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    Las señales que llegan de Argentina y Brasil indican que “el Mercosur va hacia una paralización” por “los próximos años”

    Uruguay debe “conseguir flexibilizaciones” para negociar con Estados Unidos y China ahora, opina Ignacio Bartesaghi

    Cuando tuvo que elegir quién prologaría su nuevo libro, Ignacio Bartesaghi no dudó mucho: recurrió al expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera, uno de los fundadores del Mercosur casi 30 años atrás. El resultado es una introducción que destaca la labor del autor y a la vez condena al bloque regional. “El gran valor de este trabajo, en cuanto al interés nacional que nos debe guiar en todo, pero sobre todo en materia internacional, es advertir, poder pesar, valorar hasta qué punto se perdieron el rumbo, el tiempo y las oportunidades”, sentencia el exmandatario y padre del actual presidente en las primeras páginas del libro que se presentará en las próximas semanas.

    Bartesaghi, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica (UCU), dedicó meses a estudiar de manera minuciosa 3.477 resoluciones, decisiones y directivas aprobadas por los distintos órganos del Mercosur desde su creación en 1991 hasta el final del 2018. El resultado de esa investigación, con la que obtuvo su posdoctorado en Integración Económica, le permite concluir, entre otras cosas, que “el Mercosur inició con un enfoque claramente económico y comercial, para luego ir progresivamente transformándose en un proceso de integración con objetivos cada vez más amplios”.

    A partir de esa investigación y de sus diversos análisis sobre el tema, Bartesaghi ve un futuro inmediato del Mercosur preocupante que tendrá impacto negativo en la política exterior uruguaya. En su opinión, el gobierno debe estar muy atento a las señales que llegan de Brasil y Argentina y, sin pegar “un portazo”, buscar caminos para negociar acuerdos comerciales con Estados Unidos y China.

    “Letra muerta”. 

    Las normas aprobadas por el Mercosur desde su creación son una cantidad para nada despreciable, según el investigador. Sin embargo, al revisarlas y clasificarlas, Bartesaghi detectó que solo el 69% de las 3.477 normas fueron finalmente incorporadas por los estados miembro mediante leyes, decretos o resoluciones ministeriales.

    El porcentaje de normas incorporadas cae al 61% cuando se trata de temas económicos. “Podría decirse que los miembros transforman en letra muerta las normas que se relacionan con los asuntos económicos y comerciales, ya que es allí donde se termina delegando más soberanía”, escribió Bartesaghi. “Otras normas como por ejemplo las del tipo institucional, no generan dificultades, e incluso terminan entrando en vigor de forma automática por tratarse de temas considerados operativos o del funcionamiento del Mercosur”.

    Bartesaghi critica que en los casi 30 años del bloque fundado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay hubo “muy poco avance en temas que desde tiempo atrás son cada vez más relevantes para el comercio internacional y que integran la gran mayoría de los tratados negociados en los últimos 10 años. Un ejemplo es el escaso avance en inversiones, normas laborales, aspectos financieros, medio ambiente, pymes, defensa de la competencia, defensa del consumidor, comercio electrónico, compras públicas, propiedad intelectual, coherencia regulatoria, entre otros”.

    Por el contrario, añade, “la gran porción de las resoluciones y directivas versan sobre aspectos que no tienen relación con el perfeccionamiento de la unión aduanera o avances en el mercado común, sino más bien con la implementación de excepciones, en especial ajustes al arancel externo común, lo que evidentemente es una contradicción”.

    En línea con lo que señala Lacalle Herrera en el prólogo y en un libro que presentó el expresidente a comienzos de año (Búsqueda Nº 2.063), Bartesaghi sostiene que “se continúa sin dar cumplimiento” a los “objetivos originarios” del Mercosur, “ya que no logró conformar una unión aduanera ni un mercado común, meta que está pactada en el artículo primero del Tratado de Asunción”.

    La “paralización”. 

    Bartesaghi, quien también es director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la UCU, tiene una mirada poco optimista sobre el futuro del Mercosur. En el libro escribió que en el “nuevo escenario político en la región, uno de los desafíos centrales en los próximos años será evitar un quiebre de los consensos básicos que se alcanzaron en los últimos años”, cuando Mauricio Macri dirigía en Argentina y Jair Bolsonaro Brasil. La sintonía entre los gobiernos permitió, entre otras cosas, cerrar las negociaciones con la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés), bloque integrado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein.

