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    Planes de uso del suelo no desalentaron el crecimiento agrícola y se esperan 1,5 millones de hectáreas de cultivo de verano

    La exigencia de presentar planes de uso del suelo agrícola se puso en marcha con temores y algunas resistencias. Según la responsable de la oficina encargada de tramitarlos, no hubo como consecuencia de este requisito un freno en la agricultura. Adelanta cómo se procesará la fiscalización de su cumplimiento

    Con la obligatoriedad de presentar los planes de uso de suelos ni hubo una caída del área plantada ni se retiraron productores extranjeros de la agricultura en Uruguay, dijo a Campo de Búsqueda la titular de la Dirección de Recursos Naturales Renovables (Renare), Mariana Hill.

    “El escenario que estamos viendo es de 1,5 millones de hectáreas de cultivos de verano” para esta zafra 2013/2014, aseguró al analizar los planes presentados. Esa área corresponde básicamente a soja y maíz.

    El MGAP estima que se plantarán 1,5 millones de hectáreas de soja y maíz en la nueva zafra, aseguró Hill

    Esa proyección es más optimista de la que anticipaba una encuesta divulgada en octubre por el Ministerio de Ganadería (MGAP), según la cual los agricultores pretendían sembrar 1,1 millones de hectáreas con cultivos de verano.

    En cuanto al trigo, Hill señaló que este año el área llegó a 522.000 hectáreas en base a 3.845 planes de suelos registrados en la Renare.

    La jerarca aseguró que hubo un 2% de los obligados a presentar sus planes de uso del suelo que incumplieron con ello. “Es importante dar la señal de que no es lo mismo presentarlos que no hacerlo”, afirmó.

    La fiscalización del cumplimiento de la rotación prevista en dichos planes se iniciará el año próximo, “cuando haya más elementos”, agregó Hill.

    Reiteró que la responsabilidad sobre los planes recae tanto en el dueño como en el arrendatario.

    “Hoy la agricultura es un negocio y el productor tiene que ser eficiente. Los que no son buenos agricultores quedan en el camino, porque tienen que ser muy productivos para seguir en carrera”, comentó.

    A continuación un resumen de la entrevista .

    —¿Cuáles son los resultados de la primera etapa obligatoria de presentación de planes de uso y manejo de suelos?

    —Lo primero fue en los cultivos de invierno de este año, que incluyó trigo y cebada en chacras de 100 hectáreas y en algunos casos de más de 50. En total se presentaron 3.845 planes que involucraron 522.144 hectáreas de trigo y cebada. Esto representa 98% de la intención de siembra relevada por la Diea en la encuesta agrícola. Hubo un 2% que no se presentó, algunos casos en Paysandú y Lavalleja.

    De los planes recogidos hay entre 80% y 90% de trigo y el resto es cebada.

    —¿Cómo sigue el proceso de control?

    —Primero el cumplimiento de la presentación de los planes. Es importante dar la señal de que no es lo mismo presentarlos que no hacerlo.

    Y los que presentaron, se puede comprobar si plantaron trigo o no, es decir que tengan trigo plantado hoy en sus chacras.

    La fiscalización del cumplimiento se iniciará el año próximo, cuando haya más elementos, para ver si hubo rotación de cultivos.

    Un plan de uso es una secuencia de cultivos. A modo de ejemplo, puede ser plantar trigo, luego soja, otra vez trigo y después una pradera. Hasta que eso no esté andando no empieza la fiscalización del cumplimiento del plan.

    —De acuerdo a los planes registrados, ¿qué plantarán los agricultores en los próximos años?

    —La mayoría presentó planes de cultivo de trigo y cebada en el invierno. Mucha agricultura pura, con una intensidad de uso de 1,7 cultivos por año, lo que es muy intenso.

    El chacrero que planta trigo es un productor de más tiempo; no es como el nuevo, que planta básicamente soja. Entonces mucha agricultura pura, pero rotando con soja, maíz, y sorgo.

    Todavía no tenemos procesada la base de datos. Pero estimamos que de esas 500.000 hectáreas que involucran los primeros planes presentados, unas 400.000 serán plantadas con cultivos de verano, es decir, lo que va de soja de segunda.

    También hicimos algunas observaciones de forma en cuanto a la presentación y otras de carácter técnico, para discutir e intercambiar ideas con los agrónomos; no todos acudieron al llamado del Ministerio para analizar esos puntos.

    —¿Hubo problemas de propietarios de campos que no quisieron asumir responsabilidad por los planes de cultivos presentados por empresas o agricultores que arrendaron sus predios?

    —Eso no es un problema, porque la ley dice que la responsabilidad en la normativa de suelo es solidaria del dueño del campo y del tenedor a cualquier título. Y solidaria quiere decir idéntica responsabilidad, entonces, aunque el propietario no firme la carta no quiere decir que no asuma la responsabilidad. De hecho, ahora tenemos algunos expedientes de propietarios que dicen que no autorizaron tal plan de uso de suelos, pero eso no quiere decir que no tenga que cumplir la ley.

