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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAgradezco la publicación en la sección “Cartas al Director” del contenido de la correspondencia que antecede (que, obviamente, debe leerse desde el correo inferior).
Estimo que la situación padecida por mí lo ha sido o puede llegar a serlo por otros ciudadanos y ciudadanas.
Juan Adolfo Bertoni
CI 3.289.304-5
SMI vulnera mi derecho a la salud. Estimadas y estimados (el correo está dirigido al Ministerio de Salud Pública, a la Junta Nacional de Salud y al SMI):
Ignorando por mi parte quién fue el actor principal para solucionar el problema, a media tarde de ayer (miércoles 20 de mayo) se me llamó telefónicamente desde el SMI para comunicarme que podía pasar a retirar las fotocopias de mi historia clínica, cosa que —por razones de trabajo— he hecho en la mañana de hoy (jueves 21).
Agradeciendo lo dispuesto, me permito realizar algunos comentarios y preguntas:
1) Sigo sin comprender por qué no se me hace entrega del original, quedándose con el mismo el SMI, que ya no me tendrá como usuario.
2) En mi caso personal —y luego de mi denuncia de ayer— el problema se ha solucionado.
¿Qué pasará en el futuro en situaciones iguales o similares de otros compatriotas? ¿Deberán esperar también más de 20 días para acceder a su historia clínica para que pueda ser tenida en cuenta por el nuevo prestador? ¿O deberán rezar —o, si no lo saben, aprender a rezar— para que no tengan ninguna dolencia o enfermedad en el tiempo que demoren en obtener SU historia clínica?
Si en vez de haber decidido pasar a ASSE lo hubiera hecho para otro prestador privado, ¿la demora hubiera sido la misma? ¿O entre bueyes no hay cornadas?
3) Soy jefe en la Gerencia de Atención Personalizada de Pensiones a la Vejez e Invalidez en el Banco de Previsión Social y con las historias clínicas siempre hay problemas, la mayor parte de las veces con ASSE que es el prestador que tienen la mayoría inmensa de nuestros usuarios. Cuando se presentan para solicitar una pensión por invalidez se les solicita que agreguen —junto al informe del médico tratante— fotocopias de su historia clínica, esencial para que el Área Médica del BPS pueda expedirse. Las demoras para que se las entreguen son verdaderamente larguísimas, motivo por el cual nuestros beneficiarios pueden estar varios meses sin poder acceder a su derecho a la pensión, y por lo tanto, sin poder comenzar sus cobros.
¿No deberían el Ministerio de Salud Pública, la JUNASA y los propios prestadores de salud, evitar que tales demoras sucedan?
No me consta en absoluto que la anterior ministra de Salud Pública, Dra Muñiz —ejemplo de mediocridad en un cargo de gobierno de tanta importancia— se haya preocupado por estos problemas.
Confío en que el Dr. Basso y la Dra. Luxtember —de capacidad y sensibilidad reconocidas— se aboquen a resolverlos.
Sin otro particular, y agradeciendo la atención, les saluda atentamente,
Juan Adolfo Bertoni
CI 3.289.304-5
(Copio a continuación el correo que envié el miércoles 20 de mayo a la Junta Nacional de Salud, al Ministerio de Salud Pública, a la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo y al SMI).
Por este medio comparezco para denunciar una situación —de la que responsabilizo enteramente al Servicio Médico Integral— que de manera indudable es violatoria de mi derecho a la salud, recogido desde 1948 en la Carta de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, en resoluciones de la OMS y la OPS, y en la legislación vigente en nuestro país.
Creo —muy humildemente— que también viola los propios Estatutos del propio SMI, los que —como puede leerse en la página web de la institución— parecen rezar con sinceridad que procura “alcanzar la excelencia en el campo de los servicios que ofrecemos. Este muy preciado logro tiene su sustento en una de sus finalidades esenciales, recogidas en el Artículo 3°, literal b de sus estatutos que postula: ‘Procurar que la asistencia médica sea eficaz, seria y verdadera, sin trabas ni restricciones, en la forma más completa y económica posible para sus afiliados’”.
