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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl pensamiento contemporáneo. En la “Enciclopedia Novelada de la Insensatez Humana” hemos tratado setenta de los cientos de casos en que los seres humanos, desde las cavernas hasta el posmodernismo, nos hemos mostrado torpes, provocando el deplorable estado en que yace la humanidad. Ni el socialismo ni el capitalismo han sido capaces de superar la miseria material e intelectual, donde cada día mueren de hambre 25.000 niños y otras calamidades. Las masas han entrado en un estado de conformismo, de anquilosamiento, de ignorancia que, en la búsqueda desesperada y desesperanzada de la supervivencia se han entregado al nefasto consumismo, al perverso sistema monetario, a la violencia, aceptando la corrupción y la intolerancia. Según los humanistas y sociólogos contemporáneos el problema radica en lo inadecuado y obsoleto de los programas sociopolíticos, como denuncia Búsqueda en la editorial “Too Bad” del 8/3/12.
Aquellas masas encorsetadas por sistemas donde predominaba el racionalismo marxista o esclavizadas por el sistema financiero capitalista hoy presentan una nueva configuración y de esto se ocupa la microsociología con su pionero Georg Simmel desde fines del S. XIX para culminar con filósofos y sociólogos como Maffesoli, Moles, de Benoist y otros. Sinteticemos el pensamiento del primero (Francia 1942), hijo de un inmigrante italiano, con esta transcripción:
“Lo social es el dominio de lo racional, lo económico, lo político, mientras la socialidad es el dominio del intercambio de sentimientos, creencias populares, de lo insustancial y fugaz. La socialidad representa las formas banales de la existencia, que bajo los ojos de lo social, carecen de finalidad, pero no implica por ello que estén vacías de significado, aunque este se agote en el acto. La socialidad es el vitalismo de la vida cotidiana. (…)”.
¡A la Dra. Cristina Kirchner el luto y las lágrimas le han servido para perpetuar un gobierno corrupto y autoritario utilizando la banal sensiblería popular!
Mr. Alain de Benoist, un lúcido aristócrata, etiquetado injustamente como ultraderechista y racista por sus enemigos, sostiene conceptos tan revulsivos como este: “La deconstrucción sistemática de la razón mercantil, de la axiomática del interés y de las múltiples dominaciones de la forma-capital, cuyo despliegue planetario constituye, a mi juicio, la principal amenaza que pesa sobre el mundo (…)”. A lo que agrega: “No soy americanófobo. Tengo horror a las fobias y no detesto a ningún pueblo porque en América hay cosas de mi agrado. Sin embargo, el basamento histórico del americanismo reside en una ideología providencialista de origen puritano que, desde los padres fundadores, asigna una misión universal a los Estados Unidos (el Manifest Destiny), en este caso la transformación del planeta en un extenso mercado homogéneo exclusivamente regulado por los valores del liberalismo y basado en el modelo antropológico normativo de un individuo dedicado únicamente a buscar permanentemente su mejor interés, este se confunde en general con una cantidad cada vez mayor de objetos consumidos (…)”. ¡Oh, la alegría de Ezra Pound, el gran poeta y utopista americano si hubiera escuchado estos conceptos de Benoist!
Trataremos in extenso esta problemática en “Polémicas en San Miniato” en preparación. Cuando el pensamiento contemporáneo abra las puertas al “Proyecto Venus” superado por el “Proyecto Horror” entraremos en una luminosa ultramodernidad donde se imponga la tolerancia, el amor al prójimo, la ética, el bienestar y la cultura en el marco de una auténtica democracia.
J.A. Macocovich