Las narcostars

Por Kid Gragea 
5 minutos Comentar

Montevideo, 7 de diciembre de 2034 (de nuestras agencias). Culminó hace unos días el seminario organizado por el Ministerio del Interior, al que también asistieron delegaciones de la Interpol, la Sociedad Interamericana de Prensa y la Sociedad Uruguaya de Siquiatría, en el que se analizaron las extrañas razones por las cuales, desde hace más de una década, los narcotraficantes importantes y notorios no son detenidos por la policía, pero brindan sensacionales entrevistas a la prensa.

Como nuestros lectores sin duda recuerdan, sobre fines del año 2023 el célebre narcotraficante Sebastián Marset fue entrevistado en un remoto lugar de la selva misionera (o del Mato Grosso, vaya uno a saber) por una periodista muy sagaz para un programa muy visto, dirigido por un periodista tan elogiado como cuestionado, pero sin duda muy exitoso.

De la entrevista se habló muchos meses y con todos los tonos posibles: que había sido un éxito periodístico, un fiasco trucado, un mamarracho, un golazo, una vergüenza, una genialidad. Pero se habló. Y se supo mucho acerca del personaje entrevistado.

Este fue uno de los temas tratados en el seminario, ya que, como se sabe, Marset sigue libre, quién sabe dónde, y por más trampas que le han puesto en el camino, el personaje se sale de todas, con o sin pasaporte trucho paraguayo o legítimo uruguayo.

En los cinco años del gobierno del Frente Amplio, de 2024 a 2029, el presidente Orsi, que había sido muy crítico con el gobierno de Lacalle Pou en este caso, no logró evitar que el fenómeno se siguiera repitiendo. Su ministro del Interior, Fernando Pereira, puso toda la fuerza policial tras los negocios de los narcotraficantes, pero no tuvo ningún éxito.

En 2026 el programa de televisión Canto y sueña, dirigido por el famoso periodista, logró que su periodista estrella Martina Patrís se entrevistara en una isla del Caribe con Eusebio Escobar Fernández, líder del Cártel de Punta del Este, una tenebrosa organización que ha manejado cientos de toneladas de droga a través de nuestro país sin que se le haya podido detener jamás ni por una infracción de tránsito. La periodista salió del Uruguay rumbo a Trinidad y Tobago en un jet privado, que curiosamente salió del aeropuerto con una declaración de “vuelo humanitario”, portando una caja que contenía un corazón congelado que se iba a utilizar en un trasplante en Mendoza (Argentina), donde lo esperaba un niño con una grave cardiopatía. Por razones que no se pudieron revelar, los controles de salida del vuelo fueron mínimos debido a la razón expresada por el piloto.

Días después, y varios jets privados después, Martina Patrís apareció en el programa de TV con su entrevista al célebre narco, en la cual dejó claro que él era en el fondo un hombre bueno, que quería mucho a su familia y que, si le había tocado vender cocaína, su trabajo no era diferente de cualquier padre de familia que trabaja para alimentar a sus hijitos vendiendo torta fritas en la feria o panchos en un carrito. Dijo que no pensaba entregarse y que todas las muertes que se le endilgan son falsas, que él ni sabe cómo disparar un arma y que tiene muchos colaboradores, algunos de los cuales son un poco violentos, pero, bueno, cada uno es como es.

El gobierno de la época se escandalizó con el episodio y la oposición de entonces, encabezada por el senador Álvaro Delgado, dijo que el gobierno era débil y sin rumbo y que cuando la oposición ganara las próximas elecciones todo volvería a los viejos tiempos, en los que se cerraron 20.500 bocas de venta de droga, pero no dijo nada de que, así como Marset, Eusebio Escobar Fernández también seguía alegremente en libertad. Este tema también fue analizado en el seminario, pero no fue el único.

Años más tarde, ya bajo el nuevo gobierno de la Coalición Republicana, otra vez encabezado por Luis Lacalle Pou, quien había asumido su segunda presidencia en el año 2030, volvieron a ocurrir estos mismos casos.

El más notorio fue cuando la avezada periodista Martina Patrís logró entrevistarse en la jungla africana con la célebre Eusebia Gaviria Martínez, alias la Reina de la Coca, todopoderosa líder del Cártel de Rivera, organización delictiva que recibe en Uruguay y exporta al mundo enormes cargamentos de clorhidrato de cocaína.

El viaje de Martina a un indeterminado país africano, en el que llevó a cabo su entrevista, fue tan rocambolesco como el anterior, saltando de jet en jet y de helicóptero en helicóptero hasta el secretísimo lugar de la reunión.

El programa volvió a batir todos los récords de rating, y las declaraciones de Eusebia Gaviria tuvieron un perfil parecido a las entrevistas anteriores. Ella es una muchacha buena, amiga de sus amigos, preocupada por la buena educación de sus cinco hijos, que actúan como sus lugartenientes, y a ella le tocó ese peligroso rol en la vida, que enfrenta con entusiasmo y alegría.

El gobierno de Lacalle Pou fletó una brigada policial armada, asesorada por la Interpol, que recorrió varios países africanos en procura del supuesto escondite de la señora narcotraficante y volvió días más tarde con las manos vacías.

La oposición, encabezada por el senador Fernando Pereira, dijo que el operativo había sido un fracaso, como el del “caso Marset”, y el gobierno dijo que lo mismo les había pasado a ellos con el caso de Escobar.

Las conclusiones del seminario fueron que, cuando se es un buen periodista, el trabajo sale bien y que, cuando se busca dar con los narcotraficantes, es más fácil agarrarlos para hacerles preguntas que para meterlos en cana.

Humor
2023-12-06T18:55:00