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El 24 de diciembre de 2016, después de brindar a la medianoche, ya en su cuarto María Dodera tomó un libro de su biblioteca y comenzó a leer: era La mujer rota, de Simone de Beauvoir. Lo abrió al azar y estaba justo en el monólogo. “Lo empecé a leer y flasheé. En ese instante supe que tenía que hacerlo y se me vino Gabi a la cabeza enseguida. No tuve dudas de que la actriz tenía que ser Gabriela Iribarren. Es la Simone uruguaya, estoy convencida. La llamé al otro día y aceptó de inmediato”, cuenta Dodera, pocas horas antes del estreno de Simone, mujer partida, que se produjo este martes 11 en la sala Delmira Agustini del Solís. “Simone es un ícono, siempre la admiré, pero para encarnarla en el escenario no solo necesitás una gran actriz sino que hace falta una actriz con la personalidad acorde para sustentarla. Y estoy segura de que los espectadores van a ver a Simone”, asegura. Las funciones de esta semana continúan hoy jueves 13 y mañana viernes 14 y luego se retoman del martes 1° al viernes 4 de agosto.
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Siete meses después de aquella epifanía navideña, Iribarren salió al escenario de la Delmira Agustini, con el tailleur y el peinado años 50 que la definen como Simone de Beauvoir. En una tarima, un escritorio lleno de libros, una máquina de escribir, un tocadiscos en un costado, y poco más. La gran sala oval situada en el primer piso del ala oeste del teatro, con grandes ventanales que dan a la terraza, es el espacio más parisino posible. Sobre la pared de fondo se proyecta la imagen del viejo hotel situado frente al Solís, con la peatonal Bacacay y el edificio de Pablo Ferrando al fondo. Funciona perfecto: esa icónica cuadra montevideana da la talla del barrio de Montparnasse, en cuyos cafés la escritora parisina vivió, pensó y escribió. Montevideo y París se funden en una puesta en escena sencilla y efectiva.
La obra es ante todo una performance didáctica sobre el discurso de Beauvoir, una intensa y vertiginosa clase dramatizada sobre la figura de la intelectual francesa, con todo el talento y oficio de Iribarren al servicio de la divulgación. La puesta se vale de otros espacios de la sala como plataformas de conferencias o un célebre monólogo interpretado desde afuera, con viento y nieve precipitándose sobre la actriz mientras su voz microfoneada suena por los parlantes.
A Iribarren no parece pesarle la mochila de Beauvoir: “Desde el vamos, me encantó este trabajo. Al leer el monólogo de La mujer rota nos pareció que aún era más interesante la propia Simone. Obvio que el texto de esa mujer al borde de sumergirse en la nada está superbien. Pero fuimos más allá y estudiamos toda su vida para crear juntas la obra: María desde la escritura y yo desde la escena”.
Ese cambio de eje se traduce en el título Simone, mujer partida, que fusiona a la autora y su obra. Según Dodera, primero apareció la idea generadora y luego la pasión. “Pasamos todo el verano leyendo a Simone y llegamos a la misma conclusión que Sartre cuando le dijo: ‘Para qué vas a escribir esos personajes de ficción si vos sos mucho más interesante’. Fue ahí cuando ella decidió escribir sobre sí misma y estudiar sobre la mujer y se transformó en una escritora autorreferencial con El segundo sexo”.
Para Iribarren, la dimensión de esta escritora francesa que junto a Jean Paul Sartre (su pareja) estuvieron a la vanguardia de la filosofía existencialista, “no ha alcanzado aún toda su dimensión”. Además de su voluminosa obra que reflexiona sobre la mujer a lo largo de la historia, la actriz destaca también la dimensión política de Beauvoir, su visión hipercrítica del colonialismo francés, su apoyo a la liberación de las colonias como Argelia y su nítido pensamiento de izquierda. “El segundo sexo (ensayo publicado en 1949) descubrió el velo del mundo de la mujer y del universo femenino, fue el primer estudio del género femenino a lo largo de toda la humanidad desde el punto de vista antropológico, psicoanalítico y del materialismo histórico, y revela la división de los sexos a través de la historia, con admirable rigor documental”.