    Les estamos aclarando que están obligados a presentar un plan de uso, aunque no estén avalando el presentado. Pero sobre su padrón tiene que haber un plan de uso presentado.

    El aval fue algo que establecimos porque creíamos que podía ayudar al entendimiento entre las partes, a que esto sea más fácil, incluso para los propietarios. Muchos de ellos lo vieron como una amenaza, y no sé por qué, ya que es el Estado queriendo cuidar el recurso que es de ellos. Y no firmaron las cartas; pero no es necesario que la firmen y esté avalado el plan. Lo que tiene que haber es un plan presentado con la responsabilidad igual del dueño, como del arrendatario, de cumplirlo.

    Esos propietarios consideraron que si no firmaron el plan no se comprometían. No, no. El compromiso está definido en la ley, aunque no firme la carta.

    Es como la obligación que tiene el propietario de un inmueble urbano, una casa o un apartamento, de pagar la contribución inmobiliaria. Es una obligación inherente al carácter de propietario. Lo que buscamos con la nota fue facilitar la implementación del plan; estrictamente no es un aval. La nota que usamos actualmente no dice más aval. Por eso cambiamos y ahora no decimos más aval sino tomar conocimiento. Jurídicamente los ciudadanos comunes utilizamos términos que desde el punto de vista legal significan cosas muy específicas.

    Vamos a notificar a todos los padrones con los planes presentados.

    —Entonces, aunque el dueño del campo no apruebe el plan de siembra, si llegan a detectar alguna irregularidad y se decide aplicar una sanción, ¿en quién recae?

    —En los dos, el propietario y el arrendatario. Hay muchos propietarios que no están acá (en Uruguay) y me he encontrado con propietarios que no son productores y me comentaron que se reunieron con los arrendatarios para rediscutir el tema.

    De cualquier manera, si bien es una falta grave no presentar el plan y no cumplirlo, en esta etapa estamos tratando de comunicar, explicar y que se entienda bien el concepto.

    —La idea es no ser inflexible en la arranque de esta política de suelos.

    —Al principio.

    —Pero tampoco dejar de hacer cumplir las normas, porque eso puede percibirse que como es algo nuevo, no se sancionará a nadie.

    —Sí, sí. Se van a aplicar multas.

    Desde que se constata y hasta que no tengamos certeza los manejamos como posibles omisos. Hay expedientes abiertos con posibles casos omisos. Se va al campo y se mide. Sucedió recientemente el caso de un productor que plantó en un campo 101 hectáreas de trigo, el límite para la presentación de planes es de 100 hectáreas en adelante. Era un límite muy fino.

    El productor nos preguntó: “¿Cómo saben que son 101 hectáreas?”. Y le explicamos que eso se mide mediante imagen satelital con una precisión detallada.

    —¿Cuál es el proceso de fiscalización y de sanciones?

    —La sanción tiene dos componentes, uno es el antecedente —o sea la reiteración real—, que le damos una importancia. Como es algo nuevo nadie estará cometiendo una reiteración, y las multas dependen del área afectada, de las malas prácticas, y el grado, si es leve, moderado o grave. En este caso no presentar el plan es una falta grave.

    —La exigencia del plan de uso y manejo de suelos es nueva, pero desde 1981 existen normas legales que fijan sanciones por prácticas agrícolas que degradan el suelo. O sea el MGAP tiene antecedentes.

    —Todas las empresas que tienen alguna multa aplicada por mala práctica agrícola en el uso del suelo presentaron planes de uso y manejo. De la primera a la última.

    No encontramos ni una empresa con antecedentes (en ese sentido) que no haya presentado los planes y que tenga trigo sembrado. El grueso de la siembra viene ahora, con la soja.

    Es imposible salir a peinar el país para controlar. Hay herramientas de escritorio que permiten hacerlo.

    —¿Hubo productores extranjeros que amenazaron con retirarse de Uruguay por resistirse a cumplir las exigencias de planes de suelos por el MGAP?

    —No. Las empresas que se han retirado o achicado ha sido por temas de las empresas. Incluso la agricultura anda muy bien, pero si no tiene buenos rendimientos, con el costo que tienen los insumos no es un negocio que da bien en todos lados.

    Este país tiene muy buenos suelos agrícolas, otros no tanto y algunos malos suelos.

    Hay suelos que no son agrícolas y que nunca se tocaron, tienen un crédito de calidad y son capaces de dar muy buenos rendimientos en los primeros tres años de cultivo, pero luego se cae la productividad.

    —¿Eso está comprobado con investigaciones en campo?

    —En la estación experimental La Estanzuela del Inia (Instituto de Investigación Agropecuaria), se encuentra el ensayo de rotaciones de cultivos agrícolas más largo de Latinoamérica. Ahí se va midiendo lo que puede pasar en base a modelos.

