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Después de unos años de escasa actividad, Jorge Denevi volvió a poner el pie en el acelerador y tras su notable versión de La fiesta de Abigaíl, de Mike Leigh, que ganó en buena ley el Florencio 2013 al espectáculo y a la dirección, ahora se despacha con dos estrenos casi en simultáneo de dos autores anglosajones, el origen predominante de sus trabajos. Cada cosa en su sitio: un inglés en el Anglo y una norteamericana en la Alianza Uruguay Estados Unidos.
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Miedos privados en lugares públicos, comedia dramática del británico Alan Ayckbourn (1939), subió a escena en marzo en el hermoso anfiteatro de El Anglo, y el fin de semana pasado se estrenó en Teatro Alianza Los elegidos, otra comedia, menos dramática, de la estadounidense Theresa Rebeck (1958). El espectador encontrará en ambas piezas unos cuantos gestos arquetípicos de este verdadero animal de teatro, un tipo que cuando estuvo en plena forma llegó a estrenar seis obras en una temporada y que tres décadas atrás se vanagloriaba de ver 500 películas por año.
Se nota que corre celuloide por sus venas, porque en sus trabajos el cine emerge desde cada metro cuadrado del escenario. Por ejemplo, en el provecho que saca de la banda sonora. Como Tarantino, Denevi parece construir su narración en torno a las músicas que elige para ilustrarla. Puede ser una antología de jazz, como en Miedos privados... (piezas de Sydney Bechet, Django Reinhardt, Chet Baker y Stéphane Grappelli, entre otros) o bien una banda sonora encargada como en Los elegidos (a Alfredo Leirós), pero de neta impronta jazzera. El uso de la música como separador de escenas —y facilitador de la catarsis— es también un sello de la casa.
Denevi cuenta en ambas producciones con elencos de gran nivel, encabezados por tres figuras que hasta hace poco eran primeros actores de la Comedia Nacional: Jorge Bolani, Julio Calcagno y Pepe Vázquez, quienes casualmente protagonizaron uno de los mayores éxitos del elenco oficial en lo que va del siglo: El viento entre los álamos.
El Flaco es un director que imprime un tono enérgico a las actuaciones, con la premisa de captar la atención del espectador —“que no piense en el chivito que se va a comer en La Papoñita”, repite siempre— pero alejado de la sobreactuación y el tono adusto y excesivamente intenso, tan arraigado en la tradición melodramática del teatro hispanoamericano. En ese equilibrio radica una de las claves de su vigencia: como con Woody Allen en el cine americano, la mayor parte de los actores uruguayos desean, al menos una vez, ser dirigidos por Denevi.
En el debe, sus trabajos a veces pecan de cierta desprolijidad o falta de empeño en rubros como el vestuario o la iluminación. Como si no fueran prioridades.
Miedos privados..., fue llevada al cine por Alain Resnais en 2006 como Corazones (Coeurs), y es el noveno título del inglés montado por Denevi. Calcagno y Vázquez, junto a María Mendive, Mariana Lobo, Ileana López y Emilio Pigot, componen a seis perdedores londinenses, solitarios y desesperados por cambiar la pisada, pero incapaces de accionar para destrabar las trancas del corazón, como dice Cabrera. “Es lo más parecido a un película que he hecho”, dijo Ayckbourn. “Nunca consideré que la comedia no fuera un género ‘serio’. Es un prejuicio que desde Noel Coward a Neil Simon y hasta el propio Oscar Wilde han tenido que sobrellevar”, acota Denevi en un texto publicado en la web promocional de esta obra. Las más de 50 escenas están divididas en seis espacios diseminados por todo el escenario, lo que exige a la acción un mecanismo de relojería para fluir de buen modo, y el elenco responde, con Calcagno y su histrionismo natural al frente.
Bolani interpreta en Los elegidos a un editor literario consagrado, a quien cuatro novelistas novatos pagan unos cuantos miles de dólares para que los guíe en la escritura de su opus, con el fin de llegar a las librerías y triunfar en la exigente y competitiva jungla literaria americana. Noelia Campo, Cecilia Sánchez, Sebastián Serantes y Alfonso Tort conviven mientras escriben y se someten al despiadado juicio de esta estrella de las letras, que destruye originales tras leer solo un par de líneas o elogia otros para ganarse el favor sexual de su autora, pero esconde mucho más de lo que muestra. Y allí radica el motor narrativo de esta historia.
En el camino, Rebeck ridiculiza los clichés intelectuales y pone en el foco cuestiones como el ego, los celos, el alarde de nombres y datos, la envidia, la falta de escrúpulos para alcanzar el éxito, la fama y el prestigio artístico. Pero lo hace con la suficiente cuota de humor como para transformar un probable plomo en una comedia original y muy entretenida, bien defendida por un elenco solvente y parejo, en el que asoma la figura de Sánchez con su despliegue de ironía que la ha vuelto una de las mejores actrices uruguayas especializadas en comedia.
Miedos privados en lugares públicos, de Alan Ayckbourn. Teatro del Anglo (San José 1426). Los elegidos, de Theresa Rebeck. Teatro Alianza (Paraguay 1217). Viernes y sábados, 21 h; domingos, 19.30 (ambas).