La posibilidad de que Uruguay inicie las negociaciones para suscribir un tratado de libre comercio (TLC) con China —su principal socio— disparó el análisis inmediato de la Cámara de Industrias (CIU) sobre cuáles serían los posibles rubros ganadores y perdedores.
Hace dos semanas, un primer informe presentado por la gremial para colaborar con el estudio de factibilidad que realiza el gobierno concluyó que un TLC sería “beneficioso” para la mayoría de los rubros manufactureros nacionales. Sin embargo, advirtió que hay “visiones e intereses muy dispares” respecto a su impacto dentro de las ramas fabriles. Por eso, la CIU consideró que un acuerdo con China “debería contemplar la flexibilidad necesaria” para lograr que todos los sectores industriales se sostengan, para lo cual “inevitablemente” habría que excluir de la liberación arancelaria a una lista de productos.
Del análisis de impacto también surgió el temor por perder el mercado de compras públicas en Uruguay. En una encuesta realizada por la CIU y Equipos Consultores entre los socios de la gremial, el 51% indicó que tiene al Estado como cliente y una proporción similar (45%) prevé que esas ventas se verán afectadas o muy afectadas en caso de concretarse un TLC con China.
Ahora, la CIU complementó esos informes con un análisis realizado por su Dirección de Estudios Económicos, al que accedió Búsqueda. Ese estudio dimensiona el comercio bilateral de las partidas en las que Uruguay tendría oportunidades de crecimiento exportador y en aquellas que enfrentaría riesgos ante el abaratamiento de las importaciones que serían competidoras en el mercado interno. Entre los impactos adversos plantea “efectos en cierre de empresas, afectación de la producción y pérdida de empleos”.
En una “primera aproximación” —teniendo en cuenta exclusivamente aspectos arancelarios— la CIU identifica que un TLC con China presentaría riesgos potenciales para una “mayor cantidad” de productos (458 subpartidas) respecto a los que tendrían ganancias o crecimiento en los negocios, si bien no consideró el peso de esa “canasta” de bienes en la producción ni en el empleo industrial, relativiza.
El miércoles 22, la gremial hizo llegar este informe técnico adicional a la Presidencia de la República, a los ministerios de Economía, Industria, Relaciones Exteriores y Ganadería, además del equipo de negociadores.
Oportunidades y soberanía
En cuanto a las ganancias que traería un eventual TLC con el gigante asiático, el nuevo documento destaca el abatimiento de aranceles principalmente para aquellos rubros que encabezan el portafolio exportador uruguayo.
El 91,4% de las exportaciones de Uruguay a China están concentradas en cuatro grandes capítulos de productos primarios o agroindustriales: carne, soja, pasta de celulosa y madera.
En el caso de la pulpa de celulosa y la madera en bruto, como ya tienen arancel 0% para ingresar al mercado chino, un TLC solo mejoraría cuestiones no arancelarias.
Dentro de las ramas agroindustriales típicas, el informe encuentra oportunidades de exportar carne de las especies caballar, asnal o mular, fresca o congelada. También destaca las posibilidades comerciales para las piedras preciosas y semipreciosas, así como en reparaciones de barcos (que califican como exportaciones de la industria naval).
Según el estudio, un acuerdo también favorecería el “acceso preferente y permanente a materias primas, bienes de capital y productos informáticos y de telecomunicaciones a costos competitivos”. Y agrega que la reducción de aranceles en productos que el país hoy no produce y actualmente implican cierto desvío del comercio desde los países del Mercosur y sobrecostos para la población permitiría “liberar recursos” para gastar en otros bienes y servicios.
Para la CIU, si el resultado del TLC es positivo —porque, por ejemplo, se mantienen los equilibrios con los socios del Mercosur, lo que es una de las principales preocupaciones de los industriales, ya que la región es el principal destino de las manufacturas uruguayas— el acuerdo “implicaría dar un importante paso para recuperar la soberanía en materia de inserción internacional y política comercial”.
Además de la facilitación del comercio, un acuerdo con China implicaría tener un “socio estratégico” para atraer inversiones a Uruguay, concluye.
Por otro lado, advierte que podría traer “ciertos riesgos” en el relacionamiento externo del país con otras naciones o bloques que Uruguay cierre un TLC con China antes de que lo haga con Estados Unidos.
Las amenazas
Como eventuales desventajas, el abaratamiento de las importaciones de bienes industriales que Uruguay fabrica —por la reducción de aranceles que implique un posible acuerdo con China— es, para la CIU, un factor que puede desencadenar el “cierre de empresas, afectación de la producción y pérdida de empleos”.
Identifica una “mayor cantidad” de productos que presentan amenazas potenciales sobre la producción nacional (y sobre los que debería centrar los principales intereses defensivos para la industria) en relación con los ofensivos; son 458 subpartidas de bienes que “deberían considerarse en la canasta de productos de intereses defensivos”. Entre 2018 y 2020, de esa canasta de bienes China exportó al mundo un promedio anual de US$ 495.000 millones. En tanto, Uruguay importó de China un promedio anual de US$ 487 millones bajo el régimen general.
Entre los bienes de consumo potencialmente amenazados —y de los que Uruguay importa unos US$ 232 millones de China (48% de la canasta)— están, por ejemplo, calzado, textiles, alimentos, bebidas y muebles de plástico.
De los productos intermedios detectados —aceites de soja, cacao, malta sin tostar, alimentos para perros o gatos, calentadores eléctricos, artículos sanitarios y de vidrio, entre otros— Uruguay importa US$ 194 millones (40% de la canasta). En este caso, si bien estas subpartidas presentan una potencial amenaza para la industria nacional, “podrían también impactar positivamente en la baja de costos de producción para otros sectores” que los utilicen como insumos, apunta la gremial.
Por último, de piezas y accesorios de bienes de capital y vehículos automotores el país importa del gigante asiático US$ 62 millones (12%), por ejemplo, neumáticos, airbags, aparatos para protección de circuitos eléctricos y automóviles.
Entre otros bienes potencialmente amenazados que enumera el informe están la fabricación de asientos de madera y de plástico, muebles de metal, elaboración de jabones y detergentes, productos de papel y cartón (papel higiénico, pañuelos, servilletas descartables), actividades de impresión (libros para colorear, calcomanías, etc.).
Además, la producción de medicamentos que contengan provitaminas o vitaminas, así como aquellos constituidos por productos mezclados, podría verse perjudicada con un eventual TLC con China.
