Búsqueda le pidió a 15 economistas que señalaran sus proyecciones para siete indicadores macroeconómicos: variación real del PBI, tasa de inflación de 12 meses a fin de 2016, tasa de desempleo al término de dicho año, deuda pública (bruta y neta) en porcentaje del Producto, resultado fiscal (global y primario), variación porcentual del tipo de cambio respecto al cierre de 2015 y saldo de la cuenta corriente en relación al PBI. Quienes participaron del relevamiento —economistas independientes, de consultoras privadas y de institutos académicos— fueron: Santiago Rego (CPA/Ferrere), Magdalena Domínguez (Centro de Investigaciones Económicas- Cinve), Pablo Moya (Oikos), Gabriela Mordecki (Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República), Alejandro Cavallo (Equipos Consultores), Mercedes Comas (PwC), Antonio Elías (Red de Economistas de Izquierda), Marcelo Brasca (consultor privado y profesor de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Montevideo), Marcelo Sibille (KPMG), Juan Carlos Protasi (consultor y ex presidente del Banco Central), Ignacio Munyo (Centro de Economía de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo), los consultores Gustavo Michelín y Horacio Bafico —que contestaron juntos—, Michele Santo (Michele Santo y Asociados), Isaac Alfie (Alfie y Asociados) y Aldo Lema (Vixion Consultores).
En promedio, los analistas proyectan que en 2016 el PBI crecerá en torno a 0,6%, que la tasa de desocupación se situará en 9% de la población activa, que la inflación anual será de 9,7%, que habrá un déficit global en las finanzas públicas de 3,8% del Producto (el resultado antes del pago de intereses será de –0,9%), que la deuda bruta rondará el 58%, y que el saldo en rojo de la cuenta corriente de la balanza de pagos equivaldrá a 3,5% del PBI. Estiman, además, que el tipo de cambio se incrementará 17,6% y el dólar cotizará a algo más de $ 35 en el mercado interbancario local a fin de diciembre próximo.
Quienes hicieron comentarios complementando sus estimaciones para el próximo año coincidieron en señalar que el cambio de gobierno en Argentina y las primeras decisiones de política económica “abren una oportunidad” para Uruguay. Moya opinó, en ese sentido, que la administración del presidente Mauricio Macri puede significar para el país la “recomposición del canal comercial y de servicios”, y Comas espera además, que permita “impulsar alguna inversión”.
Sibille advirtió que el “ajuste inevitable” de la economía argentina “no la hará crecer al menos hasta el segundo semestre del año”. Agregó que Brasil “continuará sumido en la recesión en un contexto de crisis política que seguirá golpeando”.
En los últimos tiempos los pronósticos y análisis de los economistas del sector privado han diferido con los números y el enfoque, más optimista, de las autoridades económicas, al punto de polemizar públicamente al respecto.
“Estamos terminando un año con dificultades, no podemos ocultarlo, con dificultades que se perciben en el plano internacional y nacional. Hemos usado dos palabras para caracterizar el entorno internacional, volatilidad e incertidumbre. Y en el plano nacional no podemos dejar de mencionar que hay una desaceleración del nivel de actividad económica en el país y tenemos problemas macroeconómicos que son motivo de atención y de trabajo para el Ministerio de Economía y Finanzas”, reconoció el titular de esa cartera, Danilo Astori, al disertar el 16 de diciembre en un foro empresarial. Sin embargo, allí el equipo económico ratificó en general sus pronósticos macro; admitió, no obstante, que el déficit fiscal anual al cierre de 2015 sería algo mayor al esperado (3,6% y no 3,3% como se estimó inicialmente).
PBI.
Para 2016 los analistas esperan —en promedio— que la producción de bienes y servicios en el país tenga un leve crecimiento de 0,62% en relación al año que acaba de terminar, por lo que la desaceleración se acentuaría. Algunos indicaron un rango de variación real esperado; en ese caso se tomó el valor medio para calcular el mencionado promedio.
Elías avizora como “muy probable” que siga el “proceso de deterioro económico” de los últimos años porque continuarán “las tendencias negativas”: caída de los precios de las principales exportaciones, el “punto de inflexión que significa el aumento de la tasa de interés” que fija la Reserva Federal de Estados Unidos, la retracción de la inversión extranjera directa y el contexto regional adverso.
Sibille coincidió en cuanto a que el panorama externo general se plantea “adverso” para el nuevo año, donde los precios de los commodities “continuarán bajos y el crédito internacional será más caro”.
A nivel doméstico dijo que el “leve crecimiento” de 2016 “estaría más apoyado en una caída de las importaciones que en un aumento de la demanda agregada”. Apuntó que el “efecto estadístico” de la puesta en funcionamiento de la fábrica de Montes del Plata —que explicó parte de la expansión el año pasado— “desaparecerá”.
El pronóstico más halagüeño es el de Mordecki, quien estimó una expansión de 1,6% respecto a 2015. En contrapartida, Alfie —ex ministro de Economía del último gobierno colorado y actual consultor— proyectó una contracción de la actividad de 1%, mientras que Santo vaticinó que el PBI se reducirá 0,5%. Elías indicó como proyección un rango que va de un –1% a 1%.
