Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl ausentismo de los alumnos a la educación primaria es un problema endémico en el país. En buen romance, las faltas a la escuela. Ya el gran pedagogo Julio Castro lo marcó a fuego hace unos 50 años. Si la investigación educativa tiene una certeza es la siguiente: el alumno que no concurre a clases en la escuela primaria, tiene un pobre desempeño académico o simplemente abandona los estudios. Según cifras del Monitor Educativo de Primaria y del Anuario Estadístico del Ministerio de Educación y Cultura, 24.655 niños presentaron problemas graves de asistencia en el país en el año 2013. En el año 2012 presenté una ponencia con cifras oficiales sobre el tema; la misma está en mi página web (www.albertonagle.com). En dicho trabajo analicé los desafíos del sector educativo “en la era del crecimiento económico”. Todo indica que de aquí en adelante las vacas serán menos gordas.
Las autoridades educativas de Primaria realizan una categorización entre alumnos con “Asistencia Insuficiente”, es decir que asisten más de 70 días en el año a clase pero menos de 140, y niños con “Abandono Intermitente”. Aquí se categoriza a alumnos que asisten como máximo 70 días de clase al año, de los 180 estipulados en los cronogramas oficiales. Estos niños están más tiempo en la calle que en las aulas. En el Monitor Educativo de Primaria el promedio de días asistidos por los alumnos en todo el país fue de 155 en el 2009, 159 en el 2010 y 161 y 162 en los años 2011 y 2012, respectivamente. En el año 2013, la cifra cayó a 160. Lejos de los 180 estipulados en el calendario oficial.
Al analizar la asistencia entre los años 2004 y 2013 se aprecia que la media del período de alumnos faltadores es de 24.034. El pico de niños con problemas de faltas ocurrió en el año 2009, cuando fueron categorizados, ya sea como alumnos de asistencia insuficiente o de abandono intermitente, 33.988. ¿Qué sucedió ese año en nuestras escuelas públicas? Quizás sería mejor preguntarse por qué al año siguiente la cifra se redujo en un 31%. ¿Qué se hizo de bueno en el año 2010 para explicar tan espectacular mejora? En el 2009 el problema del porcentaje de niños faltadores llegó a los dos dígitos (11,9%). En el 2011 se redujo a 19.723, en el 2012 se incrementó mínimamente a 20.099 pero en el año 2013 la cifra de alumnos con problemas graves de faltas volvió a crecer hasta la preocupante cifra de 24.655, lo cual representa el 9,4% de la matrícula de niños en la educación pública. Contrariamente a lo que uno podría pensar, el problema es mayor en el interior que en Montevideo.
Estas cifras demuestran que la política educativa del país se ha quedado corta para resolver el problema. Seguramente la tecnología no ayudó en estos casos. Aquí hay que apuntar en otra dirección. Se quedó corto el Consejo de Educación Primaria, se quedó corto el Codicen de la ANEP, se quedó corto el Mides, se quedó corto el INAU, se quedaron cortos todos los programas sociales de las intendencias de todo el país, se quedaron cortas todas las ONG que trabajan con el tema, se quedó corta la sociedad toda. Nos quedamos cortos usted y yo, porque este problema nos afecta a todos.
No hay que ser muy listo para darse cuenta de que si una niña o un niño faltan DOS MESES al año, de un calendario real de 7, le va a ir mal en la escuela. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que si una niña o un niño concurre como máximo TRES MESES a clase de un año lectivo de 7, el riesgo de que ingrese al círculo vicioso de la marginalidad es muy alto. En esta condición había 3.005 niños y niñas en el 2011, 2.665 en el 2012 y 1.937 en el año 2013. Es una cifra manejable. Las autoridades del Consejo de Educación Primaria tienen perfectamente identificadas las escuelas donde concurren estos chicos.
Considero oportuno relacionar esta grave situación con las cifras de repetición de la escuela primaria. La reflexión que planteo es la siguiente: con estas cifras de faltas, ¿no debería ser más alta la repetición en Primaria? Si el 9,4% de los niños y niñas de Primaria tienen gravísimos problemas de asistencia, resulta inconsistente que la repetición promedio entre primero y sexto año sea de 5,4%. Este es otro tema, para ser analizado en una posterior oportunidad.
Seguramente el núcleo duro de la marginalidad recibe alimento sostenido de los “grandes faltadores”.
¿Qué solución tiene el hecho de que haya 22.718 niños y niñas en todo el país que faltan por lo menos dos meses a clases? ¿Qué solución tiene el hecho de que haya 1.937 alumnos que van como máximo tres meses a clase? No hay soluciones mágicas. Definitivamente esto no se arregla solamente con dinero, ni con asistencialismo. Con base 100 en el año 2004, el presupuesto educativo ascendió a 336 en el 2012 según datos de la Contaduría General de la Nación. Es decir que el presupuesto educativo se multiplicó por 3,3 desde el año 2004. En el 2013 hubo 24.655 niños y niñas que no lo notaron.
Hay que fijarse metas. No deben ser poco ambiciosas, porque la autocomplacencia ha sido un gran defecto nacional. Las metas tampoco deben ser demasiado ambiciosas, porque el no alcanzarlas nos desmoraliza. Una meta realista es reducir en un 80% los problemas de asistencia en 4 años. Otra podría ser que cada centro educativo reduzca el abandono intermitente en un 50% en un año.
La solución a los graves problemas de asistencia debería transitar por dos velocidades. Una para atacar el problema ya, y otra a mediano plazo (un período de gobierno). La solución urgente es, para usar un término futbolero, “marcar al hombre”, a presión. Estar atentos todo el tiempo a los niños que faltan en nuestras queridas 2.047 escuelas públicas diseminadas en todo el territorio nacional y muy especialmente en las 185 urbanas y 222 rurales de contextos socioculturales críticos. Cada escuela pública debería tener un sistema de alerta temprana ante los problemas de las inasistencias. Obviamente el abordaje debería ser integral. El círculo vicioso de la marginalidad y de la exclusión social no se revierte solamente con educación. El Programa Cero Falta está muy bien, pero, como se ve, no alcanza. El programa de maestros comunitarios está muy bien, pero, como se puede apreciar en las cifras, tampoco alcanza. Se necesita de un nuevo envión conceptual y organizativo.
La solución estratégica es sembrar todo el país con escuelas de tiempo completo que funcionen de 8 de la mañana a 5 de la tarde. Nuestros alumnos promedialmente reciben 640 horas de exposición pedagógica ya que en los hechos asisten 160 días a clase, lejos de los 180 que mostramos en los foros internacionales. La asistencia a escuelas de tiempo completo ayudará a que los niños aprendan más y se socialicen. Los niños se formarán integralmente y aprenderán a cumplir horarios, ser responsables, trabajar en grupo y respetar al otro. Hoy solo los ricos cuentan con escuelas de tiempo completo y 32.957 alumnos de las escuelas públicas de una matrícula total de 261.188.
Hemos perdido varios años de bonanza económica donde podríamos haber realizado esta estratégica inversión. Hace varios años que propago, sin éxito, la idea de la universalización de las escuelas de tiempo completo. Ojalá que el próximo gobierno realice un pacto nacional para sembrar todo el país de escuelas públicas de tiempo completo, donde los niños y niñas uruguayas reciban una educación de calidad, con un currículo adaptado a las necesidades del tercer milenio. Todos los niños deberán recibir alimentación en las escuelas, educación física, artística, inglés, francés, portugués y otras áreas creativas para cultivar el alma humana. En ese mundo, las faltas serán solo una anécdota del pasado.
Alberto Nagle Cajes
CI 3.577.279-5
Ph D. Educación