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    Muchos ganaderos intentan resolver ahora problemas derivados de la sequía que pudieron haber previsto con un adecuado manejo de sus rodeos de cría

    “Los partidos siempre se juegan antes”, sostenía con insistencia el destacado técnico del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Jaime Rovira, cuando se refería a la ganadería. Y afirmaba como una letanía que “los inviernos siempre llegan” y “no hay inviernos buenos”. Una vez más, los hechos le dan la razón.

    El sector pecuario se enfrentó este año a una extraordinaria sequía de otoño que está generando serios problemas en los rodeos de cría, y nada más ni nada menos que en las puertas de un invierno que estará comenzando en apenas cuatro días más. Muchos productores intentan resolver hoy el problema aplicando medidas que debieron adoptar muchos meses atrás. Todavía se observan terneros al pie de la madre, todavía hay productores que desconocen cuántas vacas tienen preñadas, todavía hay quienes mantienen una alta carga animal en el campo sin tener los recursos forrajeros suficientes.

    Salvar la “máquina de producción” es el objetivo de técnicos públicos y privados. Foto: Nicolás Der Agopián

    Es por eso que técnicos de todas las instituciones recorren el país difundiendo las tecnologías disponibles para hacer frente a la actual crisis forrajera y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) implementó el operativo raciones para dar asistencia a una franja de productores con el objetivo de “salvar la máquina de producción”, esa vaca que está preñada ahora, y que además deberá prepararse para dar otro ternero el año que viene.

    Muchos técnicos recogieron aquellas banderas de Rovira, entre ellos, la investigadora principal referente de INIA Treinta y Tres, Graciela Quintans, quien en diálogo con Campo profundizó sobre la realidad actual en los manejos del rodeo de cría en la zona Este y Noreste del país, y las herramientas disponibles para resolver la coyuntura adversa.

    El área de influencia de INIA Treinta y Tres abarca también los departamentos de Cerro Largo, Rocha, Maldonado y Lavalleja.

    Quintans, quien está especializada en fisiología animal y reproducción, destacó que actualmente la situación entre predios es bastante heterogénea y que recientemente, en oportunidad de la realización de la gira de cría de otoño de la cual participaron más de 300 personas, se visitaron predios en la zona de Velázquez donde se observaron situaciones disímiles, en función del manejo anterior de la carga y a las medidas que hayan tomado previamente los productores.

    Señaló que se vieron algunos productores que llegaron a esta época con un poco más de pasto, que, aunque seco, constituye la fibra necesaria para los animales, y otros que están con los campos “más pelados” y una producción de forraje con una altura muy baja. Para esta especialista, esas diferentes condiciones verificadas en establecimientos dentro de una misma zona, dependen casi exclusivamente del manejo previo y de la carga que haya venido soportando cada campo. Dijo que, en muchos casos, se llegó a una situación crítica por la combinación de una primavera lluviosa, con muy buena producción de forraje, y la caída en el precio de los ganados sobre el último tramo del año pasado y principios de este, que hizo que muchos productores retuvieran haciendas y por consiguiente mantuvieran una carga más alta en el campo. Cuando se produjo la ausencia de lluvias en el final del verano y el otoño, “tomó por sorpresa” a muchos productores que no adoptaron la medida de ir “sacando” animales previamente, lo que determinó que ante una carga un poco más alta de lo posible en el campo y la falta de crecimiento del pasto, se llegara al invierno con ganados en relativamente mal estado. Aclaró que también sobre esto se constatan situaciones disímiles, pero que “en general, el ganado está en no muy buen estado y con muy poca disponibilidad forrajera”.

    Nunca es tan tarde

    Quintans consideró que las decisiones de bajar la carga y adoptar las decisiones que correspondan a cada caso, que pueden pasar por sacar del campo las vacas falladas, o el ganado que este más flaco, o lo que le esté sobrando de la reposición, entre otras, debieron haber sido aplicadas a tiempo para no tener que llegar a la situación actual, donde se ve ganado en muy mal estado en las ferias. Pero sin embargo señaló que aún “sería mucho más grave que el productor tenga ese tipo de ganado todavía dentro del campo”, debido a que con los recursos forrajeros disponibles, incluso ingresando dentro del plan de apoyo que está dando el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), “va a ser muy difícil mantenerlos si están en muy mal estado”. Puntualizó que si una vaca preñada llegó a una condición corporal de 2,5 o 3 a esta altura del año, cuando todavía en el mejor de los casos le quedan tres meses de gestación, pero que le puede quedar más según cuándo haya sido preñada, la situación de ese animal es “realmente comprometida”. Dijo que con ración se puede “ayudar algo” , pero que es necesario extremar los cuidados porque son animales que tienen altos requerimientos nutricionales que es necesario cubrir para que esa vaca primero se mantenga viva, y luego siga con la preñez adelante y sea capaz de dar un ternero en forma exitosa.

