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    Las “objeciones de conciencia” ante la despenalización del aborto (II)

    El Dr. Leonel Briozzo, en nota publicada en el número 1.695 de Búsqueda cuestiona las razones de los numerosos médicos que han expresado ser objetores de conciencia con respecto a la interrupción voluntaria del embarazo, eufemismo usado para lo que realmente es la muerte de seres humanos alojados en el útero materno.

    Es totalmente entendible, desde mi punto de vista, que médicos que prestaron juramento hipocrático sientan que se violenta su conciencia cuando se pretende hacerlos participar —directa o indirectamente— en prácticas abortivas, más cuando no medie otra razón que la decisión de la mujer de matar a su hijo, por no ser deseado por el motivo que sea.

    No soy médico, no soy católico, no profeso ninguna religión. Respeto la vida humana en todas las etapas de su proceso vital, desde la concepción hasta su muerte. En cuanto a la existencia de vida humana desde la concepción, me permito remitir al Dr. Briozzo y otros médicos dispuestos a practicar la “interrupción voluntaria del embarazo” a los fundamentos del veto interpuesto el 14 de noviembre del 2008, por parte del Dr. Tabaré Vázquez, entonces presidente de la República.

    Hay dos aspectos más sumamente preocupantes que parecen desprenderse de las manifestaciones del Dr. Briozzo a los que quisiera referirme. 

    Uno, la percepción de que los valores, la ética, los principios inherentes al individuo puedan ser dejados fuera del consultorio cuando se practica la medicina, la cual solo debería ser regida por lo que establezcan el Estado y sus leyes. 

    El otro punto es cuando se introduce el concepto de “desobediencia”, referido a la objeción de conciencia. Está claro que el Dr. Briozzo pertenece a una fuerza política que privilegia la conciencia colectiva por sobre la conciencia individual, incluso avasallando a esta cuando entienden a los intereses colectivos conviene. Baste como ejemplo la lamentable conducta del senador Carlos Baraibar. Mahatma Gandhi decía que cuando una ley es inmoral —y vaya si esta lo es— la sociedad no solo puede sino que debe desobedecerla. Creo recordar que leyendo historia, hace muchos años, en la Alemania nazi, cuando se promulgaron leyes tendientes al exterminio masivo de judíos, los personeros de Hitler acusaban de “desobediencia” a los pocos que se animaban a manifestar objeción de conciencia...

    Por último quisiera hacer público mi pedido referente a que las instituciones médicas publiquen listas con los médicos dispuestos a practicar abortos de acuerdo con la ley de “interrupción voluntaria del embarazo” y quiénes no. Creo que los pacientes —yo el primero— tenemos derecho a saber quiénes son los dispuestos a defender la vida humana en todos sus procesos y quiénes no. Me resultaría difícil confiar mi salud a un médico dispuesto a terminar con la vida humana intrauterina por la sola voluntad de la mujer embarazada, por más que una ley sacada a presión se lo autorice.

    Enrique Iribar

    CI 976.199-2

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