En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Por primera vez, una película uruguaya tendrá su estreno mundial en el Festival de Cine de Sundance (*). Los tiburones, dirigida por Lucía Garibaldi, fue seleccionada para participar dentro de la competencia oficial de la sección World Cinema Dramatic en el marco del festival que se llevará a cabo del 24 de enero al 3 de febrero en Park City, Utah.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Ya hubo antes producciones minoritarias uruguayas en el prestigioso festival fundado por Robert Redford. Una fue Mi amiga del parque, de la argentina Ana Katz, escrita junto con la uruguaya Inés Bortagaray (guion distinguido con el Premio Especial del Jurado en 2016). El caso de Los tiburones es diferente: la producción es mayoritariamente uruguaya. El productor es Pancho Magnou, de Montelona Cine, productora de Clever, largometraje de Federico Borgia y Guillermo Madeiro.
El proyecto participó en laboratorios de guion y producción, obtuvo el apoyo del ICAU (Dirección del Cine y Audiovisual Nacional) para su desarrollo y producción, y recientemente ganó el premio Cine en Construcción en la 66° edición del Festival de San Sebastián, destinado a financiar la posproducción de la película hasta la copia en 35 mm, más el subtitulado en inglés y su distribución en España.
En Sundance, la sección World Cinema Dramatic está especialmente enfocada en el trabajo de cineastas emergentes. En esta oportunidad, son 12 los títulos que entrarán en competencia. Junto con Los tiburones estará Amor divino, de Gabriel Mascaro (el mismo de Boi Neón), una coproducción entre Brasil, Uruguay, Dinamarca, Noruega y Chile, y Monos, con financiación de Colombia, Argentina, Holanda, Alemania, Dinamarca, Suecia, Suiza y Estados Unidos.
Los tiburones cuenta la historia de Rosina, una adolescente que vive en un balneario de Uruguay donde se corre el rumor de que por primera vez en la historia hay tiburones. Ella vio algo en el agua, pero no sabe bien qué fue. Cuando su padre la lleva a trabajar en el mantenimiento de las casas de veraneo de la zona conoce a Joselo, un pescador algo mayor que Rosina. Para llamar su atención elabora un plan retorcido y algo torpe. Es ahí cuando todo se enrarece. Los tiburones, en palabras de su directora, “es la historia de ese acercamiento y de algunas cosas más”.
Nacida en Montevideo en 1986, Garibaldi es egresada de la Escuela de Cine de Uruguay (ECU). Anteriormente dirigió cortos y videoclips. Cortometrajes como Colchones (trabajo de egreso de la ECU), historia breve de tensión sexual en un balneario, y Mojarra, un inquietante relato que transcurre mayormente dentro de un automóvil una noche de lluvia. O clips como Antenas rubias, que ilustra la canción de Buenos Muchachos, grabado en una sola locación y con una cámara fija. Antenas rubias genera la ilusión de una toma única, y es sencillamente emocionante, la clase de videos en los que siempre se encuentra algo nuevo.
Lo que sigue en un resumen de la entrevista con la guionista y directora de Los tiburones.
—¿Qué implica, en términos prácticos, en la vida de la película, el pasaje por el Festival de Sundance?
—Para nosotros esto es como un sueño. Sundance realizó una sección de 12 películas no norteamericanas muy cuidada y nosotros estamos ahí. Es un inicio fuerte. Implica tener mucha visibilidad, que nos conozcan, a nosotros, a la película, a Uruguay. Sentimos que es un privilegio, un lugar donde están muy pocos. Es un público muy comprometido con el cine autoral e independiente, es hermoso tener la posibilidad de que esas personas vean nuestra película. Ojalá que esto, como ha pasado con otras películas nacionales en festivales importantes, signifique un reconocimiento para el cine uruguayo, que con diferencias estructurales muy grandes en comparación a otras cinematografías del mundo e incluso de América Latina, igualmente consigue posicionarse. Amamos nuestro cine, crecimos mirando nuestro cine, lo vamos a defender siempre.
—La historia la escribiste hace algunos años. ¿Qué pasó con el guion y contigo durante esos años?
—Tenía mi guion y mi idea relativamente clara hasta que conocí a Romina, la actriz, ahí empecé a reescribir todo en función de ella: de su forma de ser, de moverse, de hablar. Además, pasaron años de escritura e intervalos de la vida, y cuando finalmente conseguimos el dinero para filmar, la realidad se me vino encima: tenía que hacer una película que tuviera que ver conmigo ahora. Desde ese entonces hasta antes de filmar me pasaron muchas cosas: me enfermé, viajé, vi muchas películas, conocí a un montón de gente, escribí otros guiones, comí cosas nuevas… Esas cosas, y el tiempo, te cambian el interés, creo.
También sucedía que Romina apareció en mi vida con una edad mayor a la del personaje, entonces tenía que apurarme a filmar para que efectivamente fuera ella quien interpretara a la protagonista. Si no filmaba rápido, Romina iba a crecer y yo no iba a saber qué hacer. Tuvimos la suerte de que los dos fondos nacionales importantes nos apoyaron en un mismo año y no había pasado el tiempo suficiente para que el cuerpo de Romina cambiara. Igualmente la llamaba cada tanto para chequear si había crecido mucho o no. Por suerte, no.
—¿Cómo fue el proceso de elección de los actores? Romina, de hecho, no es actriz profesional.
—Romina no es actriz profesional. Eso era algo que me entusiasmaba bastante. A veces, a esa edad, algo se conserva intacto cuando no son muy autoconscientes del oficio, creo, y para este personaje yo necesitaba eso. Vimos varias chicas, cerca de 50. Ella fue la primera que vi, en un video. Era un registro de un ejercicio de teatro del liceo y ella estaba ahí, tranquila, desinteresada, con sus dedos largos y su voz grave. Siempre es así. Durante todo el rodaje, nunca quiso mirarse al monitor. Es increíble. Federico Morosini y Jorge Portillo tampoco son actores, sin embargo ya habían tenido sus experiencias como tales. ¿Capaz que eso los convierte en actores? No lo sé. Antonella Aquistapache es actriz. Bruno Pereyra y Dylan Cortés son actores. Todos profesionales, superdispuestos. Juntos fuimos entendiendo lo que queríamos y fuimos nivelando los tonos actorales de cada uno para que todo combinara. Fabián Arenillas y Valeria Lois son argentinos, con mucha experiencia. Ya los había visto en películas y en obras de teatro. Fuimos directamente a ellos y todo confabuló para que sucediera.
—¿Cuándo se estrena en Uruguay?
—Creemos que se estrenará en el primer semestre del año. No queremos demorarnos mucho.