La Asociación de Comerciantes de Granos del Uruguay (ACGU) considera que luego del resultado de la campaña de soja 2015/2016, el peor desde el boom agrícola de los últimos años, se producirá un “reacomodo” de los actores que intervienen en el sector agrícola y muestra preocupación por la actitud que tomarán los inversores argentinos que se dedicaron a esa actividad en campos locales. Sin embargo, están esperanzados en que la nueva realidad de precios “permita reconsiderar algunas decisiones y mirar el negocio del año que viene con perspectivas distintas”, según señaló la presidenta de esta gremial, Carola Píriz.
Esta ejecutiva, que se desempeña como gerenta de la firma Garmet SA, empresa dedicada a la logística y comercialización de granos, dijo a Campo que los actuales valores de la oleaginosa “cambian el ánimo general” y aportan “una luz para el año que viene” al dar la posibilidad de “refinanciar los resultados de esta zafra pensando en afrontarlos con los resultados de lo que está por venir”.
—¿Han realizado una cuantificación de las pérdidas ocurridas en esta campaña de soja?
—Es muy difícil y es muy temprano para eso, pero seguramente hay entre 800.000 y 1 millón menos de toneladas de lo que se estaba estimando hace unos meses. Con el tiempo podremos evaluar cuánto disminuyó el ingreso neto que debería haber recibido el productor, pero sin dudas tuvieron costos muy altos, por ejemplo de acondicionamiento, dado que prácticamente el 100 % de la soja debió secarse.
—¿En cuánto estiman los costos promedio del secado?
—Diría que en la mayoría de los casos ese costo tuvo un promedio de U$S 15 a U$S 20. Recordemos que al momento de comenzar la cosecha se dio un período de lluvias que duró 15 o 20 días, y la soja no puede permanecer en la chacra en estas condiciones porque se daña su calidad o se pierde el grano. En ese momento la decisión es muy difícil de tomar, porque o se asume el alto costo de cosechar, o se corre el riesgo de perder la totalidad de la cosecha. Creo que se tomaron decisiones difíciles y valientes por parte de los productores.
—¿Hoy ya está seca el 100 % de la cosecha?
—No, lamentablemente otro de los problemas graves que tuvimos en esta cosecha fue un colapso en el sistema de distribución de gas. Problema que todavía persiste. Por las circunstancias de esta zafra, se recibió casi el 100% del grano con altos porcentajes de humedad, fuera de lo acostumbrado. En esos momentos se estaba trabajando siete días a la semana, 24 horas por día, con la capacidad plena de secado de las plantas; el sistema de distribución de gas colapsó y estuvimos muchos días sin abastecimiento. Aún hoy hay muchas plantas que están sin gas, con mercadería húmeda esperando para ser secada.
—¿Fue también un costo agregado el tiempo de espera de los barcos para cargar?
—Tal vez eso no se vio reflejado en los precios internos porque la cotización de la soja en Chicago tuvo un aumento importante y esto se traslada a los precios locales. Se mantuvieron los diferenciales, o mejoraron, con respecto a Chicago, por todo el tema de escasez de oferta logística en esta zona de Sudamérica. Pero la demora de los barcos, ocasionada porque el flujo de la soja desde la chacra hacia los acopios y desde estos hacia el puerto se vio enlentecido, termina impactando en los costos, y si bien todavía no lo hemos visto, de alguna manera eso afecta la prima que paga el productor respecto al precio de Chicago.
—¿Estas distorsiones merecerán algún planteamiento concreto a las autoridades por parte de la Asociación? ¿O consideran que fue algo puntual?
—Creemos que es un tema estructural. Lo que quedó de manifiesto es que ante zafras donde hay una demanda sostenida y extrema del recurso gas, evidentemente la infraestructura para distribuir ese producto no es suficiente, más si pensamos en que se da en una época del año donde el clima obliga a abastecer con gas para otros destinos, ya sean domésticos, o para hospitales, entre otros. Entonces creemos que sí, que sobre este tema debemos trabajar todos los actores para encontrar una solución, públicos y privados, porque afecta a un sector entero y termina repercutiendo en los ingresos de gran parte de la población.
—¿Cuánto de la suba de precios del último mes cree que pudo ser capturada por los productores?
—Creo que la suba del precio de la soja tiene un impacto muy diferente según el distinto tipo de productores. Lamentablemente, lo que vimos es que los productores que debieron vender o vendieron con mayor anticipación, muchas veces por necesidad de financiamiento, concretaron sus negocios a los precios más bajos de la zafra. En el último mes las cotizaciones subieron en el entorno de U$S 100 por tonelada, superando los U$S 400 puesta en el puerto. Estimo que a estos precios se comercializó no más del 25% de la cosecha.
