencias extremas y que todavía se siga considerando que es bueno disminuir el déficit fiscal, cuando se debiera eliminarlo totalmente.

    ¡Vamos adelante!

    Martín Saavedra

    CI 832.206-4

    Después de tres años y medio de gobierno de la coalición, el cual prometió cambios sustanciales en la conducción del país a través de los diferentes organismos gubernamentales, en contraposición a los gobiernos del Frente Amplio, vemos que es más de lo mismo. Las designaciones para integrar los diferentes organismos del Estado, en lo referente al ámbito marítimo y portuario, han demostrado ser bastante pobres y con gente de escasa idoneidad en estos temas.

    Desde el vamos partimos con promesas incumplidas, ya que el presidente Lacalle había prometido dotar a las diferentes áreas del Estado con técnicos acorde a sus idoneidades, algo que claramente no se cumplió.

    Obviamente esto es un tema de responsabilidades compartidas, ya que el gobierno lo conforma una coalición de varios partidos y muchas de las propuestas para integrar los diferentes organismos que conforman el poder ejecutivo surgieron de la interna de los mismos.

    Parecería que no se aprendió nada de la gobernanza de los últimos 30 años, y continuamos dándoles un premio consuelo a aquellos políticos y colaboradores que quedaron por el camino y sin cargos en la última legislatura, convirtiendo la administración pública en una ONG de beneficencia laboral para políticos y militantes afines.

    Hoy en tiempos de precandidaturas, en las cuales se van conformando los equipos técnicos de los futuros candidatos, sería primordial tener en cuenta estas premisas y no olvidarse de ellas una vez llegado al gobierno.

    Obviamente que la favores preelectorales tienen un importante peso específico después de la campaña y que cada uno reclamara su carguito como lo ha demostrado la historia de todos los partidos que llegaron al gobierno. Pero hay temas en los que no se puede improvisar, lo estamos sufriendo con el actual gobierno en el ámbito marítimo y un ejemplo de ello es la comedia tragicómica del dragado a 14 metros del canal de acceso al puerto de Montevideo.

    Me apena profundamente que se repitan los errores del pasado y que se pretenda mostrar seriedad, cuando hay cosas que siguen igual, dejando el manejo de temas sensibles a gente poco idónea en la materia.

    Todo el espectro político tiene la responsabilidad de reflexionar si no es hora de pensar hacia adelante en una estrategia país y designar a los más idóneos para los cargos técnicos, más allá del color que tengan, porque un especialista sea en la materia que sea, pone toda su experiencia y motivación en lo que sabe y va a buscar las mejores soluciones a los problemas. Un ejemplo claro de esto fue la composición del GACH durante la pandemia, en el cual no importó el color político de sus integrantes, sino las competencias de cada uno en sus diferentes áreas. Y los resultados demostraron ser exitosos y muy beneficiosos para el país.

    Esto es lo que se busca en todas las áreas técnicas que componen al Estado, tal vez es fácil decirlo, pero no tan fácil realizarlo. Debemos cambiar la mentalidad referente al amiguismo político, dado los desafíos que implican estar transitando un siglo XXI de un avanzado conocimiento y generador de cambios vertiginosos en todas las áreas, por lo cual no se puede seguir improvisando, porque de lo contrario vamos en camino a un rotundo fracaso como nación y a un grave debilitamiento de las instituciones democráticas, dada la pérdida de credibilidad que las mismas generan en la población.

    Deberíamos ser más cuidadosos con las promesas incumplidas en los programas de gobierno, basta mirar al otro lado del río y encontrarnos con que los ciudadanos, especialmente los más jóvenes, cada vez se dejan engañar menos con los discursos de los políticos tradicionales, porque han demostrado que en gran medida son más de lo mismo cuando llegan al poder y, por lo tanto, están alentando a los antisistema sin medir las consecuencias a futuro.

