• Cotizaciones
    jueves 30 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    No sabe, no contesta

    N° 1847 - 23 al 29 de Diciembre de 2015

    Cada vez es mas común que los brasileños, volcados a la calle, exhiban inmensos muñecos de Luiz Inácio Lula Da Silva con traje de presidiario.

    Ello, en alguna medida, se enmarca en los propios desbordes de la protesta, pero es un hecho que Lula, la semana pasada, hubo de ir a la Policía Federal a declarar en relación a las investigaciones sobre la corrupción en Petrobras, uno de los mayores escándalos que se viven en el Brasil de hoy y que es muy superior al del “mensalao”, que no fue chico.

    Ante la policía, Lula, quien también ha sido citado por la justicia como testigo en un caso que involucra a un hijo suyo que es millonario, declaró que él nunca participó en el nombramiento de los jerarcas de la petrolera que hoy están comprometidos, junto a varios centenas de políticos y empresarios, en un caso de corrupción que le ha costado al Estado y a los brasileños mas de dos mil millones de dólares.

    Es raro, ¿no?

    Esto es: no participó, siendo presidente, en la elección y designación de quienes debían conducir a la mayar empresa brasileña y una de las más grandes del mundo.

    Nadie se imaginaba a un Lula tan prescindente. Tan ajeno a responsabilidades propias de un primer mandatario y de un líder político. No se ocupó y ni le importaba saber quiénes iban a manejar Petrobras. Tampoco se preguntó por qué muchos legisladores de la oposición apoyaban sus proyectos de ley casi sin chistar (compensados con un salario extra pagado con dineros públicos —el “mensalao”—). Nunca olió nada feo. Un baqueano como él.

    Veamos lo que decía la prensa hace unos cinco años: “La petrolera estatal brasileña consiguió captar 70.600 millones de dólares en lo que pasó a ser la mayor capitalización de una empresa ‘en la historia del capitalismo mundial’. ‘Esto es una dádiva de Dios. Nunca antes en la historia de la humanidad tuvimos esta capitalización’, expresó entre festejos el presidente brasileño, Lula da Silva”.

    Y este Lula, que aparecía en las fotos eufórico, con casco y disfrazado de obrero de Petrobras, nunca tuvo la curiosidad de saber quiénes administraban esa empresa tan exitosa, la que durante su Presidencia se ubicó como la segunda compañía internacional de mayor valor de mercado, apenas por detrás de la Exxon.

    Según declaró Lula, el responsable de “los nombramientos” fue José Dirceu, quien efectivamente está preso a raíz del caso Petrobras, y quien ya había sido condenado a prisión —la que disfrutaba en su domicilio particular— por lo del “mensalao”. Era él quien le pagaba a los legisladores que votaban a favor de los proyectos del gobierno de Lula.

    Dirceu era el ministro de la Presidencia en el primer gobierno de Lula, además de un viejo amigo, fundador del PT y su mano derecha y hombre de confianza. Tenía su despacho a pocos metros del despacho presidencial y a Lula nunca se le ocurrió comentarle —en las tantas veces que se deben de haber cruzado por los pasillos del Palacio de Planalto— sobre ese fenómeno de los legisladores de la oposición que votaban con el gobierno o preguntarle simplemente: “José, ¿y a quién metiste en Petrobras?”.

    Parece que Lula es un inteligente declarante. O no contesta o no sabe ni sabía sobre un montón de cosas que ocurrían durante su mandato. Quien escuchaba sus discursos de aquella época, lo que decía en las campañas electorales propias y en la de su heredera, jamás se hubiera imaginado que lo de él era nada más que figurativo. Algo así como lo de la reina de Inglaterra o lo del rey de España.

    Porque, ciertamente, según él, por lo menos ante la Policía Federal y la Justicia, nada sabía de las gestiones y arreglos para conseguir mayorías parlamentarias y no participaba en la elección y nombramiento de las autoridades y conductores de la mayor empresa del Estado.

    ¿De qué se ocupaba, entonces?

    © Danilo Arbilla. Derechos reservados. (Especial para Búsqueda)