    Expresó que el productor deberá definir con claridad qué categorías priorizará. La ración que llega del Mgap es para vacas en general, y dentro de ese volumen total, coexisten las vacas vacías, las preñadas y las vaquillonas preñadas. Recordó que, dentro de esas tres categorías, la más importante en cuanto a requerimiento nutricional es la vaquillona preñada, “porque sigue creciendo, por lo que es a la que más hay que cuidar”.

    Recordó que el modelo para asistir ahora al ganado está pensado para no dar más de 1,5 % del peso vivo de la ración que llega del Ministerio o la que el productor por su cuenta decida comprar, por lo que, considerando por ejemplo una vaca de 400 kilos, se le van a suministrar unos 6 kilos de alimento. Dependiendo del estado corporal y del recurso forrajero disponible, ese animal podrá sortear el invierno con éxito. Explicó esto en el sentido de que no es posible o “es muy difícil” solucionar el problema únicamente con ración. La respuesta a la suplementación va a depender mucho de la base forrajera disponible. “Si tenemos pasto seco, que es fibra, y le damos una ración, bárbaro, pero si realmente tenemos campos pelados, bueno, la cosa se empieza a complicar con el tema de la ración solamente”.

    Explicó que por la propia condición de rumiante de la vaca, necesita siempre una fuente de fibra para completar su dieta, que puede ser un fardo, pasto seco, paja mansa, etc., además de complementarle la alimentación con la ración que el productor haya decidido ofrecerle.

    Previsores y no tanto

    Consultada sobre si mayoritariamente los productores adoptaron medidas una vez instalada la insuficiencia de precipitaciones que se arrastra desde el mes de febrero pasado pero que se fue agudizando durante los meses de marzo y abril, Quintans señaló que tampoco en este tema se puede generalizar. Dijo que hubo algunos que hace dos meses que están sacando ganado del campo porque detectaron a tiempo que venía una crisis forrajera invernal y empezaron a bajar la carga. En esos casos, donde ya hicieron diagnóstico de gestación y destetaron temprano, tomaron las medidas de manejo más importantes dentro de sus posibilidades. Y dijo que “en la otra punta” hay productores que todavía no hicieron el diagnóstico de gestación, que es además un requisito planteado por el Ministerio para entregar la ración. “Hoy, en junio, hacer el diagnóstico de gestación para saber cuántas vacas falladas y cuántas preñadas tengo y a quién voy a decidir darle de comer, dentro del ciclo biológico del animal, es un poco tarde, pero más vale tarde que nunca”, dijo Quintans.

    Sin embargo, explicó que, aunque tarde, aún se está a tiempo de sacar del campo el ganado que falló, si es que se quiere preservar la “máquina” de producción y quedarse con las vacas preñadas. No obstante, hay también productores que plantearon la posibilidad de que les conviniera más darle la ración a las vacas falladas, y eso depende de las cuentas que haga cada uno en particular. Señaló que “en general y el mensaje del Ministerio fue claro, es mantener la máquina de producción, por lo tanto, aquellas vacas que tienen el ternero en la panza, serán los animales que habrá que cuidar más”. Recordó además el mensaje que desde INIA se viene repitiendo desde hace 15 años, referido a que “el primer invierno de las terneras de destete es el que va a marcar la eficiencia reproductiva a largo plazo”. Explicó que cuando la vaca sea entorada con dos años, y refiriéndose a la denominada “memoria metabólica”, debe tenerse en cuenta que este invierno las categorías de recría, o sea las terneras de destete, deberían mantener peso o intentar alcanzar leves tasas de ganancia para no ver afectado su desempeño productivo posterior.

    Mucha gente se la jugó

    Graciela Quintans expresó que hay muchos productores que tienen sus rodeos y sus establecimientos muy ordenados y que estos últimos años de muy buenas primaveras y muy buen clima como máximo pueden haber aumentado un poquito la carga, tienen la posibilidad de responder rápidamente a la señales. Puso como ejemplo el pasado mes de abril, cuando si se miraba el índice verde de INIA, en los últimos 10 días del mes, ya se notaba que la falta de lluvia estaba implantada y se veía regionalmente cómo estaba distribuida. Dijo que hubo productores que rápidamente tomaron esas señales y bajaron la carga, pero que además, al tener sus rodeos ordenados, y sin una carga excesiva, tampoco tuvieron demasiada falta de pasto. “Los afectó la falta de agua, pero no les pegó tan duro”, señaló.