    Francisco Lezaña

    Los armenios de Armenia, los de Artsaj y del mundo nos vemos de nuevo obligados a hacer un llamado a la comunidad internacional ante una nueva amenaza de genocidio en pleno siglo XXI, ya que el gobierno de la República de Azerbaiyán mantiene un bloqueo calificado como genocida por el Dr. Luis Moreno Ocampo, exfiscal de la Corte Penal Internacional.

    Desde hace ocho meses el régimen azerí ha comenzado a restringir la libre circulación de personas y bienes entre Artsaj y Armenia a través del corredor de Lachin, única conexión entre ambas repúblicas armenias, y que desde hace un par de meses se transformó en total, llegando a impedir los traslados organizados por el Comité Internacional de la Cruz Roja de enfermos graves y embarazadas con riesgos. Incluso impidió el ingreso de un convoy de ayuda humanitaria desde Armenia supervisada por varios organismos internacionales y embajadores de varias repúblicas.

    En estas circunstancias una ciudadana de Artsaj ha enviado una emotiva carta al pueblo de Uruguay y al Sr. presidente que en algunos de sus pasajes dice:

    “Al pueblo de Uruguay

    Al Sr. presidente Luis Lacalle Pou

    ‘La lejanía no se mide por la distancia’ (Antoine de Saint-Exupéry).

    Hago un llamamiento a un pueblo valiente que está cerca de mi pueblo, separado de él por una enorme distancia, con espíritu amante de la libertad y con sus valores profesados con el lema ‘Libertad o muerte’ y con el himno (‘la patria o la tumba’). La caballerosidad se originó en Europa, pero Uruguay demostró verdadera caballerosidad al ser el primero en reconocer el genocidio armenio y mostrar cuán importante es dar el primer paso directo e inflexible.

    Es uno de los primeros en reconocer la independencia de la República de Armenia. Tal vez también será el primero en reconocer la República de Artsaj, cuyo proceso había iniciado con la esperanza de que siguiera la unificación con Armenia…

    El bloqueo de ocho meses no es más que un genocidio que Azerbaiyán está llevando a cabo frente al mundo “civilizado” del siglo XXI. Todos saben la verdad…

    El dolor y la lucha interminable, los esfuerzos por preservar la identidad y la autoafirmación crean una profunda simpatía por el pueblo armenio en corazones honestos, lo que, sin embargo, obliga a pocas personas a olvidar sus intereses y tener principios en sus posiciones. Uruguay es uno de esos únicos…

    Uruguay como Estado no esperó a reconocer el genocidio armenio. Uruguay puede volver a ser el primer Estado en condenar oficialmente el genocidio armenio del siglo XXI y presentar una petición a la Corte Internacional de Justicia para prevenir y sancionar el moderno, actual, crimen de lesa humanidad.

    Lusine Avetisyan, 3/8/2023, Erevan, Armenia”.

    A lo anterior solo agrego que los ciudadanos uruguayos de origen armenio esperamos de nuestro gobierno y la Cancillería una condena firme frente a este bloqueo genocida y el reconocimiento de la independencia de Artsaj, evocando los valores expresados en la Convención de Montevideo del año 1933, que fueron aprobados en la séptima Conferencia Internacional de Estados Americanos.

    Versión completa de la carta en: https://youtu.be/tnlX1iohB94.

    Daniel Bedouny Mekhjian

    Sr. Director:

    Es fascinante, y a la vez preocupante, cómo ciertos individuos, agrupaciones e incluso políticos en nuestra sociedad han decidido que centrarse exclusivamente en los derechos de tercera generación es la máxima expresión de su labor altruista. Y, ojo, no estamos diciendo que estos derechos no sean importantes. ¡Claro que lo son! Pero la obsesión con ellos, dejando de lado los derechos fundamentales de primera y segunda generación, resulta, al menos, desconcertante.

    Es increíble que una fuerza de izquierda no esté constantemente alzando la voz sobre la inseguridad alimentaria en partes de Montevideo. Más increíble todavía es que el gobierno departamental de Montevideo, cuna de tantas luchas sociales, sea de izquierda, y esto no esté en la agenda permanente.