El gobierno incluyó como base del Presupuesto nacional la estimación de un crecimiento económico de 2,5% para 2016.
Desempleo.
El mercado laboral empezó a mostrar ciertas tensiones en los meses recientes, en un contexto de menor actividad económica y dificultades en algunos sectores: en octubre unas 150.000 personas de 14 o más años que pretendían trabajar no podían hacerlo (desempleo de 8,5%), según encuestas del Instituto Nacional de Estadística (INE).
De cara a 2016 los analistas prevén que el deterioro se ahonde y, en promedio, estiman que el desempleo se situará en 9%. Solo dos esperan que dicha tasa se mantenga (Mordecki, quien indicó 8,5%) o incluso baje respecto al último dato conocido (Cavallo proyectó 8%). El que espera un mayor incremento es Alfie (9,8%).
Comas evalúa que la caída de las exportaciones y la menor actividad de algunos sectores volcados al mercado interno intensivos en mano de obra, como la construcción, “están teniendo un mayor impacto en el mercado laboral”. Y agregó que para que la actividad no se vea muy afectada se requiere que el empleo no sufra un deterioro importante y que los ingresos de los hogares mantengan su poder de compra.
Moya advirtió que la desmejora en los indicadores del mercado de trabajo “generará tensiones en ese ámbito”.
Inflación.
El Índice de Precios al Consumo subió 9,4% en todo 2015, informó el martes 5 el INE. De esa forma, la inflación volvió a estar por encima de los niveles deseados por el equipo económico (3%-7%).
Moya consideró que el gobierno “tendrá que ser muy claro y firme” en la comunicación del cumplimiento de la meta inflacionaria, para que ello “influya en la formación de expectativas” de los agentes en 2016.
Los economistas encuestados creen que la inflación no cederá y rondará el 9,7% en 2016, según el promedio de sus pronósticos.
El que espera la menor alza del IPC en el año que comienza es Moya (8,2%), mientras que cinco —Cavallo, Elías, Santo, Alfie y Brasca— auguran un incremento de dos dígitos.
Fiscal.
Las finanzas públicas están acusando el impacto de la desaceleración de la economía. En los 12 meses cerrados a noviembre registraron un déficit global equivalente a 3,6% del Producto.
Casi todos los analistas esperan que el deterioro se profundice durante 2016. En promedio proyectan que el “rojo” fiscal se ubique en casi 3,8% del PBI; el resultado primario —antes del pago de los intereses de deuda— sería cercano al equilibrio (–0,1%).
Comas es quien augura el menor déficit de todos los encuestados, aunque sería apenas más bajo que en la actualidad: 3,4%. En contrapartida, Alfie proyecta el mayor desequilibrio (4,1%), si bien Elías indicó un rango que llega hasta 4,5% (por lo que para el cálculo del promedio de los 15 analistas se tomó el centro de su estimación).
Deuda.
El endeudamiento del sector público bruto rondó los U$S 31.950 millones en setiembre pasado, informó el Banco Central el 30 de diciembre. Ese monto representó 57% del PBI. A su vez, si se descuentan los activos de reserva, la deuda —neta— fue de U$S 12.450 millones, es decir 22% del Producto.
Las estimaciones de los economistas acerca de estas variables difieren: cinco esperan que la relación entre la deuda bruta y el PBI aumente (Lema piensa que puede alcanzar a 71%), cuatro que se mantenga en torno a los guarismos actuales (Sibille, Domínguez, Cavallo, Rago y Comas) y Alfie piensa que se reducirá dicho ratio. Los demás no indicaron proyecciones.
Cuenta corriente.
El país viene teniendo un saldo deficitario en el comercio de bienes y servicios con el resto del mundo. La cuenta corriente de la balanza de pagos mostró un resultado negativo equivalente a 4,1% del Producto en los 12 meses cerrados en setiembre.
Dicho saldo mejorará según la opinión casi unánime de los 14 analistas que indicaron una proyección (no lo hizo Protasi) y, en promedio, estiman que el déficit se reducirá a 3,5% a fin de 2016. Sólo Elías cree que el desequilibrio aumentará (4,5%).
Dólar.
La divisa estadounidense viene valorizándose y esa tendencia se mantendrá durante 2016, coinciden los economistas encuestados. En promedio proyectan un dólar cotizando a $ 35,2 en la plaza local al término de 2016, es decir 17,6% más que como cerró el pasado 30.
Santo es quien espera la mayor alza del tipo de cambio (25%) y Moya la menor (9,7%).
Rego, quien estimó un aumento de 16,7%, señaló que el contexto internacional estará “signado por la consolidación de la transición financiera hacia un mundo de ‘dólar fuerte’”. Y añadió que “el peso continuará depreciándose, pero el umbral de la inflación por debajo del 10% restringe la posibilidad de consolidar ganancias significativas de competitividad: Uruguay seguirá caro en comparación con la región, con destinos extrarregionales como la zona euro y también con algunos países competidores”.