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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLeyes de Murphy y su aplicación a un futuro gobierno municipal. La Ley de Murphy es una forma cómica y mayoritariamente ficticia de explicar los infortunios en todo tipo de ámbitos que, a grandes rasgos, se basa en el adagio siguiente: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.
Si bien a través de libros, almanaques, agendas, tarjetas e infinidad de medios más se han difundido a lo largo y ancho del mundo las mencionadas “leyes”, siempre la vulgarización de algo lleva implícito su pérdida de sentido. A la realidad me remito.
Entiendo que el autor original, Edward A. Murphy Jr., pretendía a través del humor alertarnos que si no tomamos recaudo previendo y analizando lo que puede salir mal para, de esa manera, trazar planes de acción que eviten esos sucesos, indefectiblemente las cosas saldrán mal.
En estos días, cada vez con más posibilidades de concreción, se habla en los medios de la creación de un nuevo partido político para presentarse a las elecciones municipales, en el que puedan participar blancos, colorados y todos los no frentistas. Creo que es una buena cosa darle a los ciudadanos, quienes son al fin y al cabo los que deciden, un instrumento que posibilitará un cambio.
Deseo hacer algunas reflexiones y advertencias al respecto, no como sabedor de cosas políticas que no lo soy, sino surgidas de mi experiencia, subjetividad y uso de razón.
Creo que sería una enorme decepción llegar al gobierno municipal y fracasar en cumplir las expectativas de los electores y justamente eso es lo que cuenta con más posibilidades que suceda.
Primer riesgo en la formulación de planes de gobierno. No bien se forme este partido con ciertas posibilidades de triunfo, se acercarán a él en aluvión infinidad de funcionarios municipales no frentistas, quienes percibirán en éste una forma de progresar en su carrera administrativa y traerán consigo vicios y formas de actuar que serán más de lo mismo. Las organizaciones generan un espíritu propio, un “alma”, un inconsciente colectivo diría Jung y ese será el primer gran tema a discutir, analizar y desarrollar estrategias para vencer.
Segundo riesgo o gran escollo: Adeom. Ésta tiene los mismos componentes que mencionamos como primer riesgo, potenciados con una gran carga ideológica mezcla de marxismo-leninismo, trotskismo, anarquismo y algún ismo más, todas ellas enemigas del capitalismo y la competencia, que intentarán impedir por todos los medios imaginables cualquier cambio, con la imposibilidad de mantener discusiones críticas racionales. Es imposible discutir con quien no acepta la posibilidad de estar equivocado; eso de buscar juntos la verdad no existe en su vocabulario y el dogma se impone por la fuerza.
Tercer riesgo: “el que abarca poco aprieta”. Es tanto lo que hay que mejorar, son tantas las demandas de la sociedad, que puede caerse en la tentación de hacer promesas incumplibles, olvidando un principio básico de la buena administración: “los recursos siempre son escasos y las demandas infinitas”.
Cuarto riesgo: llenar los cargos de confianza por cuota política premiando la militancia. Así se hizo siempre. Propongo incorporar la meritocracia escapando a la mediocridad imperante.
Recomendación: que todos los dirigentes salgan a comprar o bajen de Internet y después lean razonando lo que leen el libro “El hombre mediocre” de José Ingenieros. Es un excelente muestrario de lo que debemos evitar, sabiendo que de todos nosotros, nadie escapa a esa posibilidad; tenemos dentro nuestro un mediocre deseando mostrarse.
Dejé para lo último, sin agotar las dificultades, algo que todos conocemos: nadie nos la hará fácil, mas bien todo lo contrario. Además de las dificultades reales vendrán los conflictos inventados y, por ello, una última advertencia: no debemos ser ingenuos.
Guillermo Asi Méndez
CI 1.064.746-4