Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEs un hecho que la cantidad de casos de Covid-19 y muertes debidas a esa enfermedad ha experimentado un ascenso dramático precisamente desde que se comenzó a inocular a la población con los productos de Sinovac y Pfizer.
Basta contemplar cualquiera de las gráficas que aparecen en Internet relativas a la situación en nuestro país, teniendo en cuenta que la así llamada vacunación comenzó el 27 de febrero, para darse cuenta de ello inmediatamente.
Un fenómeno similar se observa en muchos otros países, por ejemplo, Argentina, Chile, Paraguay, Brasil, Colombia, Filipinas, Turquía, etc.
Según fuentes de prensa, recientemente el coordinador de GACH, Rafael Radi, dijo que en la situación actual tenemos “un número excesivamente alto de casos, excesivamente alto de personas en CTI y de muertes”. También dijo que “algo de la estrategia de control no está funcionando”.
Incluso llegó a predecir un eventual empeoramiento de la situación.
A una mirada ingenua, que a veces es la necesaria para captar lo que está delante de los ojos, las gráficas mencionadas no pueden dejar de sugerir la pregunta de si no serán las “vacunas” mismas las causantes de la situación en que estamos ahora.
Por supuesto que es una hipótesis tremendamente inquietante, y más aún debe serlo si la usamos de fondo para considerar la propuesta del Sr. Radi, que sugiere una tercera dosis de “vacunación” con Pfizer.
En ese caso, y en la hipótesis, que las gráficas mencionadas no permiten considerar descabellada, de que la causa del problema sean precisamente las inoculaciones, sin duda que sería esperable un empeoramiento de la situación.
Sería entonces posible entrar en una especie de círculo vicioso mortal, en el que el aumento de las inyecciones llevase a un aumento de casos y muertes, y este a un aumento de inyecciones con la esperanza de “solucionar” el problema, y así desastrosamente, hasta quién sabe qué.
Por eso, si esta situación sigue agravándose, es posible que cada vez más aparezca como razonable la opción de, por ejemplo, suspender o disminuir la “vacunación” por un plazo de tiempo prefijado, suficiente para ver si la famosa gráfica desciende.
Durante ese lapso se podría potenciar el tema de los tratamientos alternativos, que ha venido siendo dejado de lado sistemáticamente desde que comenzó esta pesadilla.
Decisión difícil, sin duda, pero es que la situación en que estamos hay que reconocer que es absolutamente inédita.
En todo caso, no parece que estaría fuera de lugar, ante semejante situación, un debate franco y abierto entre todas (subrayando “todas”) las posturas que existen hoy día en nuestro país acerca del tema, incluyendo a aquellos que han sido tildados de “negacionistas”, en el cual se contemple con la máxima objetividad posible toda (subrayando de nuevo “toda”) la evidencia científica disponible.
Néstor Martínez
CI 1.508.753-8