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    Mujeres tienen rol “testimonial” en la dirigencia empresarial

    Las cámaras son “el Club de Toby”, señala el presidente del PIT-CNT, aunque admite que también es baja la representatividad femenina en la central sindical; “vamos por más”, asegura

    La participación de las mujeres es testimonial en la dirigencia de las gremiales empresariales. Ni en los eventos a los que acuden los ejecutivos para almorzar con autoridades y hacer lobby, ni en los estrados donde se han manifestado los productores rurales, ni en las mesas de trabajo instaladas por el gobierno para discutir soluciones para la agropecuaria, ni —puertas adentro— en las reuniones de los consejos directivos de las cámaras, la presencia de ellas es significativa.

    Entre las gremiales más representativas por grandes sectores de actividad, solo las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) y la Asociación Nacional de Micro y Pequeñas Empresas (Anmype) están presididas por mujeres. Otras son encabezadas por hombres y, cuando mucho, en algunos directorios ellas ocupan cargos menores (vocal, secretaría, comisión fiscal, tesorería, sindicatura, etcétera). Los casos extremos se dan en organizaciones como la Cámara de la Construcción, las asociaciones Rural y de Supermercados, así como la Intergremial de Transporte Profesional Terrestre de Carga (ITPTC), cuyos consejos directivos son 100% masculinos.

    En la central sindical la situación no difiere tanto. “Está lleno de compañeras comprometidas con la clase trabajadora y sin embargo en sus puestos de dirección, en sus puestos de decisión y de mayor visibilidad, no están nuestras compañeras”, denunció Abigail Puig, de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios, en el acto del 1º de mayo. “Estamos más que prontas. No hay que tener más miedo” a darles espacios, agregó.

    Ante las críticas internas sobre este tema y de cara al XIII Congreso del PIT-CNT, su presidente, Fernando Pereira, declaró a Búsqueda: “Fijate el ojo clínico que se coloca para decir que el movimiento sindical no tiene mujeres en la dirección, y no las tiene, es verdad. Ahora ¿y en el movimiento Un Solo Uruguay dónde están las mujeres? ¿Cuándo sale en la prensa que en ese movimiento no hay mujeres?”. Y añadió: “No me vas a decir que todos los productores son hombres. O que todas las organizaciones que componen las cámaras empresariales son de hombres. Fijate una foto de la Confederación de Cámaras Empresariales. Es un mundo de hombres. El Club de Toby es”.

    En su defensa, Pereira dijo que “al menos” en el PIT-CNT las mujeres son 20% de los integrantes de su Mesa Representativa (nueve en 44). Según afirmó, eso “quintuplica” la proporción que se da en las cámaras empresariales y en Un Solo Uruguay, un agrupamiento de ruralistas, comerciantes y otros sectores empresariales que reclama una reducción del costo país. “Vamos por más. Ojalá salgamos con un 35% de mujeres (como resultado del congreso). Y si no lo logramos, vamos a tener que tomar medidas suficientemente enérgicas para revisarlo”, afirmó el dirigente sindical.

    Segregación

    La presencia femenina en la dirección de las organizaciones empresariales es aún más baja que en los directorios y altas gerencias de las grandes compañías en Uruguay, según una investigación sobre elites económicas uruguayas realizada por los sociólogos Miguel Serna y Franco González Mora. En la segmentación de los datos estudiados por género encontraron que el 97% de los directorios de las gremiales estuvieron integrados por hombres en el período 2000-2015. En la Cámara Nacional de Comercio y Servicios las directivas mujeres eran 4,5%, y 6,7% en la Federación Rural, por ejemplo.

    Entre las conclusiones, los investigadores señalaron que la “jerarquización y discriminación de género” es más fuerte a medida que se asciende a la “cúspide del poder”. Por ejemplo, el “núcleo dirigente de mayor jerarquía y antigüedad” en las cámaras estudiadas permaneció una media de 3,9 años, pero si se consideran otros puestos el promedio fue más del doble (8,4 años en la Mercantil y 9,8 en la Asociación Rural).

    “Las evidencias empíricas aportadas muestran una participación femenina testimonial en las elites de las cámaras empresariales, y también minoritarias en las elites de grandes empresas, aunque con una presencia más significativa”, que llega a 10%, afirman Serna y González Mora.

    Una “mirada

    distinta”

    En julio, Virginia San Martín cumplirá dos años en la presidencia de las CAF. Gabriela Lombardo lleva siete años dirigiendo la Asociación Uruguaya de Transportistas de Hacienda (nucleada en la ITPTC). Y Alejandra Fernández completará en setiembre su tercer período al frente de la Anmype. Si bien las tres recorrieron caminos distintos que las llevaron a ocupar la cúspide de las asociaciones empresariales, todas aseguraron a Búsqueda que se está procesando un cambio cultural para que más mujeres participen y ocupen cargos directivos en las organizaciones. “Lo veo a nivel personal y empresarial: una ya viene preparando a los hijos para desempeñarse en roles donde no se mire si es mujer u hombre”, dijo Lombardo.

    “Se está generando un cambio rápidamente, no tengo dudas, me parece que no hay que forzarlo. Hay gente que quiere una foto ‘mitad y mitad’, y no sé si tiene que ser así. Lo importante es que las personas lo desarrollen con responsabilidad, que les guste hacerlo y quieran estar allí”, opinó San Martín.

    Las dirigentes también se refirieron a las “dificultades” que enfrentan en el quehacer gremial, y “no por falta de capacidad”. “No es fácil por la cantidad de horas que te dedicás fuera del trabajo, al sacrificar cosas de la vida personal, de tu pareja, etcétera”, señaló Fernández.

    “Fui durante mucho tiempo la única mujer que iba a las reuniones de la Confederación de Cámaras Empresariales, en ningún momento en esos ámbitos u otros que comparto me sentí discriminada. Pero es por la actitud con que una se planta, de saber qué es lo que querés hacer y estás convencida de eso”, agregó. En ese sentido, Fernández dijo que su “impronta” en la Anmype tiene que ver con la búsqueda de la “equidad” y de “integrar a los hombres” para que “no tengan que caminar atrás porque una mujer ocupa la presidencia”.

    Sugirió que “si históricamente (estos cargos) fueron ocupados por hombres, no hay que llegar a destruirles la cancha” aunque se hagan las cosas de manera diferente, ilustró. A su juicio, las mujeres, por “su genética y mapa mental, tienen otra forma de encontrar soluciones” a los problemas. “Tenemos una mirada distinta, ni mejor ni peor”, aclaró.

    San Martín también apuntó a las diferencias y la complementariedad de la tarea de dirección entre hombres y mujeres. “Presido en un mundo masculino pero desde lo femenino, aprendiendo a conciliar, rompiendo con formas de decir y de expresar. Tenemos diferentes maneras de llegar a los mismos objetivos. Apuesto a la participación y al trabajo en equipo y a crear confianza para potenciar el trabajo en red”, resumió.

    Economía
    2018-05-24T00:00:00