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Jorge Tiscornia es el protagonista absoluto de este documental uruguayo de José Pedro Charlo. Doce años, cuatro mil seiscientos cuarenta y seis días entre 1972 y 1985, son los que pasó este ex integrante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros en el Penal de Libertad, aislado en una celda de escasos metros cuadrados, requisas permanentes y escasa información proveniente del exterior.
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¿Cómo hacía un hombre para evitar la locura en esas condiciones? Tiscornia inventó un método que respetó con absoluta disciplina y maniática persistencia. Anotó en pequeñas hojas de almanaque, día por día, mes a mes, año por año, todo lo que iba ocurriendo a su alrededor. Ese registro pormenorizado terminó por ser un documento muy completo, tal vez el único que se posee sobre las vivencias diarias de un preso en épocas de la dictadura.
La hazaña de Tiscornia podría ser un hecho normal en el caso de detenidos comunes, pero él tenía que esconder esos papeles para evitar que fueran descubiertos y seguramente requisados y destruidos. La forma en que lo hizo es ingeniosa y constituye uno de los factores sorpresa de la película, que no se nutre solamente de su relato sino que recurre al testimonio de otros ex presos políticos, quienes también tenían sus propias formas de enfrentar la situación, y tomas de la actualidad con esa enigmática visita diaria de Tiscornia al faro de Punta Carretas por motivos que luego se sabrán.
El almanaque es un nuevo aporte a la memoria colectiva sobre los “años de plomo” y fue realizado con mucha dedicación por José Pedro Charlo, responsable de la excelente “El círculo” (2008), codirigida por Aldo Garay, sobre la experiencia de otro ex preso político: Henry Engler. Otros títulos de Charlo fueron “Héctor el tejedor” (2000) y “A las cinco en punto” (2004), y en todos ellos ha empleado una técnica similar: dejar que los hechos (o los entrevistados) se presenten lo más directamente posible, sin discursos agregados ni énfasis dramáticos.
Acá utiliza la animación para mostrar esas pequeñas hojas llenas de anotaciones y códigos secretos, símbolos que solo el autor puede descifrar, todos vinculados a algún hecho que quería recordar. El interés del filme está entonces exclusivamente en su registro documental, aunque no deje por ello de sugerir otras cosas que también importan, como la de haber pasado por el infierno, haber sobrevivido y poder contarlo con la lucidez (y hasta el humor) con que Tiscornia revive esos años terribles. Ni él ni Charlo apelan a la truculencia ni a la queja. Se limitan a evocar esos momentos duros con la intención de transmitir una experiencia vivida que se transforma naturalmente en una experiencia de vida.
“El almanaque”. Uruguay, 2012. Dirigida y escrita por José Pedro Charlo. Con Jorge Tiscornia. Duración: 73 minutos.