El comportamiento de los ahorristas argentinos respecto a la plaza bancaria local muestra una alta sensibilidad a los sucesos en su país.
El comportamiento de los ahorristas argentinos respecto a la plaza bancaria local muestra una alta sensibilidad a los sucesos en su país.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEso fue evidente en momentos de fuerte inestabilidad política y económica en 2001-2002, cuando terminó abruptamente el gobierno de Fernando de la Rúa y se declaró la cesación de pagos. Pero situaciones menos dramáticas como las de entonces también parecen mover a los argentinos a poner o a sacar dinero en el sistema financiero uruguayo. Eso puede inferirse de la evolución reciente de la cantidad de cuentas de no residentes (que son mayoritariamente argentinos).
Cuando se acercaban las elecciones que terminó ganando Mauricio Macri, la cantidad de argentinos y otros no residentes con depósitos en Uruguay se incrementó hasta llegar a casi 68.600 en setiembre de 2015. Pudo haber sido una reacción frente a la incertidumbre política.
Macri asumió la presidencia en diciembre de 2015. El año terminó con 67.176 depositantes en instituciones financieras locales que residen fuera de Uruguay.
Luego la tendencia cambió, analizó Búsqueda a partir de estadísticas con información trimestral del Banco Central del Uruguay. El descenso del número de ahorristas no residentes fue permanente: 65.238 a fines de marzo, 63.565 tres meses después y 61.426 al término de setiembre pasado.
En montos se observó una tendencia similar. Los depósitos de no residentes en Uruguay habían crecido en 2015 y hasta principios de este año, pero desde julio hubo retiros netos. A fines de setiembre totalizaban U$S 4.415 millones, lo que representa una baja de 3% en el año.
Si bien las razones no son claras, es un hecho que el descenso en la cantidad de clientes extranjeros con cuentas en la plaza uruguaya ocurrió simultáneamente con la implementación de la denominada ley de “sinceramiento fiscal” en Argentina. Este régimen propicia el registro de dinero o bienes que posean los argentinos sin haberlos declarado, pagando por ello un impuesto especial de reconocimiento del patrimonio en su país o en el exterior, invirtiéndolo en portafolios financieros destinados a solventar actividades productivas o comprando títulos públicos. Hay distintos plazos para “blanquear” los activos, el último en marzo de 2017.
El gobierno argentino hizo esta semana un balance positivo de las primeras fases del plan. Se presentaron al blanqueo U$S 7.185 millones de dinero en efectivo (que estaba en cofres o “en el colchón”), para lo cual hubo tiempo hasta el lunes 21. Fue a través de 160.000 declaraciones juradas, informó el ministro de Economía, Alfonso Prat-Gay. “Esto es confianza, no es otra cosa”, dijo.
En una segunda etapa, que comprende depósitos, inmuebles y otros activos en el exterior, se podrían declarar unos U$S 50.000 millones, según un relevamiento entre entidades financieras privadas realizado por el diario “La Nación”.
En el manejo de sus finanzas personales, para los argentinos es momento de “mirar y esperar”, señaló Jackie Maubré, directora de la consultora Cohen. La “inserción de Argentina en el mercado mundial, producto del cambio de rumbo político, sumado al cambio cultural que presenta la ley de sinceramiento fiscal, ponen al inversor en un lugar de stand by. Esa espera básicamente reclama la reactivación de la economía y señales positivas con relación a las perspectivas favorables para devolverle su confianza”, escribió el domingo 6 en el diario “Clarín”.