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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl problema no es que no este´n de acuerdo, el problema es que no buscan una solucio´n sino que lo usan para hacerse nombrar. Cuando llega la fiesta Criolla al Prado es el momento para lograrlo. Los mal llamados animalistas conviven los 365 di´as del an~o con problemas de bienestar animal mirando para otro lado, o siendo parte del negocio, pero llega la Semana Criolla y se les despierta el cajetilla (porque el indio no seri´a justo).
Nunca hicieron una manifestacio´n contra las pra´cticas que se realizan contra los pequen~os animales que mutilan por este´tica (los perros no nacen con la cola corta ni con las orejas redondas), o cuando los “ponen a dormir” con eutanasia en un acuerdo que nadie controla entre el duen~o y el veterinario. Han convivido desde siempre con los caballos sufrientes tirando de un carro por la ciudad, aunque lograron que en los barrios ma´s coquetos no puedan circular, no ven que muchos andan con heridas abiertas por los correajes, o doloridos en los cascos podridos de estar entre el barro infestado (los cascos es lo que ma´s le duele a un equino), flacos, con hambre, por lo que por comer basura muchos terminan muriendo dolorosa y lentamente de co´lico tirados en algu´n baldi´o. Tambie´n mueren caballos bien cuidados en Maron~as, en los clubes hípicos, en los cuarteles, o las cli´nicas de equinoterapia o en cualquier lugar donde se practique actividad ecuestre porque son seres vivos y como a todos les llega la hora por causas naturales o por accidentes. La diferencia es que en esos lugares no anda el paisanaje que viene de tierra adentro a mostrar su cultura, la cultura del caballo y la guitarra, la ma´s importante del Uruguay, en la capital del pai´s. Eso es lo que rechazan.
El caballo actual no es el mismo que vivi´a salvaje hace miles de an~os. Este caballo ha evolucionado conviviendo con el ser humano. Es el compan~ero de ruta de la historia del hombre, medio de transporte, herramienta de trabajo, arma de guerra, y tambie´n en la diversio´n donde se transforma en el ma´s importante de la aparceri´a, en el orgullo de todos los que lo rodean, en el principal representante del pago del que proviene. El caballo es el mayor orgullo del paisano pobre que es lo u´nico que tiene, y lo cuida como a un hermano. Tambie´n es el amigo y compan~ero que comparte miles de kilo´metros al an~o con esos heroicos gurises que van a la escuela a caballo por las soledades del pai´s real, y le permite estudiar sin abandonar su familia y su terrun~o. Y lo es tambie´n del estanciero, o del peo´n de turf, o del propietario de un haras, o del nin~o que aprende equitacio´n, o de un jinete de enduro en Emiratos A´rabes, o de un jinete de rienda en Estados Unidos. Buenos orientales que los une la misma admiracio´n y amor por el caballo.
Las actividades ecuestres son las que ma´s han avanzado en bienestar animal en las u´ltimas de´cadas. El avance de la ciencia y de los medios de diagno´stico y tratamiento lo han permitido, y se ha hecho por la conciencia de los actores del sector. Las jineteadas no tienen el mismo reglamento, ni los caballos el mismo cuidado que antes. Los tan criticados raids con control de admisio´n, mayores exigencias en los controles durante y despue´s de la competencia incluso con antidoping, han batido los re´cords de antes, lo cual demuestra la evolucio´n de todo el sector. Lo mismo en todas las disciplinas deportivas y en el caballo de trabajo. Hay cada vez ma´s conciencia de que un caballo sano y saludable tiene una mayor vida deportiva y eso redunda en mayor nivel de entrenamiento y rendimiento.
Una cultura del caballo y la guitarra que, a pesar de las trabas centralistas de turno, hace beneficios para que los pagos olvidados del Uruguay puedan mejorar la policli´nica, la escuela, la comisari´a o juntar unos pesos para algu´n vecino necesitado. Esas necesidades que en la gran capital no son entendibles. El paisano lo va resolviendo y a la vez reafirmando la tradicio´n.
¿Que falta por hacer en el bienestar animal?, sí.
¿Que el sector ecuestre, sin apoyo suficiente del Estado, ha avanzado ma´s que el resto de los sectores?, sí.
¿Que faltan poli´ticas para el sector ecuestre?, sí.
Para lograr seguir avanzando en todo eso, hay mucha gente trabajando en silencio, sin alharacas, esperando superar las barreras culturales, poli´ticas y de intereses que hay en la sociedad centralista que maneja los hilos del Estado central.
Vivimos en una sociedad en la que no importa si tienes razo´n o si tienes mucha gente de acuerdo, lo ma´s notorio y difundido es la posibilidad de generar enfrentamiento y armar un li´o.
Por eso, y por la “maldicio´n de Malinche” que tienen algunos, estamos hablando de estos temas.
Jorge Zeballos Pereira
CI 3.425.849-1