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    Lula envió una extensa carta a Mujica para denunciar que “fuerzas conservadoras” de Brasil buscan evitar que vuelva a ser presidente

    Nº1882 - 01 AL 07 DE SEPTIEMBRE DE 2016

    El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva advirtió que las “fuerzas conservadoras” de Brasil buscan otorgar “criminalidad” al Partido de los Trabajadores (PT) porque “temen” que él sea electo otra vez como mandatario. Pese a esto, aseguró que “nada” lo hará “renunciar” al compromiso con la “construcción de un mundo sin guerras, sin hambre y con más prosperidad y justicia para todos”.

    El viernes 26, tres días antes de que Dilma Rousseff compareciera ante el Senado en un juicio para destituirla (impeachment), el ex presidente de Brasil envió una larga carta a su colega José Mujica para informarle sobre la “gravísima situación política e institucional” que vive su país. Una carta similar envió Lula a la ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández.

    En la misiva, a la que accedió Búsqueda, Lula escribió que su partido fue capaz de “sacar al Brasil del mapa del hambre en el mundo” al liberar de la “miseria a más de 35 millones de personas que vivían en condiciones inhumanas” y elevar “la renta y el consumo de otros 40 millones de ellas, en el mayor proceso de movilidad social de nuestra historia”.

    Sostuvo que Rousseff­ fue reelegida presidenta con 54 millones de votos, “derrotando a una poderosa coalición de partidos, empresas y medios de comunicación que predicaban el retroceso histórico del país con la reducción de importantes programas de inclusión social, la supresión de derechos básicos de las clases populares y la enajenación del patrimonio público construido con el sacrificio de innumerables generaciones de brasileños”.

    La “coalición adversaria”, escribió Lula, “no se conformó con la derrota” y buscó impugnar al gobierno por “todos los medios legales”, aunque sin éxito.

    “Pero, una vez agotados los recursos legales, en lugar de acatar la decisión soberana del electorado, volviendo a su legítimo trabajo de oposición y preparándose para disputar la próxima elección presidencial, como siempre lo había hecho el PT en las elecciones que perdió, los partidos derrotados y los grandes grupos de medios se rebelaron contra las propias reglas del régimen democrático, comenzando a sabotear al gobierno y a conspirar para apoderarse del poder por medios ilegítimos”, aseguró.

    Lula acusó a la oposición de crear un “clima artificial de callejón sin salida político e institucional”, lo que dañó al Brasil. “En su afán de inviabilizar al gobierno, apostaron contra el país, llegando incluso a aprobar en el Parlamento un conjunto de medidas derrochadoras e irresponsables destinadas a comprometer la estabilidad fiscal”, agregó.

    Finalmente, dijo, “no titubearon en desencadenar un proceso de impeachment inconstitucional y completamente arbitrario contra la presidenta de la República”.

    El ex mandatario definió a Rousseff como una “mujer íntegra” y honrada. “Nunca fue, ni está siendo, acusada de ningún acto de corrupción. Nada en su acción gubernamental puede justificar, ni tan siquiera remotamente, un proceso de anulación del mandato que el pueblo brasileño libremente le concedió”.

    Lula advirtió que las “fuerzas conservadoras quieren obtener por medios turbios aquello que no consiguieron democráticamente: impedir la continuidad y el avance del proyecto de desarrollo e inclusión social liderado por el PT, imponiendo al país el programa político y económico derrotado en las urnas”.

    Además, señaló que esas fuerzas “también quieren criminalizar los movimientos sociales y, principalmente, uno de los mayores partidos de izquierda democrática de América Latina, el PT. Y no se trata de una mera retórica autoritaria: el PSDB, principal partido de oposición, ya presentó formalmente una propuesta de cancelación del registro del PT, con el objetivo de prohibir su existencia. Temen que en 2018, en elecciones libres, el pueblo brasileño pueda elegirme presidente de la República, para rescatar el proyecto democrático y popular”.

    “La lucha contra la corrupción, que es un azote secular en Brasil y en tantos otros países y que debe ser combatida de forma permanente por todos los gobiernos, fue distorsionada y transformada en una implacable persecución política y de los medios de comunicación contra el PT. Las denuncias contra líderes de partidos conservadores son sistemáticamente silenciadas y archivadas, mientras que acusaciones semejantes a cualquier personalidad del PT pasan a ser de inmediato, al margen del debido proceso legal, una condenación irrevocable en la mayor parte de los medios de comunicación”, sostuvo.

    Lula aseguró que no teme ninguna investigación, pero que debió presentar su caso ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, para relatar “los abusos cometidos por algunas autoridades judiciales” que quieren, “a cualquier costo”, eliminarlo “de la vida política del país”.

    El ex mandatario señaló en la carta que los “vínculos de fraternidad” que construyó con la sociedad de su país “no serán anulados por ningún tipo de arbitrariedad”.

    “De la misma forma, nada me hará renunciar, como lo saben los liderazgos de todo el mundo con los cuales trabajé en armonía y estrecha cooperación, antes y después de mis dos mandatos presidenciales, al compromiso de vida con la construcción de un mundo sin guerras, sin hambre y con más prosperidad y justicia para todos”, concluyó.

    Información Nacional
    2016-09-01T00:00:00