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    lunes 17 de junio de 2024

    Lulamento muito

    No es broma

    El retiro de los presidentes de la región, convocado por don Lula, arrancó desvirtuado. Estaba previsto que fuera un encuentro reflexivo de los primeros mandatarios de varios países de la región y, de pique nomás, se armó como una cumbre presidencial llena de burócratas, empezando por los cancilleres y seguida por asesores, secretarios, amanuenses, correveidiles, mensajeros y chamanes disfrazados de diplomáticos.

    Fortunato había seguido el tema desde el comienzo, sabiendo que nuestro presidente no la iba a tener fácil. Sobre todo porque, desde el borrador de declaración final propuesto por Itamaraty hasta el compromiso de tener que sacarse una de esas fotos clásicas de estos encuentros, en las que todos los mandamases asistentes al encuentro se juntan en una terraza, saludan al fotógrafo con las manos levantadas y las sonrisas pintadas, el camino iba a ser empedrado y lleno de baches.

    Terminada la cena, Fortunato se levantó de la mesa hablando consigo mismo, más bien masticando disgusto y sorpresa.

    —No puede ser que Lula lo reciba a Maduro como una víctima de la narrativa antichavista, diciendo que había que respaldarlo en su lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos —barruntaba Fortu para sus adentros—, y bajo palio lo trate como un igual cuando Lula y los demás presidentes asistentes al encuentro ganaron las elecciones con sus votos y el dictador venezolano atropelló las urnas, se fabricó una elección trucha y ha corrido a 7 millones de compatriotas al exilio…, sin contar a los presos políticos… ¡Qué vergüenza! —dijo ahora en voz alta, sentándose frente a la tele para ver el informativo de cierre.

    El informativista arrancó, como era de esperar, con este mismo tema. Señaló las dificultades de la primera sesión de trabajo, con borradores que iban y venían y sacaban el punto dos pero agregaban los puntos cuatro y seis, y pasó tramos de los discursos de los presidentes, y Fortunato ya bostezaba, entre la monotonía y el palabrerío.

    Cuando ya se le cerraban los ojos, creyó escuchar que se iban alcanzando algunas coincidencias, no sin destacar que los acuerdos se lograban por procedimientos bastante originales.

    —En momentos en que los presidentes de Uruguay, Ecuador y el representante de la presidencia peruana solicitaron un cuarto intermedio para analizar la redacción de algunas cláusulas del borrador de declaración final —dijo el informativista— la presidencia aceptó la propuesta y un secretario del presidente Lula acompañó a los tres proponentes a una sala contigua a la sala de reuniones. Minutos más tarde, se sintió que de la puerta de esa sala alguien golpeaba desde adentro y gritaba: “¡Abran, che, que esta puerta está cerrada con llave y no podemos salir!”. Evidentemente —señaló el informativista—, se trataba de los tres proponentes del cuarto intermedio, que se encontraban encerrados con llave en esa sala. Pero, para sorpresa de todos —señaló—, el presidente Lula exclamó: “¡Por unanimidade apróbase o reflotamento da Unasur e a proposta de que a próxima reunião seja en Caracas, para celebrar a democracía venezueliana con o presidente Maduro como grande anfitrião!”.

    Fortunato estaba seguro de que eso lo estaba soñando y que se había quedado dormido hacía rato, pero desde la tele seguían diciendo que se seguían aprobando resoluciones por unanimidad, mientras desde la sala contigua se seguían escuchando gritos y golpes en la puerta.

    —El canciller brasileño —dijo el notero del informativo— indicó asimismo que por unanimidad de los asistentes a la reunión se decidió crear un grupo de trabajo deliberativo que preparará la institucionalización de un grupo especial de trabajo operativo, sesionando quincenalmente en forma rotativa en los principales balnearios de los países de la región, integrado por todos los subsecretarios de Relaciones Exteriores de los países asistentes, cada uno de los cuales podrá aportar siete asesores especiales. Se decidió que Venezuela pondrá a disposición de este grupo una flota de jets privados incautados por la Justicia venezolana en su ardua pero exitosa lucha contra el narcotráfico. Se agregó en esta resolución una felicitación especial al gobierno del presidente Maduro por su compromiso para extirpar el crimen organizado de la sociedad venezolana.

    El informativo siguió dando una información que Fortunato creía escuchar, aunque estaba seguro de que soñaba lo que creía estar viendo.

    —En determinado momento —dijo el noticiero— un funcionario abrió la puerta de la sala contigua, que permanecía cerrada desde hacía rato, y se reintegraron a la reunión los presidentes de Uruguay y Ecuador y el representante de la presidencia peruana, bastante ofuscados por el mal rato pasado en el encierro. El presidente uruguayo pidió la palabra para referirse al disgusto experimentado e informar al grupo que tenían una propuesta de redacción para el borrador final. Pero, para sorpresa de los ausentes durante ese rato, el presidente Lula les informó que la sesión de trabajo había concluido y que se habían adoptado muchas resoluciones por unanimidad, cuyo texto les sería enviado por mail a las respectivas cancillerías. Naturalmente los tres ausentes quisieron dejar expresa constancia de su disgusto, pero se les informó que el acta ya estaba cerrada y que por unanimidad se había resuelto asimismo que no se aceptarían constancias complementarias. Indignados, los tres ausentes alegaron que ellos habían pedido un cuarto intermedio con el fin de analizar propuestas alternativas. El canciller brasileño les informó que precisamente esa sala contigua en la que habían estado deliberando es el cuarto intermedio que tiene dispuesto el gobierno de Brasil para que los que quieren estudiar propuestas alternativas trabajen tranquilos y sin interferencias. Y les agregó que había sido creado por el expresidente Bolsonaro y que el presidente Lula había decidido conservarlo por tratarse de un importante instrumento de trabajo.

    Fortunato se restregó los ojos, y cuando quiso apagar la tele para irse a dormir, se dio cuenta de que alguien la había apagado ya.

    —Debe haber sido mi mujer —pensó para sus adentros, dudando si aquello había sido un sueño o una pesadilla.

    Humor
    2023-05-31T18:47:00