—¿Cómo cree que los productores cerraron sus cuentas?
—La ecuación depende de si hablamos de agricultores que cultivan campo propio o arriendan. Y depende también muchísimo de la ubicación de las chacras donde se cosechó. En cualquiera de estos cultivos cuyo destino final es la exportación, la ubicación de la chacra determina en qué medida va a influir el flete para llevar esa mercadería a puerto. Se dio una circunstancia bastante dura, que muchos de los lotes más alejados del puerto, o sea con mayor costo de flete como en el centro y el norte del país, justamente fueron zonas donde hubo mucho porcentaje de daño en la calidad, con lo cual además de tener altos costos logísticos, tuvieron altos costos por descuentos en sus calidades. Diría que es un año donde vemos muchas situaciones diferentes dependiendo de qué empresas estemos evaluando. Sin dudas que va a haber muchas empresas con números en rojo. Probablemente, en las chacras ubicadas al sur, donde los rindes no tuvieron tanto castigo y los problemas de calidad no fueron tan serios, y que además tuvieron menos costos logísticos, seguramente la situación no sea tan grave.
—¿Cómo se reposiciona el sector pensando ya en la próxima zafra?
-Antes que nada creo que es un año donde va a haber problemas financieros en algunos actores, derivados de todo esto que venimos puntualizando. Obviamente, números en rojo derivan en situaciones financieras complejas a las cuales habrá que buscar solución por parte de los actores involucrados, ya sea desde el sector financiero o desde los proveedores. Esta situación impacta en el interior del país, que de hecho ya la estamos percibiendo con una desaceleración de la actividad. Pero creo que lo que hay que mirar con optimismo es que los precios para la soja cosecha 2017 están teniendo ajustes significativos al alza. Esto también era algo que no teníamos previsto hasta hace un mes, con lo cual, si se piensa en que ya se ha dado un ajuste a la baja de los costos de producción, estas subas de precio llevan a pensar nuevamente en una ecuación favorable que permitiría ver una luz para el año que viene y poder ser capaces de refinanciar los resultados de esta zafra pensando en afrontarlos con los resultados de lo que está por venir.
—¿Se han hecho ya negocios de futuro con soja para la zafra que viene?
—Sí, en estos días se han concretado negocios en el entorno de los U$S 375. Creo que ese ya pasa a ser un precio atractivo y hoy sí estamos viendo interés de venta por parte de los productores.
Preocupa retiro de argentinos
—¿Cuáles son las perspectivas de futuro para la agricultura?
—El cambio de los precios para 2017 sin dudas que cambia el ánimo general, más allá de que vemos con preocupación que hay algunos productores que están decidiendo suspender sus actividades al menos temporalmente. Se da una conjunción de cosas. Una sucesión de dos zafras de verano y dos zafras de invierno con márgenes complicados en Uruguay, más la expectativa de un crecimiento del sector agrícola en Argentina, que sin dudas influye en decisiones de inversión de productores argentinos específicamente. Esto nos preocupa. Esperamos que la mejora en los precios para la nueva cosecha permita de alguna manera reconsiderar algunas decisiones y mirar el negocio del año que viene con perspectivas distintas.
—Si no fuera así, ¿cree que empresarios uruguayos pueden absorber esas tierras?
—Creo que va a haber un reacomodo en los actores que están interviniendo en la producción agrícola. Seguramente que zonas que históricamente fueron marginales para la agricultura y que cuando el precio permitió márgenes muy atractivos se incorporaron al área agrícola, como pueden ser zonas del norte, del centro y del este del país, hoy sean las más perjudicadas en cuanto a las expectativas para el año que viene. En las áreas típicamente agrícolas, como pueden ser el litoral centro y el litoral sur, el corazón agrícola del Uruguay, se va a seguir produciendo. Lo que puede llegar a pasar es que haya un cambio de actores, pero no tengo dudas que esas zonas van a seguir en producción.
—¿Qué tan endeudada queda la cadena agrícola?
—Creo que en la mayoría de los casos es un sector sano y con buenas perspectivas. Lo que tiene hoy es un problema financiero, es un puente malo que hay que pasar para poder llegar nuevamente a una zafra más favorable, como puede ser la de 2017. No manejo esa información directamente, es un dato más a preguntar al sector financiero. Pero no creo que sea de los momentos de mayor endeudamiento y justamente el desafío es atravesar este año.