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El primer agradecimiento de esta novela es a Jack London, y es comprensible porque el espíritu de aquel escritor aventurero y viejo lobo de mar aparece en esta historia que tiene mucho de escape hacia la naturaleza, de búsqueda infructuosa de la libertad, de valentías y cobardías, de culpas y redenciones. Su autor, Guillermo Álvarez Castro (Montevideo, 1949), publicó Celebración por primera vez en 2005. Ahora, Alter Ediciones la reeditó en su colección de Narrativa con ilustraciones de Agustina Fernández Raggio.
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“Mi mamá murió el día siguiente a mi nacimiento y mi padre no pudo soportar el dolor y se fue”, dice Ezequiel, el narrador. Ese día, su padre, Efraín Vaz, lo depositó en brazos de su tía Sandra, desató su caballo Gato y dio la orden de que nadie lo volviera a montar. Después partió. Desde entonces, estuvo presente en la vida de Ezequiel a través de cartas y de la imagen que de él se formó el niño cercana a la de Gregory Peck en Matar a un ruiseñor: “Un hombre a cuyo paso uno sentía que debía ponerse de pie con orgullo”.
Ezequiel vivió su infancia junto a su tía en un pueblo con arroyo y estación de tren, y cuando Sandra se casó con el brasilero Ze Mendonça, se mudaron a Montevideo. En la misma fiesta de bodas, Sandra se dio cuenta del error cometido porque Mendonça mostró su horrible naturaleza. Entonces Sandra —uno de los personajes mejor logrados y de mayor crecimiento en la novela— y su sobrino aprendieron a sobrevivir con sus propias armas.
La historia de esta familia, que transcurre mientras el país se sumerge en violencia y represión, se alterna con la travesía de Efraín Vaz por mar y tierras lejanas. Más que la aventura, lo mueve el dolor, la rabia o la búsqueda de algo incierto. Es un hombre enfrentado a la hostilidad de la naturaleza y de los otros hombres, pero también al amor y, a veces, a la solidaridad. Hay momentos descriptivos de dramática plasticidad, como una pelea entre perros salvajes y pastores que regresan a su origen feroz. Todo un símbolo del llamado de lo salvaje.
Álvarez Castro ha publicado cuentos y novelas que obtuvieron varios reconocimientos. El último fue en 2019 cuando recibió el premio Morosoli por el conjunto de su obra. En ese conjunto, Celebración se destaca por su historia conmovedora y por su narración potente. Hay que celebrar que nuevamente esté publicada.