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    Problemas circulatorios

    No es broma

    El cuerpo de doña Intendencia de Montevideo (IM) sufre desde hace mucho tiempo de varias patologías. Las que le vienen dando más duro últimamente son de orden circulatorio: la bicisenditis y la ciclovitis.

    Ambas afectan de forma muy seria las arterias del organismo, provocan estrechamientos, coágulos que bloquean la circulación y hasta accidentes vasculares.

    No obstante, con una determinación casi suicida, doña IM sigue insistiendo en descuidar su salud, perpetrándoles a las venas y a las arterias de su cuerpo el castigo de la multiplicación y la congestión.

    Ya cuando el médico personal de la doña era el Pelado Martínez —quien, dicho sea de paso, era un cultor del ciclismo amateur—, empezaron los ataques de bicisenditis y de ciclovitis.

    Sin que nadie entendiera por qué, Martínez mandó construir una ciclovía que uniera (créame, es verdad, lo que pasa es que usted tiene mala memoria) todas las facultades de la Universidad de la República. Nadie entendió quién, siendo estudiante de medicina, querría unir las conexiones de su facultad con la de Derecho o la de Ingeniería. Pero se le antojó que era un avance brutal y la mandó a hacer.

    La usaban algunos repartidores (todavía no habían nacido los deliveries) y algún paseante ocasional, pero los estudiantes de una facultad no suelen ir a otra facultad que no sea la suya, salvo que tengan alguna novia allí.

    Cuando “remozaron” la calle Rincón, incluso, tuvieron que desenterrar los “bolardos” (que no eran frágiles, como los actuales, sino que eran unos terribles adoquines que se comieron unos cuantos neumáticos).

    Cuando cambió el médico personal de la doña y asumió el cargo doña Carolina (a la que no hemos visto pedaleando en persona, aunque sí vimos en el corso inaugural del carnaval pasado a su doble pedaleando en un tándem con la doble de la simpática María Inés Obaldía), todo tomó más viento en la camiseta.

    Después de la inauguración de la desconcertante ciclovía de 18 de Julio desde el Obelisco hasta Yaguarón, y después la de San José desde Yaguarón hasta el soñado “consultorio de la doctora” en la Torre Ejecutiva, a doña Carolina se le ocurrió la de la rambla Sur, que está en plena construcción, para solaz y esparcimiento de los automovilistas que por ella circulan en medio del febril trabajo de los “enfermeros” que por centenares ayudan a que el tránsito de esa vía sea una verdadera aterosclerosis por estrangulamiento arterial.

    Festejen, montevideanos, festejen.

    En el plan de gobierno que se viene, vaya uno a saber quién será el “médico” de turno que se ocupará de seguir esta portentosa enfermedad arterial, se crearán las “patisendas”, para felicidad de los patinadores, quienes por miles circulan ahora las calles exponiendo su integridad física, por más que, como los ciclistas, ayudan al mejoramiento ambiental porque no expelen gases venenosos, al menos no tan perniciosos como los de los escapes de los automóviles y los autobuses.

    Se construirán en paralelo a las ciclovías y las bicisendas pero serán más estrechas, así que no se preocupe. Cada 500 metros habrá cortes transversales para permitir que los patinadores abandonen la patisenda, crucen la bicisenda y lleguen a la vereda de la rambla (cosa que no pudo hacer una ambulancia la semana pasada, cuando trataba de auxiliar a una persona que había caído a las rocas en la rambla Sur y el acceso a la vereda estaba bloqueado por la ciclovía y también por los autos estacionados en la nueva franja ad hoc que se ha creado separándolos de su antiguo parking junto al cordón; y lo que les cuento, al igual que como se llama esta columna, no es broma).

    También se proyectan otros avances benéficos para el orden y el progreso de la circulación vial, como las patinetosendas, que se construirán sobre la vereda de enfrente de la rambla, con el fin de preservar la salud y promover el buen estado físico de los que circulan por la ciudad en patinetas, con un ancho de dos metros, paralelamente a las cuales se instalarán las triciclosendas, que llenarán de alegría a los niños, alejándolos de las otras sendas utilizadas por personas mayores, a veces tan distraídas que se llevan por delante a los pequeños. Estas tendrán apenas un metro de ancho pero, al igual que las patisendas, contarán con cortes cada 200 metros, de manera de facilitar a los niños llegar a la vereda de enfrente sin que un patinador se los lleve puestos, angelitos. Los bolardos de estas nuevas sendas tendrán la forma de cucuruchos de helado, coronados por “helados” de plástico con diferentes colores, alegrando así la circulación y el paseo de los niños, con conos de chocolate, frutilla y dulce de leche.

    Sobre la base de la exitosa experiencia que irán brindando estas innovaciones circulatorias, doña IM tiene también en carpeta otras novedades, que nos llenarán de admiración y felicidad.

    Las cometosendas servirán para que padres e hijos remonten sus barriletes con seguridad y entusiasmo y se construirán en principio en una superficie de tres metros a lo largo de las ramblas de Pocitos, Malvín, Punta Gorda y Carrasco. Estimularán la unidad familiar y la salud física y espiritual. De acuerdo con que estos nuevos espacios recortarán la superficie de circulación vehicular, pero su fin último es muy superior al de andar manejando.

    Se crearán también las brigadas de seguridad, compuestas por personas que se anotarán en la IM para trabajar como cuidabicis, cuidapatines, cuidapatinetas, cuidatriciclos y cuidacometas.

    Se les podrá retribuir con una propina a voluntad, la que se podrá pagar con un código QR al igual que a los cuidacoches.

    ¿Ha visto usted algo más parecido al paraíso que la circulación por esta ciudad?

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