• Cotizaciones
    miércoles 17 de julio de 2024

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    La relación precio/costo en el agro está “erosionando la competitividad estructural”, advierte ex director de Opypa

    “La falla de mercado que más está afectando la competitividad precio/costo es la evolución del tipo de cambio efectivo real, y más allá de la incertidumbre en la economía mundial y la desvalorización del dólar a escala internacional, los factores internos están incidiendo en este comportamiento”, señaló el integrante del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) y ex director de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), Carlos Paolino, en un artícu­lo publicado en el mensuario digital “Vadenuevo” en su edición de junio.

    Paolino advirtió que “el déficit fiscal y la política monetaria terminan incidiendo en el comportamiento del ingreso de capitales y la competitividad agropecuaria”.

    “Desde esa perspectiva, la competitividad precio/costo está erosionando la competitividad estructural y determina, en la coyuntura, la importancia de avanzar en el diseño de mejores políticas defensivas de desarrollo productivo”, sugirió.

    Paolino es ingeniero agrónomo y doctor en Economía por la Universidad de Campinas, Brasil, y estuvo a cargo de la Opypa del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) entre 2010 y 2013.

    “La caja de herramientas” de las políticas agropecuarias en sentido estricto está muy acotada”, indicó. Y consideró que “si bien existiría todavía cierto margen para fortalecer las políticas defensivas en programas específicos destinados a sectores vulnerables de la agricultura familiar, que han venido desarrollando capacidades competitivas y que en la coyuntura están en riesgo, en particular en sectores más dinámicos, ese margen es reducido”.

    Paolino hace una serie de recomendaciones, como que “una política más amplia implicaría revisar a la baja el 75% asignado a financiar bienes públicos estrictamente y fortalecer estas áreas, con programas específicos”, y que también en esos casos “es imprescindible el monitoreo y las evaluaciones de resultados externos de los recursos destinados a estos programas”.

    En el artículo, que se titula “¿No habrá que revisar algunas prioridades en la nueva coyuntura?”, el investigador del Cinve sostuvo que “el análisis de la política agropecuaria del gobierno permite constatar la ausencia de herramientas importantes”.

    Episodios críticos.

    Las políticas públicas que ha definido el MGAP se han basado en la construcción “proactiva” de competitividad estructural, orientándose a proveer bienes y servicios públicos generales a la producción (sanidad animal y vegetal, innovación agropecuaria, investigación, educación, entre otras), repasó Paolino. Planteó que “sin embargo, la caja de herramientas de las políticas públicas de desarrollo productivo cubre un espectro bastante más amplio, incluyendo las llamadas políticas ‘defensivas’, que ofrezcan instrumentos que puedan activarse ante episodios críticos que erosionen las capacidades construidas en sectores estratégicos”.

    Consideró que “las políticas de desarrollo productivo impulsadas fueron orientadas, todas ellas, atendiendo a reparar fallas de mercado y a construir nuevas capacidades”.

    “En cambio, las políticas defensivas tienen su razón de ser en la defensa de los avances logrados frente a posibles amenazas, como por ejemplo shocks externos, períodos de sobrevaloración de la moneda, caída abrupta de mercados, pérdida de competitividad en sectores específicos internacionales”, analizó.

    Para el ex director de Opypa, “si bien se han implementado varios instrumentos de política defensiva, es evidente que no fueron concebidos como parte de una estrategia global de desarrollo productivo, de manera que los instrumentos disponibles son de menor alcance que los que se requerirían en una coyuntura como la actual”.

    “Los shocks adversos, incluyendo los que impactan en los sectores y grupos de productores arroceros y lecheros dinámicos, justifican la implementación de políticas defensivas, como las que se han venido aplicando: fideicomisos, refinanciaciones, ajustes impositivos en la energía”, entre otros, señaló.

    Paolino advirtió que “sin embargo, ese tipo de políticas defensivas no están concebidas de antemano como parte de una estrategia de desarrollo productivo, lo que constituye una falla en tales estrategias”.

    El investigador repasa algunos indicadores del sector, como que entre 2006 y 2016 el crecimiento anual del Producto Bruto Interno agropecuario fue 3,3%, mientras que en el conjunto de la economía fue de 4,6%. “La variabilidad interanual de ese comportamiento fue casi el triple en el agro que la registrada en la actividad económica”, destacó.

    Aclaró que “además de esa variabilidad, es notoria la desceleración en la tasa promedio de crecimiento del PBI agropecuario, lo cual tiene expresiones diferentes en varios sectores exportadores, como el lechero y el arrocero”.

    “En gran medida, el campo activo de definición de políticas con que trabajan el MGAP y la institucionalidad agropecuaria está concentrado en las políticas sectoriales o verticales”, indicó.

    Planteó que “el desafío es tener una suerte de contabilidad más completa de la agenda de las políticas de reconversión productiva” porque “lo que se ha desarollado con éxito relativo hasta el presente son algunas de las polítcas sobre bienes y servicios públicos, pero faltaría una discusión más profunda, con una visión prospectiva, sobre el conjunto de las políticas públicas que inciden en el agro en general, y en particular en la coyuntura actual”.

    Productividad.

    En su análisis, Paolino afirmó que “la productividad total de factores del sector agropecuario no se despega de los niveles de los factores de producción utilizados, de manera que si bien existió un cierto aumento promedio de productividad, este fue más bien modesto, cerca de 25% de 2003 a 2016, e incluso declinante en los últimos años de ese período”.

    “El indice del Tipo de Cambio Efectivo Real muestra una tendencia promedio a la baja desde mediados de 2015, que es más pronunciada cuando refiere a los países extrarregionales, a los que corresponde una alta proporción de las exportaciones de materias primas y productos agroindustriales”, consideró.

    Advirtió “la necesidad de pensar en políticas de desarrollo productivo defensivas más agresivas, capaces de proteger en la coyuntura actual a los sectores más vulnerables”.

    “Es muy claro que los shocks adversos que están enfrentando varios segmentos de la producción agropecuaria ponen en peligro algunos de los logros obtenidos en años previos. Esto es aun más patente en segmentos de productores de escalas más reducidas, que no son propietarios de tierras y tienen costos de producción más rígidos”, concluyó.

    Los problemas generados en el sector agropecuario por la pérdida de competitividad, el precio del dólar y el déficit fiscal son temas de preocupación en las gremiales rurales, que en varias ocasiones plantearon al gobierno que atienda esos asuntos.

    Agro
    2017-06-15T00:00:00