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    jueves 06 de junio de 2024

    Pronóstico electoral favorable ambienta en el Frente Amplio el viejo debate sobre consolidar su perfil de izquierda o moverse al centro

    Representante socialista en la Mesa Política advierte que en términos de alianzas no están “dispuestos a cualquier cosa”, como quieren otros dirigentes

    El 21 de diciembre de 2003, el entonces candidato único frentista Tabaré Vázquez consiguió casi todo lo que pretendía del Congreso del Frente Amplio en el que se definía el programa de la fuerza política de izquierda de cara a las elecciones del año siguiente. Así lo reflejaba una crónica de Búsqueda escrita dos días después, donde se relata que el entonces postulante quedó con las “manos libres” de debates programáticos en su camino hacia las elecciones. Evitó que prosperara una moción para revisar la llamada “ley de caducidad”, bloqueó un planteo que impedía a docentes que participaron en la reforma educativa de Germán Rama integrar un gobierno de la izquierda y logró suavizar las críticas contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un proyecto que entonces impulsaba Estados Unidos.

    Esa victoria moderada no estuvo exenta de discusiones e implicó una serie de batallas particulares. Una de las más duras refería al futuro de la ley de caducidad y enfrentó a los dirigentes Eleuterio Fernández Huidobro y Hugo Cores. La posición de quien sería luego ministro de Defensa, contraria a revisar la norma, radicaba en que el tema ya había sido laudado en el referéndum de 1989, y que promover la anulación de la norma sería “entregarle en bandeja (…) a la derecha (…) este argumento para que lo use como tema central en contra nuestra en la campaña electoral”, y constituiría una “torpeza electoral”.

    Con menos estridencia, la carrera de cara al Congreso programático del Frente Amplio en diciembre de este año tiene algunos condimentos que recuerdan a lo sucedido en 2003: aunque las elecciones de 2024 se visualizan a priori como mucho más parejas, la izquierda tiene serias chances de volver al gobierno. La última encuesta de Equipos, dada a conocer esta semana, le dio a la fuerza política 42% de intención de voto, seis puntos porcentuales más que toda la coalición de gobierno unida. Con estos números arriba de la mesa, el debate sobre si el Frente Amplio debe fortalecer su perfil de izquierda o ir a buscar los votos de centro viene camino a reeditarse.

    Ese debate está acompañado por una discusión sobre la política de alianzas que debe llevar adelante el Frente Amplio, y que enfrenta a quienes creen que es necesario abrir un paraguas para llegar a la mayor cantidad de adherentes posibles, con quienes sostienen que el Frente Amplio debe consolidar sus señas de identidad y antagonizar con el modelo “neoliberal” del actual gobierno.

    “Convicciones”, “excesos” y “radicalismos”

    Muestras de este último perfil se dieron en una charla, el domingo 21, por el Comité Martín Fierro de la Blanqueada. Allí, según consigna una crónica de la diaria, tanto la intendenta Carolina Cosse como el senador comunista Óscar Andrade tomaron un camino similar. La jerarca sostuvo que “se precisa mucho Frente Amplio” para ganar y pidió una fuerza política “de puertas abiertas pero con sus principios bien claros” y “lleno de convicciones”. Horas más tarde, Andrade reivindicó ese perfil. La “disputa” debía ser en “toda la cancha” y no solo “en la que la politología nos intenta acorralar, de que en realidad tenemos que competir para ver cuál es el más moderado de todos para así ganar algún voto distraído”, añadió. El senador además aprovechó para señalar que un “exceso de moderación” no necesariamente va a servir para captar a los 300.000 nuevos votantes, para solucionar la falta de contacto con el interior o dar respuestas a sectores vinculados al medioambiente. “No siempre nos están pidiendo más moderación en las medidas, sino más claridad en las medidas”.

    Ese énfasis identitario no está presente en todos los sectores de la izquierda. La exvicepresidenta Lucía Topolansky, cuyo sector promueve como precandidato al intendente de Canelones, Yamandú Orsi, dijo a Búsqueda que para ganar la elección no basta con hablarles a los “convencidos”, porque esos van a votar al Frente Amplio de igual forma. A su juicio, se debe llegar, además de a organizaciones sociales y sindicatos, a trabajadores independientes, a ecologistas, a los 230.000 nuevos votantes, y a gente que la elección pasada, por ejemplo, probó con la candidatura de Ernesto Talvi. “El crecimiento del Frente Amplio se produce en la unidad en la diversidad, y lo que te hace crecer es la diversidad”, acotó.

    En una misma línea, el diputado de Fuerza Renovadora Gustavo Olmos cree que no hay que “confundir radicalidad con crispación”. Su sector, asegura, es “radical” en cuanto a la “defensa de la democracia” y la “equidad”, y valora que “radical” también fue la reforma tributaria y de salud implementadas por el Frente Amplio, o el avance en la búsqueda de los desaparecidos. “Se confunde radicalidad con ir hacia cambios profundos cuando el mejor ejemplo de esa radicalidad fue el Frente Amplio, que fue capaz de llevar adelante cambios para los intereses de las mayorías”, sostiene el dirigente, cuyo sector promueve la precandidatura del senador Mario Bergara. En respuesta a lo dicho por Andrade, Olmos considera que en 2019 claramente no hubo en el electorado un mayor reclamo de “cercanía contra la ultraizquierda”, ya que de lo contrario “hubieran crecido sectores que votaron muy mal”.

    Política de alianzas

    “Me parece que vamos camino a que haya un paraguas más amplio”, admitió la semana pasada el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, en una entrevista con Búsqueda, y aseguró que la opción que le convence más, de las tantas que se barajan para darle forma a esa alianza, es la que “entre más gente”.

    Según Pereira, es necesario “construir la alternativa al modelo neoliberal”, y en esa alternativa debe entrar “muchísima gente que hoy no está en el Frente Amplio” y que pueden estar en otros partidos que “no estuvieron en la elección pasada” con la fuerza política. Así, Pereira aseguró que la fuerza política conversará con muchos grupos, como el que lidera el exdiputado Fernando Amado, con el exsindicalista Richard Read, con la Unidad Popular o el Partido Ecológico Radical Intransigente.

    Pero en el Frente Amplio conviven otras miradas sobre estas posibles alianzas. En diciembre, el entonces flamante senador socialista José Nunes decía a Búsqueda que el “centro de la estrategia” no pasaba por construir un espacio similar al entonces Encuentro Progresista, sino en que el mensaje frenteamplista penetrara y recuperara la confianza que se había perdido “de algunos sectores de la población para lograr esas mayorías que supimos tener”.

    El Partido Socialista es uno de los sectores que mira con más recelo la posible política de alianzas que Pereira ha venido impulsando. “No estamos dispuestos a cualquier cosa”, dijo la delegada en la Mesa Política del sector, Daniela Brandon. Añadió que tanto el Congreso socialista como el del Frente Amplio marcan quiénes son la base política y social de la fuerza política, y un partido que dice ser de izquierda tiene que tender hacia allí. “Acá hay una cuestión electoralista de que es posible aliarse con todo el mundo. Y se pone como ejemplo lo que hizo Lula en Brasil, pero la situación es otra, el Frente Amplio no es el PT, acá no hubo golpe de Estado, ni proscripciones y este presidente no es Bolsonaro, y la situación política es diferente a la de 2004, por lo que no vale pensar con la misma lógica”, advirtió la dirigente.

    Información Nacional
    2023-05-24T23:45:00