• Cotizaciones
    viernes 10 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Paranoia y deporte

    N° 1698 - 24 al 30 de Enero de 2013

    Mientras buscaba antecedentes médicos para un trabajo editorial me encontré con una explicación simple pero clara sobre la paranoia. Para varios psiquiatras los factores desencadenantes de esa enfermedad se encuentran en personas con un acusado narcisismo y que sufren baja autoestima.

    Esos padecimientos les generan impulsos, fantasías y frustraciones que les resultan inaceptables o insoportables. No admiten que alguien contradiga lo que piensan o sienten. Entonces se centran en recoger datos o signos que los demuestren como afectados y de esa forma convierten en convicción los presuntos perjuicios que creen sufrir. No es racional, es una enfermedad.

    ¿No son afines esos argumentos con las reacciones de muchos jugadores, hinchas y dirigentes deportivos? De Nacional, Peñarol o Defensor; de Cordón, Welcome o Malvín. Del Lito de Carmelo o la Vaca Azul de Treinta y Tres. No importa de cuál. La responsabilidad siempre es del otro: del rival, del contendiente al que se debe vencer a cualquier precio. Se escudan en que los problemas o carencias propias se gestan mediante conspiraciones que le impiden a “su” equipo competir en igualdad de condiciones.

    Para cualquier persona sensata y sana es un razonamiento ramplón, inculto, interesado o enfermo. Tal vez todo junto. En lenguaje callejero actúan como payasos. En realidad como clowns, porque a diferencia de los payasos, provocan la risa utilizando aires de afectación y de seriedad, como si al hablar de deporte expresaran una compleja teoría cuántica.

    Luego del escándalo entre hinchas de Cordón y Welcome con un saldo de dos heridos de bala, imaginé un verano sin energúmenos. Me equivoqué. La semana pasada un demente hirió de bala a una persona y el golero de Nacional, Jorge Bava, agredió a un policía. Un hincha tricolor disparó contra un partidario de Peñarol que se desplazaba en un ómnibus y Bava —en el fútbol se le suelen atribuir esas reacciones a la adrenalina del partido— tumbó de un feroz puñetazo a un policía de la Guardia de Coraceros.

    El presidente de Nacional, Eduardo Ache, censuró la actitud de Bava y al mismo tiempo lo respaldó “como ser humano”. Similar apoyo le dieron sus compañeros. Luego, como si un herido de bala y un atentado a un policía fueran equiparables, Ache apuntó a los arbitrajes: “La cancha está flechada contra Nacional”. Reclamó “ecuanimidad” y “que no se dé la señal de que algunos tienen más prebendas que otros”. Un aliento a la confrontación con aplausos de los fanáticos de ambos lados, porque los otros reaccionan igual o peor. La convivencia a la basura.

    Ignacio Chans opinó en “El Observador” que estas cuestiones se encaran como “fábula de la guerra”: todo vale. Y lo avala una respuesta firmada por Wilson Mesa que el diario publicó: “El que escribió ese artículo es un catador de porongas, amante de la ballena encuerada. Un verdadero macho uruguayo no solo aplaudiría a Bava por su actuación, sino que lo invitaría a un Gregson’s y después iría a golpear más policías por la calle”. Imbécil, procaz y discriminatorio. Pero, además, este macho de Facebook comete apología de delito. ¿Lo investigarán de oficio el juez y el fiscal? Lo dudo.

    Mal que le pese al tal Mesa, está claro que Bava, de 31 años y con casi dos metros de estatura, abusó y garroneó con un puñetazo en la cara a un trabajador que intentaba mantener el orden en una de las habituales escenografías machistas al finalizar cada partido. Agredió a quien gana por año lo mismo que él por mes y que debe hacer horas extras para mantener a su familia. Cuando se retiren, el policía vivirá en un barrio marginal y Bava en uno privado.

    Por todo eso, la decisión del juez penal Alejandro Guido de procesar al golero por “lesiones” y “atentado” sin prisión, aunque ajustada a derecho, es tibia, por decir lo menos. Sin energía para desalentar acciones similares.

    En “Teledoce”, Ache aludió al fallo judicial: “Bava fue muy duro hace dos meses con algunas declaraciones; algunos dicen que de alguna manera se le cobró alguna cuenta”. ¿Quiénes dicen? ¿El juez y el fiscal le cobraron una cuenta? ¿De qué los acusa? Nadie se lo preguntó.

    En realidad es al revés. Bava debió ir a prisión como cualquier hijo de vecino. Si Juan, Cacho, Beto, usted o yo golpeamos a un funcionario policial vamos a la cárcel. ¿O no? Fue un pésimo mensaje para quienes son moralmente honestos y aspiran a la paz. En cambio, fue una buena señal para los delincuentes y otros hinchas: “¡Muchachos, golpeen a la policía que no pasa nada!”. Salvo que la vara para medir sea diferente.

    Durante la investigación, el fiscal Ariel Cancela le preguntó a Bava si estaba arrepentido. Le respondió que sí. Tres días después el golero distribuyó un comunicado en el que expresa arrepentimiento y se disculpa, aunque —como en el razonamiento al inicio de esta columna— argumenta que fue agredido previamente.

    Naturalmente, el fiscal puede preguntar lo que quiera, pero el arrepentimiento no va de la mano del Derecho Penal. En todo caso que se arrepienta ante un sacerdote o cuando haga terapia con un psiquiatra.