    Aquí hay un punto aún más desconcertante: muchas veces, los que agitan estas banderas de los derechos de tercera generación están siendo pagos por organizaciones extranjeras, casi siempre vinculadas a la socialdemocracia europea. ¿No es esto, en sí mismo, una forma de neocolonialismo ideológico, en el cual nuestras prioridades son dictadas no por las necesidades reales de nuestra gente, sino por las agendas políticas de entidades extranjeras?

    Mientras algunos defienden ardientemente un mundo libre de discriminación digital o abogan por un desarrollo sostenible, hay una inmensa mayoría que vive en un mundo completamente diferente. Un mundo donde el hambre aprieta, donde no hay un techo bajo el cual refugiarse y donde las oportunidades de educación o salud son prácticamente nulas. ¿De qué le sirve a alguien que no sabe si tendrá una comida mañana, que se establezca la paridad de género en las listas? ¿Cómo puede una madre que no tiene cómo alimentar a sus hijos preocuparse por la justicia intergeneracional o por la equidad digital?

    El hecho es que, muchas veces, quienes se concentran de manera casi obsesiva en estos derechos de tercera generación, lo hacen desde una posición de privilegio. Son aquellos que ya han tenido la suerte de satisfacer sus necesidades básicas y que, en lugar de mirar a su alrededor y comprender la urgencia de los problemas inmediatos de su comunidad, prefieren volar en las alturas de ideales que, aunque nobles, pueden resultar distantes e inalcanzables para la gran mayoría.

    Estos defensores se convierten, sin querer, en elitistas de la causa, en campeones de problemas que, aunque vitales en un escenario global, palidecen ante la urgencia de garantizar el derecho a la vida, a la salud, a la educación y al trabajo. Y es aquí donde la política juega un papel fundamental. Políticos y líderes que basan su propuesta en estos ideales, dirigidos a una élite informada y acomodada, no deberían sorprenderse cuando las masas, aquellos que realmente necesitan un cambio inmediato y palpable en sus vidas, deciden no apoyarlos en las urnas.

    Es vital, entonces, que aquellos que tienen la pasión y la energía para luchar por los derechos humanos adopten una perspectiva más amplia. Que entiendan que no pueden obviar las necesidades básicas y urgentes de la mayoría. Y, sobre todo, que ser defensor de los derechos humanos implica luchar por todos y cada uno de ellos, no solo por aquellos que resultan más atractivos o populares en ciertos círculos sociales.

    Porque al final del día, de nada sirve tener el derecho a un internet libre y abierto, si no tenés qué comer. Es hora de poner los pies en la tierra y mirar a nuestro alrededor. Porque solo entonces podremos realmente cambiar el mundo.

    Federico Imparatta

    Hace más de 10 años con mi colega y amigo Carlos Tessore emprendimos un camino en busca de la piedra filosofal de la existencia humana. Pasamos por muchas instancias. Por la necesidad de libertad, por la exigencia de prosperidad y por el combate a la ignorancia. Finalmente, desembocamos en algo que ahora parece obvio, que es la necesidad humana de ser felices.

    ¿Quién no quiere ser parte de una comunidad feliz? “Mi grupo de amigos cercanos por lo pronto”, respondimos afirmativamente. Pero reconocemos que no siempre podremos lograrlo. Un día sí y el otro también algo nos recuerda que tenemos enormes problemas por resolver para ser mejores personas.

    El resto del mundo parecería que tampoco acompaña para que todos los seres humanos seamos más felices. Vivimos en un mundo globalizado, donde sabemos que cada país depende de otros países. Incluso los países más poderosos como Estados Unidos y China son mutuamente dependientes.

    Ahora algunos países están descubriendo que sería bueno estar más protegidos. Les pedimos insistentemente a los gobiernos nacionales que podamos andar tranquilos por las calles, que no nos falte el empleo, que podamos estudiar lo que queramos, que la salud pública nos ayude cuando estamos enfermos, que nuestra casa sea acogedora y decorosa.

