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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáY de nuevo la pelota en los cuarteles… Para ser más preciso, esta vez en las escuelas de formación de oficiales de la FF.AA. y policiales.
En efecto, desde el año 1998 la Cámara de Representantes laurea a aquellos cadetes del último año de las escuelas militar, naval, aeronáutica y policial que, habiendo obtenido la más alta calificación en aptitud militar, egresan con el grado de alférez o similar de cada Fuerza. Y el obsequio en cuestión es una pistola de uso personal.
Ahora bien, como si en el país no hubiera temas importantes y acuciantes sobre los que el legislador debiera preocuparse, pasados 23 años de estatuido el galardón, el presidente de la cámara de representantes, diputado Alfredo Fratti (FA, MPP), viene a expresar su contrariedad y a cuestionar el premio de referencia. Actitud solamente atribuible, a una endémica y temeraria aversión a “lo militar”.
Con argumentaciones flojas, apoyado en ejemplos y comparaciones que rayan con el ridículo y haciendo gala de una insolencia propia de quienes carecen de fundamentos dialécticos y de respeto, con sus palabras logró fastidiar a los uniformados y hacer sentir vergüenza ajena a más de un legislador… Se equivocó feo, diputado; pues nada tiene de anacrónico regalarle un arma a un militar, así como regalarle una biblia a un cura.
¿A dónde quiso llegar con su inconexa y “cambalachesca” analogía que, esgrimida a título de fundamentación, relaciona un “revolver” (sic) con el honor y la democracia?
Su ironía respecto a que, en su condición de médico veterinario, debieron haberle regalado una jeringa el día de su graduación fue pobre y de mal gusto (debió haber pretendido, como mínimo, un buen estetoscopio). Aunque le digo: ¡qué bueno sería y qué paso estaríamos dando como sociedad!, si la Universidad de la Republica reconociera y premiara el mérito de sus egresados en las distintas carreras. Piénselo y trabaje para que ello sea posible; no tiene idea de cuánto exalta el ánimo, promueve el espíritu corporativo y estimula el desarrollo profesional. ¿Por qué no? ¡Actitudes positivas, diputado!
Para terminar, he de decirle que en las escuelas militares se estudia la Constitución y que, en su gran mayoría, los oficiales atesoran ejemplares en sus bibliotecas.
Asimismo, es oportuno recordarle que las armas del Estado fueron y serán siempre garantes de libertad. Libertad para que vivamos libres y hasta para que cualquiera salga a decir mentecateces ofensivas a las instituciones fundacionales de la República, con la suerte de que no le pase nada.
Ahora que no tuvo suerte con su iniciativa parlamentaria y deberá salir a comprar pistolas para regalárselas a los noveles oficiales de las FF.AA. y policiales, le recomiendo que en honor a la buena administración busque precio, porque hay de todo…
Cnel. Luis Eduardo Maciel Baraibar