    En el otro extremo ubicó a los productores que se confiaron en el buen clima, “se la jugaron” y sobredotaron sus establecimientos, incluso con rodeos que no estaban bien ordenados y que no tenían las medidas de manejo básicas realizadas. Para esos casos señaló que “cuando pega duro una sequía de este tipo, los agarra muy mal parados y con muy poco tiempo y juego de reaccionar, y cuando lo hacen, muchas veces ya es tarde para encontrar las soluciones”.

    Quintans insistió en que “el mensaje es siempre el mismo” y detalló que “hay ciertas medidas de manejo que hay que mantener a lo largo del año en un predio criador”, más allá de las variaciones climáticas. “Cuando el clima pega duro en un predio ordenado, lo afecta menos que a un predio que no está ordenado”.

    Las crisis educan

    Para esta investigadora de INIA, las crisis forrajeras a lo largo de los años han ido dejando huellas marcadas en el sector productivo, que fue en muchos casos corrigiendo algunas prácticas, aunque aun esas correcciones puedan considerarse insuficientes. Considera que en las sequías de 1999 y 2000, de 2005 y 2006 en Artigas y de 2008 y 2009, que fueron todas en verano, siempre se intentó desde la institución difundir la existencia de herramientas tecnológicas para hacer un abordaje a esas crisis y que a partir de ahí muchos productores están más alertas a una sequía de verano y saber que tenían herramientas que podían aplicar. Valoró que la falta de precipitaciones de este año es “una sequía diferente” por la época del año en que se produce, y que “sin dudas” permite aprender de la misma, aunque “la idea sería no aprender en base a pérdidas, sino siempre estar un paso más adelante, previendo lo que puede estar pasando, monitoreando las situaciones”. Señaló que en la actualidad existe mucha información disponible que puede permitir que se vayan tomando medidas a tiempo, ya que el productor tiene hoy las herramientas para “reaccionar un poco antes e ir aprendiendo de todas estas experiencias previas, no agradables, pero que van dejando una enseñanza a la gente”.

    Insisten con “paquete tecnológico” para sortear con el mayor éxito posible la actual crisis forrajera

    Diagnósticos de gestación, destete de los terneros, ajuste de cargas, recorridas permanentes en el campo y suplementación extrapredial, son las herramientas tecnológicas básicas que INIA recomienda efectuar en forma “urgente” para sortear la actual crisis forrajera de la mejor manera posible y que la vaca de cría, “máquina de producción”, logre parir exitosamente un ternero y llegar en las mejores condiciones al próximo entore.

    Graciela Quintans formula como recomendación “urgente”, la realización de diagnósticos de gestación en las vacas de cría y el destete de los terneros. Considera que es un trabajo que debió realizarse hace ya muchas semanas, pero aunque algo tarde, es un trabajo que debe efectuarse como condición excluyente para realizar un manejo que permita atender mejor la emergencia. Señaló que es necesario diferenciar la vaquillona preñada del resto de las vacas adultas preñadas y ajustar la carga en función de los requerimientos de cada categoría. “Los productores saben muy bien si tienen un poco de pasto seco o no tienen nada”, expresó y dijo que en función de esa disponibilidad deben estudiar la incorporación de suplementos extraprediales para ayudar a las categorías que se definan. Recomendó priorizar dentro de estas a las vaquillonas preñadas y las terneras de destete, que son las que más requerimientos tienen y las dos categorías más importantes.

    Sugirió además que los rodeos especialmente en este momento necesitan de una “supervisión permanente” y que para ello es necesario “no descansarse” y efectuar las recorridas de campo que sean necesarias. “El hecho de recorrer todos los ganados y poder ir monitoreando el estado de los animales va a permitir tener un ajuste más claro y una reacción más rápida”. Señaló que no debe perderse de vista que si se logra llegar con una vaca pariendo un ternero sano dentro de los próximos meses, habrá luego un posparto que sería “el segundo tiempo de este partido”. Dijo que para esa etapa también hay una cantidad de herramientas tecnológicas que van a ayudar a “levantar” ese animal. Esa etapa ya va a coincidir con la primavera, cuando habrá una mayor disponibilidad de forraje, y donde se cuenta con otras herramientas tecnológicas que apunten al objetivo principal de tener animales que paran de forma exitosa ese ternero. Recomendó también “obligar” a los animales a caminar el campo, de manera que estos “no pierdan fuerza”.

