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    Los uruguayos utilizan las tarjetas tanto como en los ex países soviéticos o en Grecia, aunque hubo un salto en pagos con débito

    Las mujeres, las personas de entre 35 y 54 años y quienes tienen educación terciaria son más proclives a abonar con “plásticos” u otros instrumentos electrónicos, según un estudio del Banco Central

    La mayoría de los gastos mensuales y las compras cotidianas de los uruguayos se abonan en efectivo, aunque está creciendo el uso de instrumentos electrónicos. Tener entre 35 a 54 años, educación terciaria, ser mujer y que los comercios de su zona dispongan de los equipos que permiten registrar ese tipo de transacciones —conocidos por la sigla del inglés POS— aumentan la probabilidad del empleo de tarjetas de crédito y débito.

    Dos funcionarios del Banco Central sacaron esas conclusiones en un documento de trabajo titulado “¿Papel o plástico? Elección de instrumentos de pago en Uruguay”. Se basaron en datos recogidos en la encuesta financiera de los hogares uruguayos y en información bancocentralista acerca del sistema transaccional minorista.

    El tema cobró actualidad desde que a partir de este año el gobierno adoptó medidas para —entre otras cosas— estimular el uso de instrumentos de pago electrónico en sustitución del dinero en efectivo. Lo hizo a través de la denominada ley de inclusión financiera, aprobada en abril y que, entre otras cosas, rebaja algunos puntos del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para las compras de hasta cierto monto que se efectúen mediante tarjetas de débito o crédito, y que desde mayo de 2017 obligará a cobrar los sueldos y pasividades con medios de pago electrónico. Esos aspectos de la norma todavía están pendientes de reglamentación, lo que se espera que ocurra en los primeros meses del próximo año.

    También los servicios de profesionales, así como las adquisiciones de automóviles e inmuebles a partir de ciertos montos, tendrán que abonarse con medios alternativos al efectivo.

    Ya desde antes de votarse esta ley el Poder Ejecutivo había preparado el terreno, otorgando subsidios a los comercios para que compraran o arrendaran POS, las terminales electrónicas que permiten la lectura de las tarjetas de crédito o débito para registrar la transacción. Ello hizo crecer la cantidad de estos aparatos instalados en el país, que hoy superan los 30.000.

    “Estamos bastante conformes. El primer gran hito de la ley fue la rebaja del IVA que comenzó en agosto y tuvo un desarrollo bastante ameno. Los cambios se fueron dando como esperábamos y hubo un aumento bien significativo en la cantidad de transacciones” con tarjetas, dijo el lunes 22 Florencia López, asesora del Ministerio de Economía y Finanzas, hablando en el programa “Verano perfecto” de Canal 12. Se pasó de un promedio de 650.000 operaciones de compras mediante débito al mes, a más de un millón y medio en octubre último, informó.

    Combatir el informalismo “es un objetivo que también va acompañando” y permite compensar en parte la renuncia fiscal por el alivio de IVA, añadió la funcionaria.

    Comparación y perfil

    En Uruguay, aproximadamente el 30% de las transacciones son con tarjetas de crédito y de débito, transferencias bancarias o débitos directos —todos instrumentos electrónicos de pago—. Es el nivel más bajo de América Latina, y también lo es cuando se lo compara con países con similar nivel de renta per cápita como Turquía y Chile (51% y 73%, respectivamente), de acuerdo con el estudio de los funcionarios bancocentralistas Rodrigo Lluberas y Joaquín Saldain. Los ex comunistas Eslovenia, Bulgaria, Rumania, Lituania, República Eslovaca, Rusia y República Checa, junto con Grecia, son los únicos de la muestra con porcentajes inferiores a los del sistema uruguayo.

    Aunque rezagado en la comparación internacional, en Uruguay el número de este tipo de operaciones viene en incremento: entre 2008 y 2013 crecieron 84% los pagos con tarjeta de crédito y 242% con débito. “A pesar de este impresionante aumento (...) el uso de tarjetas de débito solo representa el 4% del total” de transacciones, observan los autores. “(...) Se esperan cambios sustanciales en el uso de instrumentos de pago en Uruguay después de la ley de inclusión financiera recientemente aprobada”, añaden.

    Según el estudio, la mayoría de los hogares uruguayos (71%) utilizan dinero en efectivo o cheques, en exclusivo, por sus compras regulares. Solo el 6% emplea mayormente tarjetas de crédito o débito.

    Sin embargo hallaron que esta realidad varía según determinadas características de los hogares.

    Por un lado, el uso de los “plásticos” como medio de pago muestra una correlación positiva con el nivel de ingreso; es mayor cuanto más alto es dicho ingreso.

    Con respecto a la edad del jefe de hogar, los más jóvenes y más viejos tienden a emplear más el dinero en efectivo y los cheques, mientras que los del grupo de edad media son más proclives al uso de tarjetas.

    Considerando el lugar de residencia, los montevideanos hacen un uso relativamente mayor de esos plásticos; en las zonas rurales la predominancia del efectivo y cheques es más fuerte.

    A medida que el nivel de educación es más alto y son más informados, los hogares parecen sustituir efectivo y cheques por las tarjetas al pagar sus compras regulares. Eso es más notorio entre quienes tienen estudios terciarios.

    Las mujeres son más propensas a abonar con plásticos, y el hecho de que estén casadas opera en la misma dirección.

    El no tener tarjeta de crédito aumenta la probabilidad de usar solo efectivo o cheques en un 42%. Lluberas y Saldain observaron que, curiosamente, tener una tarjeta de crédito con un saldo pendiente disminuye la probabilidad de usar dinero en efectivo o cheques exclusivamente en un 8%.

    Según el estudio, otras variables inciden en la elección del medio de pago, como el hecho de que el hogar es o no beneficiario de una tarjeta de subsidios alimentarios provista por el Estado, si tiene una cuenta bancaria, si cuenta o no con tarjeta de crédito y si la misma tiene saldo pendiente.

    Como era de esperarse, el número de POS disponibles en la zona donde vive la familia aumenta la probabilidad de utilizar tarjetas de débito y crédito. Esto podría ser tomado como un indicador de las condiciones de oferta de mercado, que también son importantes para explicar las decisiones de pago de los hogares e implicaría que los consumidores uruguayos no utilizan tarjetas debido al bajo nivel de aceptación en el punto de venta, señalan.