Pese al malestar que generó en su compañero de gabinete el hecho de no haberse enterado antes de la investigación judicial que culminó con el procesamiento de dos enfermeros por 15 homicidios, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, aseguró que su deber no es informar de ese tipo de cosas al titular de Salud Pública, Jorge Venegas, y añadió que su colega pudo enterarse por su propia “estructura de mando”.
Durante su comparecencia a la Comisión de Constitución y Código del Senado, Bonomi aseguró a los legisladores que “el jefe de la unidad” (el director de la Unidad de Cuidados Cardiológicos, José Pedro Patritti) del Hospital Maciel, en la que trabajaba el enfermero Marcelo Pereira, había recibido la misma denuncia de presuntos asesinatos que el 15 de enero llegó a la Policía.
El director del Maciel, Raúl Gabús no estaba informado, pero el “jefe de la sección” sí, añadió Bonomi ante los legisladores, según relataron a Búsqueda participantes en el encuentro.
“Decile al puto”.
Ante los legisladores, el ministro dio algunos detalles de la investigación que culminó con el procesamiento de Pereira y Ariel Acevedo por el asesinato de 15 pacientes (cuatro en el Maciel y 11 en la Asociación Española), y justificó por qué la Policía no le informó del caso hasta el sábado 17 de marzo, cuando los indagados ya habían reconocido la autoría de varios homicidios.
Según relató, el 15 de enero una persona concurrió a la Policía para denunciar que en el Maciel y en la Española había escuchado decir que unos enfermeros asesinaban pacientes. Reconoció que no era ella la que tenía la sospecha, sino que había recibido comentarios acerca de Pereira.
La fuente policial contó que había hecho la misma denuncia al “jefe de unidad”, pero que ese jerarca (Patritti) la desestimó, dijo Bonomi.
Con pocos avances en la investigación, los efectivos de la Dirección de Crimen Organizado le solicitaron el lunes 12 al juez Rolando Vomero que les autorizara a aplicar “vigilancia electrónica” (escuchas telefónicas) sobre el enfermero sospechado.
En la tarde de ese mismo lunes, Santa Gladys Lemos muere en el Maciel de manera dudosa. Ese hecho llevó a la Policía a tomar declaraciones a varios funcionarios del centro asistencial y a pedirles a las autoridades del hospital que “no tomaran ninguna acción administrativa con el trabajador”, pero extremaran “las medidas de vigilancia en forma sigilosa” sobre Pereira.
Cuatro días después, tras realizar varios interrogatorios a sus compañeros de trabajo, el juez decide apresar a Pereira. “Cuando lo resuelve, le dice a la Policía que hay que apresarlo porque si llega a actuar otra vez todos pueden ser considerados responsables —porque están siguiendo el tema—, pero les reiteró que realmente no tenían ninguna evidencia para procesarlo”, contó Bonomi.
El análisis de la jeringa recuperada en el lugar del presunto crimen de Gladys Lemos no arrojó resultados concluyentes. “La posibilidad de procesarlos se basaba únicamente en obtener una confesión”, añadió el ministro.
Para completar ese panorama, la autopsia de Lemos, cuyo resultado llegó luego de que los enfermeros confesaran, concluyó que se trató de una muerte ocurrida por “causas naturales”, dijeron fuentes cercanas al caso.
El interrogatorio fue un éxito porque la Policía hizo caer a Pereira en una trampa. Le dijo que lo tenía filmado y el enfermero lo creyó y empezó a confesar los asesinatos (Búsqueda Nº 1.656).
Al revisar el celular de Pereira, se encontró un mensaje de texto de una enfermera que trabajaba en el Maciel y en la Española. La enfermera se llama Andrea Acosta y conocía a Pereira de la mutualista.
Fuentes cercanas al caso dijeron a Búsqueda que el mensaje de texto había sido recibido por Pereira hacía varios meses, pero no lo había borrado. “Decile al puto que respete al de la cama cinco. Que no lo toque”, le escribió Acosta al enfermero.
Recién en ese momento la Policía conoce la existencia de Acevedo, quien es detenido esa noche.
Los dos enfermeros procesados dijeron no estar al tanto de que el otro cometía homicidios, lo que genera dudas en la Policía, dado que se probó que ambos trabajaron juntos durante años y se invitaban a sus fiestas de cumpleaños.
Cadena “de mando”.
Tras escuchar la intervención de Bonomi en la comisión, senadores de la oposición cuestionaron que el ministro le hubiera ordenado al director nacional de Policía, Julio Guarteche, que no le informara acerca de todas las investigaciones en curso.
“Con su decisión de no tomar conciencia de cosas potencialmente muy importantes, queriéndolo o no, mantuvo a las autoridades de salud ignorando lo que pasaba”, declaró el miércoles 18 Alfredo Solari (Vamos Uruguay) a “El Observador”.
Al respecto, el senador Carlos Moreira (Alianza Nacional) opinó que el caso en cuestión “parecía tener ribetes bastante diferentes” por lo que el ministro debió ser informado.
Los legisladores le recordaron a Bonomi las declaraciones de Venegas, quien en una entrevista con “El País” el sábado 14 declaró que le “hubiera gustado saber antes de la investigación”, porque así “habría tomado alguna determinación”.
Sin embargo, al ser consultado por Búsqueda, Bonomi aseguró que se enteró el mismo día que Venegas, el 17 de marzo, y que si lo hubiese sabido antes tampoco se lo habría informado a su compañero del Poder Ejecutivo. “Nosotros pensamos que la estructura de mando de cada institución se respeta. ¿Por qué le voy a tener que informar algo de lo que ya están informadas las autoridades del lugar?”, se preguntó.
Bonomi dijo que desde hacía meses que el jefe de la unidad en la que trabajaba Pereira había sido advertido sobre las actitudes sospechosas de ese enfermero. Además recordó que el martes 13, funcionarios de la Administración de Servicios de Salud del Estado habían sido interrogados por la Policía y que también ellos podrían haber seguido “la cadena de mando” hasta llegar a Venegas.
Al respecto, añadió: “Hay que preguntarle a un juez qué piensa de un ministro que estando al tanto de una investigación le avisa al responsable del instituto que está siendo indagado por una conducta criminal”.
El ministro sostuvo que pidió a los jerarcas policiales que lo informaran de los casos “cuando hay avances sólidos o cuando son situaciones muy particulares”.
“Si yo me entero, después van a decir que estoy usando mi influencia política para incidir en las investigaciones”, dijo.
“Entereza moral”.
El ministro del Interior contó a los legisladores que el mismo fin de semana en el que Vomero determinó el procesamiento de los dos enfermeros, su cartera debió superar una crisis institucional.
Es que luego de que el ministro fuera cuestionado por no haber conocido los hechos antes de que detuvieran a los dos sospechosos, Guarteche presentó su renuncia al cargo por considerar que era culpa suya.
El jerarca policial fue el único de los involucrados en el asunto que puso su cargo a disposición de su superior inmediato. Al ser consultado por esa diferencia de actitudes, Bonomi afirmó: “Guarteche es un muy buen director de Policía, tiene gran entereza moral, entonces no me sorprende que haya presentado la renuncia, de lo que hicieron otros no voy a pronunciarme”.