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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAl momento de escribir estas líneas aún no se ha realizado el acto conmemorativo del Día de los Trabajadores en la plaza Mártires de Chicago. Sin embargo, se puede llegar a suponer por donde irá la proclama que será leída finalmente por su presidente Fernando Pereyra. Esta decisión, tomada por la central, tuvo varias idas y venidas y rispideces en el camino. Parte de la Mesa Representativa (42 sindicalistas) se opuso a que hiciera uso de la palabra un miembro de la Intersocial Feminista. Otro grupo se opuso a que hablara Valeria Ripoll, secretaria general de Adeom. En el primer caso cuestionan que algunas ONG desarrollan políticas muy duras con sus trabajadores y en el caso de Ripoll que su discurso sería muy crítico con el gobierno.
Si existen diferencias internas en algunas ONG (El Abrojo, por ejemplo), las mismas deberían ser resueltas dentro de la empresa y no ser utilizadas como para impedir que un representante haga uso de la palabra en el acto. Ahora bien, ¿cuál es la representatividad de la clase trabajadora que tiene la Intersocial para ser, junto al presidente del PIT-CNT, parte oradora? Poca o ninguna. Sería más coherente, si de representatividad hablamos, que lo hiciera la presidenta de Adeom, pero, como forma parte de la “línea dura”, la vetaron (palabras de ella).
Ante este escenario, los sindicalistas saldrán a intentar mostrar unidad ante la ciudadanía y disconformidad con el gobierno. La primera, a esta altura ya nadie se la cree, es de mediocres juntarse y abrazarse en un estrado y al bajarse continuar sus riñas intestinas en busca de poder. La segunda, podría encuadrarse en una crítica de ficción si partimos de la base de que muchos de los logros de la central obrera fueron dádivas del gobierno más que derechos logrados. Todos los años hay enojos de sindicalistas que siguen reclamando a los gobernantes y poco les piden a sus afiliados. Luchan por derechos, algunos legítimos y ya existentes, y no hablan de deberes de los trabajadores, de abusos en sus ausencias, indisciplina en sus actos y siempre el culpable es el empleador. Poco dirán de la enorme cantidad de pérdida de puestos de trabajo ante el cierre permanente de empresas, comercios, emprendimientos privados, la emigración de jóvenes, la falta de reconversión que piden los nuevos tiempos, etc. Otra vez veremos el gesto obsoleto del puño crispado en alto que simboliza la ideología de quienes están sobre el estrado y no de sus afiliados. Otra vez saldrán a criticar a la oposición como si fuera la maldición de Malinche, pregonando infinidad de pérdidas para todos, retrocesos en las conquistas, defensa al patrón y castigo al obrero, desatención a los más humildes, retiro de beneficios sociales y todo tipo de presagios apocalípticos de los cuales nada se ha escuchado en la campaña.
Según los gobernantes y también el PIT-CNT, Uruguay está “desanclado” de la crisis Argentina, pero en estos tiempos electorales nada mejor para ellos que comparar a nuestra oposición con Macri y, de paso, con Bolsonaro. Si no vuelve a ganar el FA, nos pasará lo mismo que a los argentinos y a los brasileños. Dicen que los pocos casos de corrupción nuestros son diferentes a los de ellos (allá se investiga y aquí no, esa es la diferencia) pero a la hora de gobernar que Dios nos ayude si ganan los blancos o colorados.
¿No sería una mejor señal por parte de los sindicalistas ofrecer la creación de una mesa de diálogo para frenar la debacle actual? Sentarse gobierno, patrones y trabajadores a estudiar qué pasa con las empresas que cierran, qué podemos hacer para detener la sangría de trabajo, reencauzar el camino que nos una y no que nos divida, buscar un acercamiento con fines comunes. Es más fácil y hace más ruido incumplir fallos judiciales, pedir que actúe solo la Justicia laboral como si la Justicia no fuera una sola, llevar a cabo el control obrero de una empresa internacional para que los futuros inversionistas, si los hay, tomen nota de que aquí mandan los sindicatos y las cosas se hacen de acuerdo a como ellos las ven o las bloqueamos.
En épocas para el olvido, como fueron los años de dictadura, los actos del Primero de mayo fueron creciendo poco a poco en cantidad de concurrentes. En los principios de los 80 ya eran masivos y esto se daba por la sencilla razón de tener todos los mismos objetivos, todos juntos con un mismo fin. Eso es lo que se debería lograr hoy ante la crisis actual. Pero sucede que la inmensa mayoría de los ciudadanos pretenden vivir bien y dignamente, trabajar y lograr un bienestar, mientras los sindicalistas utilizan al PIT-CNT como trampolín político y buscan perpetuarse en el poder. Y de la misma manera que hay organizaciones civiles de todo tipo, en esta era de igualdad, que se enarbola la izquierda para sí misma, parecería que en la central obrera si no es de izquierda y de la dura, no hay lugar.
Los precandidatos del oficialismo estarán presentes, alguno de la oposición también. Todos en su fuero íntimo dudarán de la legítima representatividad de lo que se diga en los discursos. Pero lo más importante para ellos, precandidatos y sindicalistas, es que la inmensa mayoría del pueblo está en desacuerdo. Tomen note.
Sergio Barrenechea Grimaldi
CI 1.978.723-5