N° 1754 - 27 de Febrero al 05 de Marzo de 2014
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDurante las últimas semanas la atención ha estado concentrada en la evolución de la situación económica y financiera de Argentina y sus impactos negativos sobre Uruguay. Pero la coyuntura de Brasil no está exenta de problemas y, en promedio, su influencia sobre Uruguay en los próximos trimestres también será negativa.
El debilitamiento de la situación fiscal y de cuenta corriente de la balanza de pagos, una inflación por encima de las metas oficiales desde hace varios años y una fuerte pérdida de competitividad de los sectores productores de bienes transables internacionalmente, constituyen una combinación complicada en momentos en que el gigante sudamericano enfrentará una difícil transición determinada por el comienzo de normalización de la política monetaria en Estados Unidos sobre los flujos de capitales.
El año 2013 cerró con un déficit global de 3,3% del PBI, frente a 2,5% de 2012, a raíz del debilitamiento del superávit primario (que pasó de 2,4% del PBI en 2012 a 1,9% el año pasado) y al aumento de la carga de intereses generado por las subas de las tasas que comenzó a aplicar el Banco Central de Brasil (BCB) desde abril de 2013. En los últimos días, el ministro de Economía, Guido Mantega, anunció recortes en el gasto público por U$S 18.410 millones para 2014, en procura de mantener el superávit primario en 1,9%.
La pérdida de competitividad de la producción local (excluyendo el complejo agroexportador y en general los productores de materias primas que se siguen beneficiando de altos precios para los commodities), así como el aumento del déficit fiscal, generaron un incremento del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos desde U$S 60.240 millones en 2012 (2,4% del PBI) a U$S 81.370 millones en 2013 (casi 3,7% del PBI). El superávit comercial se redujo de U$S 19.400 millones en 2012 a U$S 2.600 millones en 2013. Y para 2014, el BCB proyecta un déficit de cuenta corriente de U$S 78.000 millones.
La inflación sigue estando persistentemente cerca del techo del rango meta (6,5%) y las expectativas del mercado se han ajustado al alza al entorno del 6% para este año, pese a las señales del BCB que desde abril de 2013 subió ocho veces la tasa Selic por un total de 350 puntos básicos desde el 7,25% al 10,75% actual.
Las subas de tasas de interés dispuestas por el BCB para frenar la aceleración de la inflación, la pérdida de competitividad y el deterioro en el contexto externo han tenido su impacto en el nivel de actividad. Las previsiones se han ido ajustando sistemáticamente a la baja, incluso por el gobierno, que recientemente redujo sus previsiones de crecimiento para 2014 de 3,8% a 2,5%, mientras los economistas del sector privado apuntan a un crecimiento de 1,7%.
Si bien los niveles de reservas internacionales (más de U$S 375.000 millones) y de deuda pública (33,8% del PBI en términos netos a fines de 2013) aseguran a Brasil un margen más o menos importante como para procesar sin sobresaltos significativos a nivel financiero la transición hacia un mundo con menor abundancia de capitales y tasas más altas, en el mejor de los casos el país tendrá un período de varios años de muy escaso crecimiento, mientras se procesa gradualmente el “abaratamiento en dólares” que permita recuperar la competitividad perdida. En el peor escenario, un corte súbito de los flujos de capitales y/o una desaceleración más fuerte del crecimiento de China que genere una baja importante en el precio de las materias primas forzaría a una depreciación mayor y más rápida del real y a un freno más brusco del nivel de actividad.
Parece evidente que la influencia negativa de Brasil sobre Uruguay se acentuará en los próximos trimestres. Solo resta saber cuál será la rapidez y la profundidad del fenómeno. El barrio seguirá muy complicado.