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Uruguay está volviendo a su rutina. Se dan algunos pasos, unos más lentos que otros, para salir del encierro voluntario de casi tres meses y alejar de a poco el temor a la curva alta de contagios por coronavirus, una enfermedad que, sin embargo, sigue siendo una amenaza. Pero en esta especie de transición hacia el Uruguay pospandemia, rumbo a la mentada nueva normalidad, comienzan a emerger los efectos colaterales de haberle bajado la llave a la economía. Durante los últimos meses subió la cifra de desempleo, aumentó drásticamente el número de envíos al seguros de paro. Y uno de los latigazos de esta situación lo está sufriendo el sistema sanitario, protagonista de esta emergencia que empezó en la tarde del viernes 13 de marzo.
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Según pudo saber Búsqueda, en el mutualismo se están encendiendo algunas alarmas. Porque si bien en estos meses el foco estuvo puesto más que nada en mantener al sistema preparado, con camas libres en el CTI y con todo aceitado y señalizado para recibir ese pico de casos en mayo que nunca llegó, ahora la preocupación sanitaria dio lugar a la económica. En varias mutualistas empezaron a advertir una caída sostenida de las cápitas que paga el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) por cada usuario con esa cobertura de la seguridad social. Las sirenas sonaron cuando hubo varios reclamos de usuarios que están en seguro de paro total o parcial —y aun así mantienen su cobertura de salud por el Fonasa a través del Banco de Previsión Social (BPS)— que figuran como dados de baja en el padrón de las instituciones. Una fuente vinculada al sector explicó a Búsqueda que se trata de “históricos procesos administrativos lentos y mal llevados a cabo por el BPS” que desembocan en que “mucha de esta gente, sin enterarse, quede sin cobertura”. “Porque entre que la empresa le da de baja en el Fonasa y el BPS le da el alta en el seguro de paro, corren determinados días y el usuario queda sin cobertura. Este es un problema histórico, que ocurre habitualmente pero con mucha menos gente. Siempre ocasionó un perjuicio al mutualismo, pero con la explosión que hubo en el último mes causó un problema grande“, señaló el informante. Se trata de usuarios —unos cuantos miles, puntualizó la fuente— que están en un limbo, sin cobertura por el Fonasa, esperando que el BPS complete el trámite de alta. Fuentes del ente estatal admitieron a Búsqueda que este problema existe. Y es porque están teniendo “errores de sistema” ante la avalancha de pedidos de seguro de paro.
El diario El País publicó ayer miércoles que el BPS pagará este mes subsidios a unos 280.000 trabajadores en seguros parciales o totales que tuvieron causal en mayo. El matutino informó además que en febrero, mes previo a que se decretara la emergencia sanitaria por el coronavirus, había unos 45.000 beneficiarios del subsidio por desempleo. Ese número trepó a 124.000 en marzo, a 191.000 en abril y a 205.000 personas en mayo.
Durante estos casi tres meses de pandemia, el sistema sanitario sintió el cimbronazo del desempleo y los envíos al seguro de paro. Si se compara la fecha del 20 febrero, días antes de la declaración de emergencia sanitaria, con el mismo día de mayo se perdieron 36.541cápitas Fonasa, según datos que están publicados en la página web del Ministerio de Salud Pública (MSP). Consultado por Búsqueda, Daniel Porcaro, representante de la Asamblea de Mutualistas de Montevideo, confirmó que el descenso de las cápitas Fonasa en las mutualistas y hospitales de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) de Montevideo es sostenido desde agosto de 2017 y tuvo un desplome durante estos meses dominados por el coronavirus.
“Lo que está sucediendo, un efecto colateral de este problema, es que con la situación económica se están perdiendo empleos. La primera tanda que se pierde son los de las unipersonales y los independientes. Estos no tienen seguro de paro. Esa gente aporta al Fonasa y tiene cobertura Fonasa mientras pueden hacer los aportes. Y pierden la cobertura”, explicó. Y agregó que los que no pierden la cobertura pero están teniendo “un problema”, son los que caen en seguro de paro total o parcial y que aguardan el alta del BPS.
Porcaro señaló que no se puede discriminar cuántas de las cápitas Fonasa que se perdieron durante la pandemia se deben a temas operativos del ente estatal y cuántas a gente que se quedó sin cobertura porque no pudo aportar. “La caída de afiliaciones Fonasa se está dando permanente desde agosto de 2017, que tuvo su pico máximo con el ingreso de todos los colectivos. La idea era mantenerlo Pero se empieza a dar en todo el sistema una caída Fonasa de los activos”, señaló. Y recordó que cada cápita Fonasa suele arrastrar el núcleo familiar, ya que están contemplados los cónyuges e hijos de los usuarios.
Porcaro hizo un repaso histórico de los afiliados Fonasa. La máxima cantidad de usuarios Fonasa se verificó en agosto de 2017, desde ese momento la caída de afiliados Fonasa ha sido constante en todo el país, e inclusive en ASSE. “El sistema fue diseñado de manera procíclica: a mayor nivel de actividad, mayor empleo y por tanto mayor afiliación Fonasa”, explicó, y destacó que el mínimo de afiliados Fonasa se verifica en mayo de 2020. “Salvo el caso de Circulo Católico, las nueve instituciones restantes con sede en Montevideo tuvieron en mayo el mínimo histórico de afiliaciones Fonasa desde que se incorporaron todos los colectivos previstos en la reforma del Sistema Nacional de Salud”, subrayó Porcaro. Dijo que ASSE es la entidad que más cápitas perdió durante la pandemia. Y entre las instituciones privadas de Montevideo las más afectadas han sido Gremca, Casmu, Médica Uruguaya y SMI. La caída afectó menos a las instituciones del interior y los seguros privados.