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    Los programas oficiales de apoyo a la producción familiar son una forma de “pasarle plata a la burocracia”

    Los programas oficiales de apoyo a la producción familiar durante los últimos 50 años han sido una forma de “pasarle plata a la burocracia” y no han tenido nunca resultados que modifiquen la realidad de los pequeños productores, dijo Joaquín Secco a Campo. “Toda la vida fue igual. Los gobiernos gastaron millones y millones de dólares del BID, del Banco Mundial y de la FAO, que se fueron al caño. Con la diferencia de que hay muchos técnicos que van a tener un jeep, una secretaria y una computadora”, señaló.

    —¿Cuáles cree que son las principales limitantes que tiene el sector ganadero para incorporar la tecnología que le permita aumentar su productividad?

    — Lo primero que hay que tomar en cuenta es que dentro de la ganadería hay un sector que ha desarrollado una capacidad de emprendimiento hacia una ganadería inteligente. Y se afirma, por parte de muchos técnicos de las instituciones de extensión, que esta es una mejora que no tiene costos, de costo cero. Y eso es mentira porque tiene el costo más caro que hay, que es el de un tipo que tiene capacidad para ser gerente de un Banco pero que maneja un establecimiento.

    Ejemplos de ganadería que se despega hay. Fucrea y las carpetas ganaderas, los que tienen un feedlot, los que hacen Cuota 481 y los que tienen las mejores praderas. Estos tipos son sabios. Es la suma de un agricultor y de un ganadero que tiene toda la ciencia de la agricultura y toda la ciencia animal. Y eso es lo que tienen los australianos, los neozelandeses, los canadienses, los norteamericanos y que nosotros lo tenemos probablemente en una tercera parte de los productores. Pero las otras 2/3 partes no hemos superado las limitantes que se repiten año tras año, década tras década, más o menos de la misma manera.

    No pretendo hacer una crítica a las instituciones de extensión, pero es evidente que hay un problema de transferencia de tecnología, y yo lo identifico principalmente como un problema de cultura del depositario de la transferencia. Si el depositario de la transferencia no es capaz de hacer las preguntas relevantes, si no tiene la cultura necesaria para asimilar los temas de fertilidad, de la biología del animal, la productividad de la pradera, las especies, las variedades de raigrás, si no tiene un mundo enorme de conocimientos, no le sirve que venga un técnico y le diga lo que tiene que hacer.

    —¿Qué opinión tiene de los planes impulsados por el MGAP para mejorar las condiciones de la producción familiar?

    —Toda la vida fue igual. Los gobiernos gastaron millones y millones de dólares del BID, del Banco Mundial y de la FAO, que se fueron al caño. Con la diferencia de que hay muchos técnicos que van a tener un jeep o una camioneta, una secretaria y una computadora.

    Estos son programas de pasarle plata a la burocracia. Porque con la producción familiar se está insistiendo desde hace muchos años, por lo menos desde cuando yo estaba en Facultad, desde Juan Pablo Terra. Ahí se empezó a gastar plata y nunca hubo una respuesta, porque hoy persisten los mismos problemas.

    De los resultados de las carpetas verdes del IPA surge que las dos terceras partes del país, que son el centro, el este y el noreste, tienen en promedio 500 ha y un resultado económico del orden de U$S 18 por ha. Quiere decir que en promedio obtienen 9.000 dólares por año de su establecimiento y eso equivale a 20.000 pesos por mes. El último empleado municipal gana más de lo que ganan estos productores y el problema es la limitación intelectual, de conocimientos, de experiencias. Y no sirve que un técnico vaya y le diga lo que tiene que hacer, porque él no puede meter eso en su mapa mental.

    Tenemos ahí una especie de masa de pobreza, que es una pobreza digna probablemente. Pero de gente que tiene un capital que puede estar cerca de 1,5 o 2 millones de dólares, y vive con $ 20.000 por mes. Es uno de los debes de la ganadería, y eso no se corrigió nunca.

    Por el lado de los políticos de todos los partidos, encuentran ahí la forma de hacerse de votantes y lo que deberían hacer es ponerse a trabajar para darle capacidades a la gente para que se supere. Entonces si el hijo de ese productor tiene que ganar $20.000 por mes, que por lo menos pueda ir a la Universidad, estudiar Ingeniería y hacer un posgrado en Harvard. Pero no, ese joven termina reproduciendo los problemas y limitaciones que tuvo su padre y se convierte en alguien que vive con el campo natural, con la vaca que se le cae cuando tiene que parir, y con el 65% de procreo. Eso en el fondo es un problema de capacidad humana, y eso no se mueve, es como un amperímetro que está fijo.