    Sostuvo que el manejo del rodeo se debió haber hecho antes, y que ahora, frente al ingreso del invierno y dependiendo de cada situación particular, la realidad determina la necesidad de incorporar un suplemento extrapredial que tiene un costo adicional. Para Quintans, los productores familiares tienen una ventaja al entrar dentro del operativo de emergencia agropecuaria, pero hay otros productores que ya han comprado la ración y la están dando en el campo, y otros que ya tienen determinadas medidas de manejo incorporadas como la suplementación en las categorías de destete, más eficientes en la conversión de concentrado a kilos, que ya empezaron hace tres semanas a dar de comer.

    Dijo que “seguramente” lo nuevo de este año es que hay “mucha gente” que está dando de comer a alguna vaca preñada, que no es lo más común y que hay otros productores que ya se están proyectando a lo que va a venir después del parto, con la posibilidad de algún destete precoz estratégico para una vaca de primera cría. “Hay gente que ya está mirando hacia adelante y está planificando no solamente el invierno, sino lo que se viene después del parto”, remarcó.

    Sostuvo que es necesario “canalizar bien las energías, pero no hay que perder de vista que esto es un ciclo biológico muy largo y que hay que mirar muy de cerca estos meses de invierno, pero también ir proyectándose hacia lo que viene”.

    Quintans recomendó a los productores que se acerquen a los técnicos y despejen todas sus dudas. Señaló que están a disposición los técnicos del Instituto Plan Agropecuario, los de INIA, los de las cooperativas, los privados independientes y los del MGAP para “ayudarlos a resolver sus problemas” y que no se queden con dudas. “Lo que queremos es sortear esta crisis de la mejor forma posible y que afecte a los productores en la menor medida, y para eso están los conocimientos y las herramientas tecnológicas. Que el productor no se quede aislado, con dudas, sino que consulte”, concluyó.

    X Taller de Evaluación de Diagnósticos de Gestación

    El próximo martes 23 de junio, desde las 8:30 horas, se realizará en INIA Treinta y Tres el X Taller de Evaluación de Diagnósticos de Gestación, liderado por la ingeniera Graciela Quintans.

    “Un año que va a dar mucho jugo, porque lo que estamos viendo son resultados muy erráticos”, dijo esta investigadora a Campo.

    Sostuvo que en principio se constatan resultados muy diferentes entre predios que aplicaron manejos similares, y que por ese motivo solicitó a los disertantes del taller del próximo martes, además de los datos de ecografías en sus zonas, que incorporen información de casos puntuales para poder estudiar las causas de ese comportamiento y permitan interpretar mejor por qué han sido erráticos o diferentes los resultados y “siempre por debajo de la expectativa del productor”.

    Quintans señaló que hay productores a los que les fue muy bien, a otros muy mal y a otros que hicieron muy bien las cosas y que tenían muy buenas expectativas de resultados, no les fue tan bien. Dijo que la idea es “poder discutir entre todos, que es lo que cada uno ha observado en los diferentes establecimientos”.

    Señaló que muchas veces el productor aplica todas las medidas de manejo correctamente, como puede ser la realización de un entore ordenado, con una fecha de inicio y fin, con las vacas en buen estado corporal, y con la realización de destetes temporarios, pero, sin embargo, no realiza una correcta revisación de los toros. Eso puede traer aparejado un problema sanitario dentro del rodeo que termina, por ejemplo, arrojando un 50 % de preñez en un rodeo que tenía un potencial del 80 %.

    Para Quintans es muy caro para el productor aprender la importancia de la revisación de los toros después de un resultado magro, y por tal motivo insisten con el mensaje de que tanto los aspectos sanitarios de las vacas como de los toros, “son muy importantes a la hora de definir las medidas y la tasa de preñez”.

    Para esta especialista, muchas veces “hasta que no nos pega fuerte un problema sanitario, no nos damos cuenta de la dimensión que tiene”. Afirmó que suceden cosas similares en otros aspectos del manejo de los rodeos, como por ejemplo confiarse solamente en el estado corporal de los animales, lo cual puede acarrear sorpresas ingratas. Quintans sostuvo que hay herramientas tecnológicas para evitar esas sorpresas “desagradables”, como el diagnóstico de actividad ovárica en la mitad del entore, que permite diferenciar los animales que están ciclando de los que están preñados y habilitar así la toma de medidas de manejo más puntuales y específicas.