En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Por la vidriera de la galería se puede ver un personaje chiquito caminando por una pared vacía. Dos líneas hechas a lápiz construyen una especie de camino que lleva a ningún lado y que se pierde en la inmensa y áspera planicie de la pared. La figura deja atrás una construcción, una madera rectangular y bastante chata, con una puertita y varias ventanitas dibujadas al frente. La supuesta casita está insertada bajo otra madera pintada de amarillo fuerte, más alta, como las casas que dibujan los niños en la escuela, aunque esta no tiene ventanas ni puertas. Dos maderas más en marrón y lila se acoplan hacia abajo, una sobre la otra, en un equilibrio sumamente frágil. Todo es frágil, desolado, sin vida, salvo ese personaje que sigue su camino. Pero es demasiado pequeño para el desafío. Da pena. Todo el conjunto da pena, genera una sensación de vacío y absurdo. Esa ínfima humanidad está desolada, como los personajes de Samuel Beckett, aquel dramaturgo europeo que enterraba a seres humanos en la arena o en tachos de basura o que los abandonaba en un paisaje vacío a la espera de otro que nunca llegaba. Esta obra está instalada junto a otras similares en la Galería del Paseo de Manantiales.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Afuera, cerca de la playa Bikini, está el bullicio y el desfile de gente hacia la arena. Todo es exuberante: la concurrencia, el sol, los cuerpos y los grupos de amigos que gritan y ríen todo el tiempo. Contrasta notoriamente con la pequeñez y la soledad de esa figurita que apenas se ve, que camina hacia ningún lado. La obra se llama “Caminante II” (2012), y es de Liliana Porter (1941) y Ana Tiscornia (1951). Porter nació en Argentina y en los sesenta se instaló en Nueva York. Tiscornia nació en Uruguay y se fue a Nueva York en los años noventa. No es la primera vez que trabajan juntas. Son dos artistas premiadas, reconocidas mundialmente, de innumerables logros y proyección. Ambas trabajan con diferentes materiales y en distintas disciplinas, del dibujo a la instalación, del mosaico al video o incluso el cine y la pintura.
Porter generalmente utiliza objetos pequeños, figuras humanas o animales, personajes extraídos del mundo infantil e incluso juguetes. En esta muestra conjunta, entre las figuras mínimas y la construcción del contexto que aporta Tiscornia, las artistas completan un paisaje fascinante, de enorme profundidad y cuestionamiento. Es posible que también sea un poco angustiante. De extrema y conmovedora belleza.
“Liliana Porter – Ana Tiscornia. Obras en colaboración”. En Galería del Paseo, Ruta 10-Km 164. Manantiales. Hasta el jueves 10 de enero. Todos los días de 11 a 23 horas. Teléfono: 42775860.