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En 2014, el Banco de Previsión Social (BPS) cerró con un déficit equivalente a U$S 30 millones, un monto sustancialmente menor al del ejercicio previo (U$S 150 millones) en parte porque recibió los ahorros de las poco más de 8.000 personas que optaron por desafiliarse de una AFAP. El desequilibrio se cubrió con asistencia financiera de Rentas Generales.
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Para el nuevo presidente de ese instituto previsional, Heber Galli, “siempre es deseable que tiendan a equilibrarse los números”, pero marcó: “La Constitución establece que tiene que aportar el trabajador, el empleador y el Estado. La asistencia financiera no es una concesión graciosa. Está en la Constitución”.
Dijo que el BPS “es bueno como Lassie atado”, ya que no les cobra a las AFAP por transferirles lo que recauda de aportes. Eso, sostiene, es algo que hay que “rever”, aunque se trata de U$S 1 millón, con lo que “tampoco se arreglan las finanzas del banco”.
Según el jerarca, los ingresos del BPS asociados a la recaudación de aportes a la seguridad social van a “acompañar los ciclos” económicos, ya que “la seguridad social no es una isla”. La informalidad ronda el 20% y a su juicio se está cerca de una “meseta” donde quedan “núcleos duros” de trabajadores en negro.
En un despacho, Galli trabaja desde su laptop y la única foto es la de Diego “Ruso” Pérez durante el Mundial de Sudáfrica 2010, un regalo familiar que le recuerda a un jugador “que deja sangre, sudor y lágrimas en la cancha”. Esa parece una idea de compromiso que quiere transmitir a los cerca de 4.500 funcionarios del banco.
“Cuando se dice que el 80% de los trabajadores sudan la camiseta, no se dice que 20% no. Quiero mejorar ese indicador. Tenemos que ser una máquina de generar oportunidades. Que el funcionario pueda desarrollarse, capacitarse, concursar, avanzar en la empresa. El eslogan tiene que ser: este es un buen lugar para trabajar. Y la otra cosa es la institucionalización del conocimiento”, sostuvo.
Galli apuntó también a incentivar el “contrato ciudadano” mandando un mensaje de texto (SMS) de bienvenida cuando un trabajador se incorpora a la seguridad social. “El banco tiene que entrar con más fuerza a un terreno de ida y vuelta con el afiliado. Tenemos mucha cosa remota para los contribuyentes pero comparativamente muy poco para los afiliados activos y los jubilados”, alegó.