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    Las criptomonedas son una “burbuja” que las “redes” potencian

    “¡Recién empezamos!”, dice Richard Thaler, premio Nobel y padre de la economía del comportamiento

    No hay muchos economistas que se hayan animado a dar el salto a Hollywood. Richard Thaler, el más reciente ganador del Premio Nobel por sus estudios sobre economía del comportamiento, lo hizo. En una breve aparición en la película La gran apuesta (2015) figura frente a una mesa de Blackjack, junto a una reconocida cantante pop y explicando los sofisticados activos bursátiles que llevaron a la crisis financiera de 2008.

    No es una actitud nueva en él. Thaler pertenece a una generación de académicos que se preocupa por mostrarse cerca del público en general. Recurrente columnista en The New York Times, algunos de sus libros estuvieron en la lista de los más vendidos. Y entre las razones con las que los miembros de la Real Academia Sueca en Ciencias explicaron el motivo de su galardón el año pasado, una lo resumía: “Ha hecho algo más humano de la economía”.

    El académico, profesor de la Universidad de Chicago, respondió por correo electrónico un cuestionario enviado por Búsqueda referido a algunos conceptos de su campo de investigación. Y también se animó a realizar un breve análisis de la actualidad económica de Estados Unidos (EE.UU.), donde entiende será difícil alcanzar la meta de crecimiento del Producto Bruto Interno prometida por el presidente Donald Trump. “Un aumento del 4% a largo plazo será difícil si no existe un cambio trascendental en términos de productividad”, dijo.

    Opinó, además, que “nada” de lo que la actual administración se encuentra realizando ayuda a los estadounidenses residentes en pueblos rurales y trabajadores manufactureros que la votaron. “Los recortes de impuestos aprobados ayudan a los ricos y sus aranceles lastimarán a todos. Trump está haciendo todo lo posible por crear una guerra comercial, pero solo podemos esperar que falle. Su elección fue un desastre para nuestro país y solo queda tener esperanzas de que no siga más allá de 2020”, apuntó.

     
    'Trump está haciendo todo lo posible por crear una guerra comercial, pero solo podemos esperar que falle'.

     

    Crisis y burbuja.

    Para explicar lo que entiende fueron las causas de la crisis de 2008, originada luego de un impago masivo de hipotecas asociadas a títulos bursátiles, Thaler refiere a La gran apuesta. Es su “película favorita”, señaló en su respuesta, agregando una pequeña carita feliz a modo de guiño.

    Es que su aparición —y la de la interpréte Selena Gómez— llega en un momento crucial del filme. El personaje que interpreta Steve Carell (y que está basado en el inversor Steve Eisman, que por entonces manejaba el fondo FrontPoint) descubre cómo se calificaban y estructuraban los instrumentos bursátiles que fueron la raíz de la crisis. Se llamaban obligaciones colaterizadas por deuda (CDO, por su sigla en inglés) y sus versiones sintéticas incluían préstamos con alta capacidad de repago así como otros con altas chances de default.

    Pero en el filme la conversación se torna compleja hasta para un público acostumbrado a hablar de mercados bursátiles como el estadounidense. Así, con el escenario de fondo que brindan las mesas de juegos de Las Vegas, Thaler explica en menos de dos minutos cómo el mercado bursátil propagó esos préstamos de baja calidad.

    “La crisis y la subsecuente gran recesión tiene muchas causas. Hubo muchos propietarios que tomaron préstamos que no iban a poder pagar a menos que los precios en el mercado inmobiliario siguieran subiendo. Pero los banqueros hicieron esos préstamos y debieron conocer los riesgos. A muchos vendedores de hipotecas se les pagaba por cada préstamo que concedían sin importar el riesgo que tuvieran, y las agencias calificadoras hicieron un trabajo espantoso a la hora de evaluar los riesgos de los activos que eran garantizados a través de esas hipotecas”, explicó a Búsqueda.

