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La ley como instrumento y la firme determinación del gobierno a través del MEF han llevado adelante la implementación de la misma. Más allá de las prórrogas de las fechas previstas y las resistencias de los lobbies de siempre, se puede decir que esta reforma va.
En paralelo, nuestro “banco país” ha decidido ante sí que el dinero a expender en cajeros será solo en billetes de $ 2.000 y $ 500. Todo un problema para quienes hacen retiros. El efectivo como está concebido en la referida ley está previsto para pagos al menudeo y por bajos montos. Esto se contradice de plano con tener para pagar con un billete de $ 2.000, que en pocos sitios minoristas accederán a cambiar si no es contra una compra significativa. O sea, se provoca una compra en efectivo en lugar de usar tarjetas como se busca.
En suma, por razones estrictamente internas, como puede ser abundancia de billetes, costo de remesas o simple comodidad, el BROU torpedea la inclusión financiera. Es más grave por el tamaño del banco, que debiera ser ejemplo y aliado en este proyecto clave del gobierno.
PO