    —¿Cuál es el modelo “ideal” para cuidar el suelo en agricultura?

    —Lo que está más que comprobado es hacer dos o tres años de agricultura y luego incorporar una fase de pasturas. El sistema debe analizarse en que sea sostenible en lo económico y la oportunidad de crecer.

    Hay que ser serios a la hora de definir este tipo de políticas. No puedo decir: bueno a partir de ahora es dos años de agricultura, cuatro de pasturas y todo el mundo a hacer eso. Capaz que nos aseguramos la sostenibilidad y la calidad del suelo, pero es muy irresponsable porque tiene que dar económicamente.

    Y los suelos son muy distintos en las diferentes zonas del país. Si el suelo aguanta, hacerlo, y si no, entonces el productor debe ser más cuidadoso.

    En un país que apuesta al crecimiento de la cadena agroexportadora y a la producción agropecuaria como generadora de riqueza, en realidad hay que producir lo más posible. Hasta que el suelo aguante no es lo que uno se imagina de darle golpes a alguien, sino todo lo que el suelo pueda dar. Y menos tampoco, si queremos crecer y producir más alimentos.

    —¿Para alcanzar esos objetivos Uruguay precisa mejores agricultores?

    —Hoy la agricultura es un negocio y el productor tiene que ser eficiente. Los que no son buenos agricultores quedan en el camino, porque tienen que ser muy productivos para seguir en carrera.

    —Tal como lo plantea usted, al final es el aumento de los costos internos para producir lo que puede atentar contra el crecimiento agrícola, más que los planes de suelos.

    —Hasta ahora sí. Con el plan de suelos es como si fuera el año uno para la agricultura. Los primeros dos o tres años no habrá disminución (de los cultivos) debido a los planes de uso de suelos. Porque ahora viene la etapa agrícola y la de pasturas vendrá después.

    Los planes presentados hasta ahora abarcan 650.000 hectáreas de cultivos de primera de verano, y de las 500.000 hectáreas de inviernos unas 400.000 hectáreas van a ser plantados con soja, como cultivo de segunda. Con eso estaríamos superando el millón de hectáreas, según datos al lunes 4.

    Estamos pensando en 1,5 millones de hectáreas de cultivos de verano, entre soja y maíz, para esta zafra 2013/2014. Ese es el escenario.

    El problema del maíz es que es muy sensible a la sequía y nuestros suelos no son tan buenos para ese cultivo por ser muy cortos en cuanto a la capacidad de retención de agua entre lluvias. Por eso el cultivo de maíz es riesgoso, aunque tiene mejor precio y resultado económico, mientras que el sorgo crece bien en todos lados pero no tiene buen precio.

    —¿Por qué el MGAP extendió el plazo a los agricultores para los cultivos de verano?

    —Hubo problemas con el sitio web del Ministerio que se caía los fines de semana. Por eso decidimos llevar el plazo de presentación que vencía el 31 de octubre al 22 de noviembre.

    Las empresas grandes y los pooles “trabajan bien”

    Cuando se habla de erosión y fines extractivos que dañan la tierra generalmente se piensa que las grandes corporaciones extranjeras o los pooles de siembra, de origen argentino, por la dificultad de controlar las miles de hectáreas que plantan, son los que menos cuidan el suelo. Consultada al respecto, la titular de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, Mariana Hill, comentó a Campo de Búsqueda que “en términos generales las empresas grandes trabajan bien en el país, porque en realidad se quieren quedar” en Uruguay.

    “No dejan los suelos descubiertos” y entre cultivos de soja plantan gramíneas” como avena y raigrás, mencionó en alusión a la importancia de no dejar sin cobertura los campos para evitar que las lluvias generen erosión por arrastre de capas del terreno.

    Sobre el perfil de los agricultores que hacen mal uso de la tierra, esa jerarca señaló: “Ha habido de todo. De repente hay una empresa que en general es muy prolija, pero justo en un lugar, por la razón que sea, incumple” las normas. “Cualquier técnico o empresa con buen nivel técnico sabe que haciendo mal las cosas, en cinco años puede terminar con la productividad del suelo”, recalcó.

    Para Hill, “la persona que vino a este país, que está invirtiendo o el inversor uruguayo o extranjero que tiene perspectivas de producir por lo menos 25 años, sabe que si hace eso tiene que dejar los campos en poco tiempo”.

    “No todas las empresas grandes y los pooles de siembra tienen un carácter extractivo, sino que están en un negocio que les está yendo bien en Uruguay y se quieren quedar en el país por un tiempo más”, dijo.

    Y afirmó que “hay algunos también que sistemáticamente se encuentran (en infracción), pero no necesariamente los pooles de siembra son los que tienen una asociación directa con una mala práctica agrícola, a veces todo lo contrario”.