    Pero nuestros respectivos países no pueden darnos siempre todo eso. Es como pedirle a un golero que ataje cinco penales al mismo tiempo. Alguno será gol. Estamos vislumbrando con un poco de angustia la manifestación de una crisis de Estado benefactor que disfrutaron nuestros padres y nosotros de niños.

    La globalización ha traído prosperidad material, pero no felicidad ciudadana. Estamos constatando en el duro camino de la modernidad que no hay globalizaciones mágicas. Reuniendo todos nuestros reclamos más apremiantes, finalmente, ponemos al Estado benefactor en entredicho.

    Inventamos el de-risking para separarnos del riesgo, con escasos resultados. Luego introdujimos el decoupling para desenchufarnos. Abrimos un paraguas gigante para protegernos, muchas veces infructuosamente, de los “monstruos del cambio”. Animales feroces que a veces no existen realmente, pero que imaginamos que nos asechan.

    Trabajamos más horas, pero disfrutamos menos de la vida. Notamos que, a pesar de nuestro compromiso con la generación de riqueza colectiva, no estamos pudiendo ser realmente felices, como anhelamos. A veces notamos la frustración en la cara de un vecino o de un compañero de trabajo, o en nosotros mismos al mirarnos en el espejo.

    Precisamente allí está la fuente de nuestras recurrentes frustraciones, porque lo que queremos realmente es sentirnos bien con lo que hacemos todos los días. Notamos que queremos, pero que muchas veces no podemos ser felices. ¿A quién no se le ha caído una lágrima al ver a un amigo trabajador y buen padre en dificultades para llegar a fin de mes?

    Queremos ser cada vez más felices junto con nuestras familias. Deseamos, en definitiva, ser parte de familias sonrientes. ¿Cuál sería la forma de ver la luz al final de un largo túnel que ahora luce bastante oscuro? La respuesta viene por el lado de formar parte de un proceso de globalización mágica, que genere familias felices. No diga nada, lector: es una utopía.

    Hace unos años desarrollamos con otros acompañantes una propuesta similar: “Innovar sin herir”, con Ricardo Percovich. Muchos colegas escépticos nos dijeron entonces que éramos ingenuos. Otros nos catalogaron de mentirosos. Más de 10 años después hay varios proyectos uruguayos que muestran que se puede “innovar sin herir”.

    Ahora es posible que otros colegas insistan en que Carlos Tessore y yo seguimos siendo ingenuos. Otros nos catalogaron de mentirosos. Puedo llegar a aceptar que son personas honrables que no ven que los uruguayos podemos intentar ser felices sin dejar de reconocer los enormes problemas de seguridad, trabajo, educación o vivienda que tenemos.

    Nuestra investigación con Tessore establece una especie de hoja de ruta y algunas sugerencias para construir el marco de trabajo que necesitamos para que muchos de nosotros podamos ser parte de una familia feliz y aceptemos que vivimos en un mundo globalizado que nos condiciona. ¿Cómo lograr lo que parece casi imposible?

    La respuesta es “sorprendentemente”, en boca de un científico. Magia, necesitamos magia. Debemos convertirnos en los Harry Potter de un mundo mágico que nosotros mismos construyamos. Vayamos en busca de la piedra filosofal de la felicidad familiar y social. Los invitamos a hacerlo con optimismo, pero sin ingenuidad.

    Después de todo, quién no estaría dispuesto a creer que la vida está cargada de magia al ver a un joven dar el asiento a un anciano, a una madre amamantar a su hijo, a un vecino repartir comida a quien tiene hambre. Incluso al ver una flor nacer entre dos baldosas en la calle. Los uruguayos vemos eso todos los días. Solo hay que estar dispuesto a mirar.

    Estamos trabajando desde la Universidad de la República con muchos otros científicos en repartir esta buena nueva. Los uruguayos podemos ser nuevamente felices. Tenemos la obligación de intentarlo. No solo por nosotros mismos como madres y padres de familia, sino también por nuestros hijos y por los hijos de nuestros hijos. Que así sea.

    Ing. Carlos Petrella (PhD)

    CI 1.308.975-0