Hechos. 1) Cercano al 20 de abril hice efectiva mi decisión de dejar de pertenecer (luego de más de 30 años) al cuerpo de afiliados del SMI, pasando entonces —y a partir del 1º de mayo de los corrientes— a ser afiliado de ASSE por FONASA.
Obviamente, esta decisión —personal y libérrima— implica que desde ese mismo día los descuentos que se me realizan por el SNIS deban destinarse a ASSE y no al SMI.
2) El 23 de abril debí viajar a Cuba por mi actividad sindical (pertenezco a la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social, sindicato único de los trabajadores y trabajadoras del Banco de Previsión Social) regresando a nuestro país el viernes 15.
3) En el día de ayer, martes 19 de mayo, concurrí al SMI a solicitar mi historia clínica, ya que la misma es, como se sabe, absolutamente imprescindible para continuar mis tratamientos en el Hospital Maciel.
Denuncia. Para mi sorpresa —y a pesar de que el SMI dice, lo reitero por tratarse de una flagrante incongruencia o falsedad, “procurar que la asistencia médica sea eficaz, seria y verdadera, sin trabas ni restricciones, en la forma más completa y económica posible para sus afiliados”— se me contestó —y luego de pagar 116 pesos se me entregó un ticket a tales efectos— que recién a partir del próximo 9 de junio podré acceder la fotocopia de la misma.
Petición y Reclamo. No ofenderé la inteligencia de ninguno de ustedes, y por este motivo no abundaré en las razones filosóficas, médicas y sociales de lo que tal decisión implica para la adecuada atención de mi salud.
Además de la violación de uno de mis derechos humanos fundamentales, el SMI debería tener en cuenta que me encuentro muy próximo a cumplir los 59 años, lo que tal vez explique algunas de mis dolencias a esta altura ya crónicas que —por lo tanto— requieren una atención continuada.
De serme necesario, ¿debería ser atendido en el Hospital Maciel sin que se tengan en cuenta mis antecedentes, quedando así al albur de la ignorancia de aspectos esenciales por parte de los médicos o médicas que allí deberían atenderme?
Por lo expuesto —y de modo simple y llano— solicito el rápido diligenciamiento para que en el día de la fecha se proceda a entregarme los originales de mi Historia Clínica (que obviamente a mí como paciente me pertenecen, y no al SMI que —de quedarse con ella— no hará otra cosa que acumular papeles haciendo gala así de prácticas de administración propias del siglo pasado y no del actual).
Tener que esperar 20 días más para hacerme de ella, reitero, viola mi humano y esencial derecho a la salud, correspondiendo al Estado y a sus instituciones velar activamente para que mi ejercicio de ese derecho sea una realidad tangible y efectiva. (Por tal motivo, incluyo también a la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo para que adopte las medidas que entienda convenientes).
Sin otro particular, saluda muy atentamente
Juan Adolfo Bertoni
CI 3.289.304-5
PD: 1) Necesito dejar expresa constancia de mi pena porque una institución vinculada desde sus inicios al otrora glorioso y siempre querido Sindicato de la Aguja sea la que viola mi derecho. Estoy convencido de que sus fundadores no lo merecen, así como tampoco aquellos integrantes de su personal que en todos estos años me han atendido con capacidad y un hondo compromiso humano. Nobleza obliga a mencionar, especialmente, a los Doctores Miguel Hoffnung, María Roselló y Álvaro Laens, así como el servicio de enfermería en la Urgencia, y quienes cumplen sus funciones —a pesar del importante número de usuarios que diariamente deben atender— en las “cajas” en las que debí solicitar los tickets que me habilitaban a las distintas consultas realizadas (dando la cara cada vez que la demora en obtener la atención de un especialista llegaba a provocarles vergüenza).
2) Entiendo que las instituciones a las que me dirijo deberían monitorear regularmente que situaciones como la denunciada no se produzcan, ni en el SMI ni en ninguna otra institución del SNIS.