    La semana pasada, en diálogo con Búsqueda, las esperanzas del académico de que los países estén a la altura del desafío parecían escasas. “Hay que asumir que las cosas han cambiado”, dijo Bartesaghi. “No podés seguir pensando que la Argentina de Alberto Fernández no va a cambiar su política sobre el Mercosur. Hay que asumirlo. Y tampoco podés no asumir que Bolsonaro no es el mismo de hace unos meses, que el Bolsonaro de hoy está más debilitado en términos políticos que lo que estaba cuando asumió”.

    “Todo indica que el Mercosur va hacia una paralización, a que no pase nada en los próximos años”, concluyó.

    Bartesaghi identificó señales que demuestran el quiebre del consenso que existió hasta fines del 2019. Brasil y Argentina no “estarían dispuestos a apoyar las negociaciones con Corea del Sur, y ese es un indicador muy fuerte para Uruguay”, ejemplificó. “¿Quién puede asegurar que Alberto Fernández va a firmar el acuerdo alcanzado con la Unión Europea y no lo va a demorar?”, preguntó poco después.

    Ante este panorama, Bartesaghi recomendó al gobierno empezar a moverse rápido para que su política exterior no quede atrapada en la dinámica perniciosa del Mercosur. En su opinión, que brindó al presidente Luis Lacalle Pou el martes 16, Uruguay debe buscar los mecanismos para negociar acuerdos con Estados Unidos y con China.

    Consultado acerca de las trabas que estableció el Mercosur para que sus socios puedan negociar acuerdos por separado o a “distintas velocidades”, lo que en ocasiones frustró las intenciones de Uruguay, Bartesaghi dijo que “a veces sobreexageran este asunto”.

    “No es blanco o negro. Cuando uno plantea la posibilidad de negociar un waiver o una flexibilidad, o directamente acordar de que lo dejen avanzar con uno u otro país, ahí siempre aparecen los juristas o parte de la estructura que se encarga de asesorar a los gobiernos y empiezan con la resolución 32/00 (que prohíbe a los socios negociar por separado sin autorización), con la que los países van a aplicar represalias; ojo que tenemos una relación muy fuerte en servicios y turismo con la región”, añadió. “¡Nadie está diciendo blanco o negro! ¿Por qué tenemos que mirar todo en términos de blanco o negro? ¿Por qué no grises? ¿Por qué no un camino del medio? ¿Por qué no estamos aprovechando un Brasil que ha dado señales de que está dispuesto a bilateralizar? ¿Por qué no aprovechamos lo que ha ocurrido con Argentina y su ‘me quedo o me voy de las negociaciones conjuntas’? ¿Por qué no nos plantamos y decimos de una vez: ‘Yo quiero negociar con Estados Unidos’? El presidente ya le planteó esto al secretario de Estado, Pompeo, y tenemos a China que golpea todos los días la puerta y dice: ‘quiero un TLC con Uruguay’. ¿Por qué no?”

    Bartesaghi insistió en que no se trata de “pegar un portazo”, sino de negociar. “Si tu no empezás a conseguir flexibilizaciones en el Mercosur hoy, y empezás a hablar con los socios con liderazgo y con firmeza, vas a un quiebre del Mercosur. Vas a un momento en el que la tensión regional va a ser tal que vas a tener que tomar definiciones más extremas porque no negociaste a tiempo”, advirtió.

    Pese al diagnóstico crítico, Bartesaghi es optimista. Sostuvo que para países con las características de Uruguay “el rol del presidente en la política exterior es clave, fundamentalmente para dar lineamientos bien claros de qué es lo que se quiere y que después eso no se trabe en el proceso ministerial”. En ese sentido, dijo, “jamás existió” un presidente como Lacalle Pou dispuesto a liderar “un consenso interno” que le asegure la fortaleza necesaria para encarar las negociaciones con los socios.

    “Uruguay tiene que poner mucha firmeza, mucha estrategia y los costos políticos que corresponden para realmente avanzar con Estados Unidos y China”, opinó. “Esto hay que hacerlo en el nivel más alto, a nivel de diplomacia presidencial y que después los negociadores acuerden cómo lo hacen”.