    Otras razones pueden explicarse gracias a la teoría del comportamiento. Es que inversores y agentes consideraban que el mercado inmobiliario seguiría en auge, como lo había hecho hasta entonces. Y así, hicieron caso omiso a las señales que brindaban las crecientes tasas de default en el pago de hipotecas. Hoy, Thaler entiende que las redes sociales podrían contribuir en la próxima crisis. “Me parece que las criptomonedas son una burbuja, y podrían estar potenciadas por las redes”, dijo.

    Comportamiento.

    Para explicar las decisiones de las personas, la economía del comportamiento se nutre de la psicología, alejándose del “agente racional” que solo busca la eficiencia y que es la base de la teoría clásica económica. De hecho, en las fotos que circularon al aceptar el Nobel, Thaler aparece con una remera con la inscripción “quasi-racional” en amarillo y sobre una gran taza de café. Está inspirada en el título de uno de sus libros: Economía quasi racional, publicado en 1991. Le siguieron dos de mayor alcance: Un pequeño empujón, de 2008 (cuyo título original se resume en “Nudge”), y Portarse mal, de 2015 (“Misbehaving”), ambos traducidos al español.

    “El mayor impacto (de esta teoría) hasta ahora ha estado en el diseño de los planes de ahorro para el retiro, incluyendo aspectos como el involucramiento e incremento automático. De esta forma los ahorros aumentan gradualmente con el tiempo. Pero hay economistas del comportamiento y psicólogos trabajando en un amplio rango de problemas como la salud, la educación y el crimen, entre otros. ¡Recién estamos empezando!”, dijo.

    “Estas son herramientas importantes para asegurarse que las personas ahorran de forma automática con cada cheque. ¡Si no lo ves, no lo gastas! Los recordatorios a través de mensajes de texto ayudan especialmente a que la gente no gaste más de lo que tiene”, agregó.

    Consultado sobre la aplicación de esta teoría en los mercados financieros, Thaler opinó que la mejor regulación es aquella que logra “hacer sencillo” que los consumidores tomen buenas decisiones. “Incluso en EE.UU. la mayoría de los agentes están mal informados, con lo que los productos necesitan ser simples y fáciles de entender”, explicó.

    Al centrarse en analizar el raciocinio detrás del comportamiento, este campo de investigación choca con la teoría de Eugene Fama —colega de Thaler en la Universidad de Chicago—, quien también ganó un Nobel por su trabajo sobre la eficiencia de los mercados.

    “Somos buenos amigos, pero mi investigación claramente está más alineada con la de otros economistas como Robert Shiller, de quien también soy amigo. De todas formas, incluso Fama suele decir que entre nosotros hay acuerdo sobre los hechos pero desacuerdo en su interpretación. Así que creo que existen más puntos de encuentro de los que la gente cree”, dijo Thaler.

    El economista rechazó que su reciente galardón haya sido un impulso a la teoría económica que apadrina, que a través de diversos estudios de laboratorio encontró marcos de creencias y preferencias por las que los individuos no toman decisiones racionales. “Estos premios son dados a personas, no a campos de investigación. Y hay muchos que han trabajado en economía del comportamiento que ya han recibido esta distinción, por ejemplo, Shiller, Daniel Kahneman y Herbert Simon. Muchos otros ganadores también han hecho contribuciones en esta área, incluso a pesar de que no era su foco de investigación”, apuntó.

    Aunque su estudio está centrado en EE.UU., Thaler entiende que el campo aplica también a otras regiones. “Todos somos humanos, más allá de nuestro lenguaje o cultura. Uno de mis estudiantes está haciendo su tesis utilizando información de un banco mexicano”, ejemplificó.

    También desestimó una de las críticas que se realiza al campo: la imposibilidad de formular modelos que permitan predecir los acontecimientos futuros si no es bajo la asunción de que las personas son racionales. “Ciertamente es posible crear modelos matemáticos que logren incorporar tendencias de la economía del comportamiento. De hecho, ya hay investigadores involucrados en ello como Matthew Rabin, Xavier Gabaix y Nicholas Barberis”, dijo.