• Cotizaciones
    viernes 01 de mayo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Las empresas y la sociedad

    Valor compartido: me sedujo el concepto por el contenido transformador que encierra, encontrándose este en el terreno del ganar-ganar.

    En el transcurso de una semana, escuché dos noticias que me hicieron darle más vueltas al asunto y decidí escribir esta carta.

    Algunos empresarios actuales, influenciados por Freedman, sin saber siquiera acerca de su existencia, creen que las empresas ya tienen bastante con sus propios asuntos internos, con sus empleados; que ya les basta con hacer bien lo que “les toca hacer”, en función del rubro en el que esté inmersa su empresa.

    Se conocen poco, pienso, a nivel de opinión pública —y de las propias empresas—, las iniciativas de empresarios que se han sentido interpelados por las necesidades patentes en la realidad (social, medioambiental…) que circunda el lugar donde está inserta su fábrica, depósito u oficinas.

    Lo cierto es que a nivel nacional, en el Uruguay, estamos siendo testigos de que la problemática social actual es compleja y “si seguimos mirando al costado cuando nos topamos con un cordón desatado, vamos a terminar todos por el suelo”.

    La puesta en práctica del concepto de “crear valor compartido” ha galardonado la actuación de empresas multinacionales. Puede suceder que las pequeñas y medianas empresas consideren esos hechos como anécdotas de las grandes marcas, hazañas imposibles de imitar, por un tema de escala.

    Ahora bien, si se diera más publicidad a esta actitud empresarial de crear valor compartido, sería muy positivo para las propias empresas, independientemente de su tamaño, y también tendría una incidencia positiva en la sociedad toda.

    Hoy en día lo que cuenta es el testimonio de vida, hechos concretos que le sucedieron a “Fulano de Tal”. Entonces, busquemos esos hechos personales, historias de vidas que se vieron transformadas positivamente por la acción concreta de una empresa como puede ser, por ejemplo, que en cierto barrio marginal, donde se encuentran los depósitos de tal fábrica, se proyectó, diseñó y construyó una plaza de deportes que ha incentivado a los jóvenes de la zona a practicar deporte al aire libre, u otra iniciativa semejante.

    Las redes sociales son una poderosa herramienta para hacer llegar estos testimonios a todas partes.

    A continuación describo las dos noticias que cité más arriba. Una es el testimonio personal de una figura pública. La otra noticia me hizo pensar en lo impersonal que puede ser el ejercicio de la responsabilidad social empresarial, para detrimento propio.

    Hace pocos días, vi en Youtube una grabación que conecté rápidamente con lo que había leído horas atrás en una fotocopia de Harvard Bussines Review, sobre “Crear valor compartido”.

    Se trata de un discurso que pronunció la señora embajadora de los Estados Unidos en Uruguay, la Dra. Julissa Reynoso, en junio pasado, durante una jornada en la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos. http://www.youtube.com/watch?v=55cl2XeFwhM.

    La encantadora embajadora destacó el hecho de que las empresas estadounidenses juegan un rol protagónico en la creación de una sociedad más justa.

    Contó que ella se crió en Nueva York, en el condado más pobre de todos los Estados Unidos. Gracias a que algunas empresas invirtieron en esa comunidad, ella tuvo la posibilidad de acceder a un trabajo, oportunidades de internships y el acceso a becas de estudio. Esas empresas con visión de futuro, en lo que sería la “creación de valor compartido”, incidieron en que ella sea hoy quien es.

    Se podría decir que gracias al valioso retorno que tiene la “creación de valor compartido”, una persona de escasos recursos, pero con gran interés de superación, puede pasar de la dura realidad de un barrio marginal a ser embajadora de su país.

    El otro hecho del que hablé al comienzo es el siguiente: en un programa de radio se informaba que se llevaría a cabo en Montevideo un seminario sobre responsabilidad social empresarial. El gerente de una empresa de telecomunicaciones dijo unas palabras que me dejaron pensando; no es textual, pero estas fueron más o menos sus palabras: “La RSE de nuestra empresa está abocada a disminuir la brecha digital en la que están inmersas miles de personas de la zona donde está inserta nuestra empresa. Trabajamos acercándoles la tecnología que les permite acceder a Internet”.

    Pensé y me pregunté: ¿esta empresa habrá hecho algún sondeo o habrá intentado diagnosticar con más o menos certeza si el acceso a Internet es una necesidad prioritaria para esa comunidad?

    Porque si la mayoría de quienes allí viven son adultos mayores jubilados, no se pondrán a estudiar computación ni se comprarán una computadora para conectarse a Internet. Sin embargo, sí pueden quedar muy agradecidos de que se arreglen las paradas de ómnibus de la zona o la iluminación callejera.

    Si fueran, en otro caso, los niños una franja etaria predominante, la construcción de una escuela o un club sería una manera acertada y oportuna de plasmar la RSE de esa empresa, y se crearía valor para esa comunidad, compartido por cierto entre esta y la empresa.

    Otra realidad nacional que preocupa es el acceso al agua potable. Más de 190.000 personas de nuestro país no cuentan con agua potabilizada. En este sentido el ejercicio de la RSE de esta empresa podría ser vital y oportuno.

    También el invierno demográfico que estamos viviendo es una oportunidad única para las empresas, para que ejerzan la RSE. Algunas ideas serían: promover horarios flexibles a sus empleadas-colaboradoras, para que puedan estar más en su hogar con sus hijos; buscar la manera de dar licencia especial a los madres y padres, por nacimiento de un hijo, para que estén más presente en casa a la hora de educar y no vean la falta de tiempo como impedimento para tener más hijos; poner en las empresas o en conjunto varias empresas, guarderías para los hijos de sus empleados; hacer convenios con locales de venta de artículos de bebés, ropa de niños; convenios con colegios y mil ideas más. Todo lo anterior es “crear valor compartido”: estas empresas tendrán empleados más contentos, más fieles a la empresa y estarán haciendo una contribución a la sociedad toda. En pocos años se lo agradecerá todo un país.

    En resumen, en mi opinión la asertividad de una empresa a la hora de ayudar a una comunidad es lo que diferencia la filantropía, o caridad, de la “creación de valor compartido”.

    La realidad social está golpeando hoy la puerta de las empresas. Basta mirar y oír, así surgirán, en palabras de Stephen R. Covey, verdaderas transformaciones “Inside-out”, que contribuirán a sanar el tejido social actual tan lastimado.

    Mary J. Armúa Bueno

    CI 2.974.826-3