Directora y actriz coinciden en que si bien Beauvoir no fue una feminista declarada porque ese movimiento aún se estaba formulando, El segundo sexo es una de las fuentes fundamentales del feminismo. “Además de su talento y brillantez mental fue una mujer con una capacidad de laburo impresionante. Escribir fue el leitmotiv de su vida”, dice Iribarren, concepto que enfatiza en la obra. También concuerdan en la vigencia de la autora francesa y su obra. “Sobre todo porque su planteo feminista es desde el lugar de la convivencia entre las mujeres y también con los varones. Es un feminismo no beligerante. Odiaba la victimización y sin que estuviera inventada la palabra encarnó lo que hoy conocemos como “empoderamiento”. Como toda existencialista, sostiene que ‘la mujer no nace, se hace’, que es una frase de acción. Siempre puso su énfasis en la acción y en la construcción de su deseo”. A Dodera le brillan los ojos cuando habla de Beauvoir y opina que la francesa debería ser material de estudio en la enseñanza. Su compañera complementa: “Si bien en Occidente se ha avanzado mucho, su vigencia se mantiene porque la violencia endémica contra la mujer continúa y ni que hablar en otras regiones del mundo, donde la mujer sigue siendo un objeto oprimido igual que hace siglos”.
Todas estas reflexiones, en mayor o menor grado, están en el espectáculo, en las diversas voces que encarna Iribarren. “Es un ícono de la cultura francesa, porque además fue muy popular. Fue una persona que estaba en la calle, que trabajó toda su vida en las mesas de los bares, cualquiera la veía todos los días. El segundo sexo fue un furor, y eso le valió también ser muy atacada y venerada a la vez. Fue una mujer que despertó pasiones, porque formular todo eso en un mundo tan conservador como el que ella vivió, fue realmente revolucionario. Y además tomó partido a nivel ideológico, por eso su figura también está muy asociada con la izquierda”, apunta la actriz, quien también ha unido su labor artística a su militancia política, a través de su personaje Nany, que protagonizó una serie de avisos de campaña de la lista frenteamplista 3311, encabezada por Constanza Moreira.
La escena.
Los libros son una cosa y el escenario otra. El desafío de llevar tanta información a escena, al cuerpo y la palabra de una actriz, no fue sencillo. Dodera e Iribarren aseguran que no encontraron antecedentes fílmicos o teatrales con peso para ser referencia en la génesis del personaje. “No hago una imitación sino una interpretación nuestra, un acercamiento a una posible Simone. Hay algunas referencias tangenciales como la película Violet, sobre una famosa seguidora de Beauvoir, y Los amantes del café de flore, una película que no es buena, pero que narra el romance entre Simone y Sartre y recrea esa París de 1930. Pero nos centramos en encontrar nuestra Simone. La creación se hizo sobre la práctica. Escribiendo y ensayando llegamos confluir todas: Gabriela, María, Simone, Muriel, la protagonista La mujer rota, y otras mujeres”, afirma Dodera.
La actuación transita por varios estados y por momentos es la propia actriz quien le habla al público, un recurso muy actual. “La obra tiene aspectos biográficos, un poco de ambientación de la época y su pensamiento filosófico, como un mecanismo de cajas chinas donde aparece el monólogo de La mujer rota. María me propuso un juego actoral de ‘nivel cero’, en el que desaparece el personaje y aparece mi persona, en una relación íntima y de complicidad con el espectador”. Dodera lo define con una palabra: “frontera”. Y menciona como una de sus principales influencias en esta región de la creación al actor y director polaco Tadeusz Kantor, fuente recurrente en el teatro de Roberto Suárez.
Lo más difícil para la directora fue “dónde hacer foco y desprendernos de tantos ingredientes como para pasar de las casi tres horas que teníamos al principio a la hora y veinte final”.
Para montar este espectáculo, Dodera e Iribarren debieron gestionar la cesión de derechos sobre las obras de Simone de Beauvoir que están a cargo de la editorial francesa Gallimard y sonríen esperanzadas ante la pregunta de un eventual estreno en Francia de Simone, mujer partida. Por lo pronto, ya tienen confirmada una gira por varias ciudades de España en diciembre próximo.