A las mujeres rurales siempre se las ha tenido “en el fondo del cajón” porque “la discriminación siempre estuvo y se da una triple exclusión: por ser mujer, por ser pobre y por ser rural”, dijo a Campo la presidenta de la Asociación de Mujeres Rurales de Uruguay (AMRU), Alix Cardoso.
El 37% de la población rural de Uruguay son mujeres, que ocupan el 27% de los trabajos permanentes y el 20% de los zafrales o temporales, según el informe “Avance de los resultados de población y mano de obra rural con enfoque de género”, del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) elaborado en 2014.
El 15 de octubre se celebró el Día Internacional de la Mujer Rural.
Por esos días una productora de ganado del departamento de Maldonado, Virginia San Martín, fue electa presidenta de las Cooperativas Agrarias Federadas. En la Federación de Grupos CREA (Fucrea) también hay una presidenta: María Eugencia Oholeguy. Mientras que en otras gremiales tradicionales del agro, como la Asociación Rural y la Federación Rural, nunca fue electa una mujer en la presidencia.
Cardoso valoró que “las mujeres rurales no solo cocinan, hacen dulce, atienden el hogar y a la familia, sino que se las debe tener en cuenta porque también piensan”.
“Y si bien ha habido adelantos” en el tema en cuanto a dar participación en cargos de relevancia, “como por ejemplo en el Instituto de Colonización, todavía hay un mundo por recorrer y hay un mundo para hacer”, se lamentó.
En ese ente estatal la presidenta es Jacqueline Gómez, quien impulsó la cotitularidad de los predios entregados a los colonos para que ambos miembros de una pareja puedan figurar como adjudicatarios de una fracción rural.
Para la secretaria de la Comisión Nacional de Fomento Rural, María Teresa de los Santos, el rol de la mujer hoy en día “ha cambiado, las políticas públicas son diferentes y se está perdiendo, poco a poco, la invisibilidad”.
“Estamos siendo visibles en muchos ámbitos, sobre todo el gremial, en el cual estamos participando activamente”, comentó.
Según De los Santos, desde esa gremial siempre se intenta incluir a los más necesitados y esto se hace mediante planes y proyectos que las políticas públicas aterrizan en la Sociedad de Fomento Rural.
Desde hace un tiempo en ese ámbito se están presentando proyectos que incluyen a la mujer, como por ejemplo, los del Ministerio de Ganadería, algunos sobre temas vinculados al cambio climático y los que tienen que ver con el fortalecimiento institucional. “Todos estos se fijan en que el rol de la mujer esté presente, algo fundamental no solo en la familia, sino también en el lugar en que decidieron vivir”, valoró.
Sin embargo, para Cardoso, esto no es tan así, ya que opinó que la participación de las mujeres rurales en las políticas públicas y en otros ámbitos “es muy escasa”.
“Desde AMRU y otras asociaciones como Red de Grupos de Mujeres Rurales y la CNFR es donde se trabaja para poder incidir, reclamar y hacer valer nuestros derechos”, aseguró.
Juntarse y reclamar
La titular de la Asociación de Mujeres Rurales consideró que en una sociedad más participativa, las mujeres rurales, las del campo, quienes son las que producen los alimentos, “tienen que ser tenidas en cuenta y sobre todo en los lugares que se toman decisiones con respecto al medio rural, a la ruralidad, a las políticas del campo”.
De los Santos opinó que el rol de la mujer se está viendo en todas las proyecciones a nivel país y en todos los ámbitos. “Porque queremos la igualdad con el hombre, no queremos ser mejores, sino ser iguales, ocupar los mismos cargos, pero los tenemos que ganar con participación y con nuestro trabajo. Eso es lo que estamos haciendo”, comentó.
Dijo que “las mujeres están perdiendo el miedo de participar, a hablar, a decir lo que sienten y quieren; la mujer de hoy se sabe robar un tiempito para participar en la gremial”.
Entre “los compromisos que se necesitan para la construcción de un medio rural de equidad”, Cardoso mencionó que primero está la participación. “No el poder de decisión, pero pienso que las mujeres —y no solamente las citadinas— tienen que estar en lugares donde se elaboren estas políticas para construir la equidad de las mujeres del campo, sobre todo porque son las constructoras de esa cultura, son las que transmiten, son las que producen alimentos”, señaló.
Según Cardoso, la mayor participación de las mujeres se da en las sociedades más desarrolladas y desde su experiencia personal, la de una productora familiar, “los predios donde están las mujeres y son titulares de sus empresas, son predios donde se produce muy bien”.
Mucho por hacer
Las políticas públicas, diferenciadas hacia el productor familiar y en el tema del género “están bien encaminadas, aunque queda mucho por hacer. Pero ahora, las políticas públicas para el género están ahí para que las usemos”, opinó De los Santos.
Por su parte, Cardoso entiende que hay un debe en las políticas de género y, según ella, no es por falta ni de reclamos ni de información, porque “AMRU en 2005 hizo una agenda de políticas públicas para la mujer rural; en 2015 se hizo otra agenda también con los reclamos, por lo que creo que está todo escrito y reclamado, pero de ahí a que vaya a la práctica hay un camino muy largo; todavía tenemos que seguir luchando, incidiendo y reclamando nuestro espacio”.
Por todo esto, esa ruralista planteó que “es fundamental juntarse y reclamar lo que les pertenece como sociedad”.