Por si no se habían enterado, Argentina ganó el Campeonato Mundial de Fútbol que se llevó a cabo en Catar.
Por si no se habían enterado, Argentina ganó el Campeonato Mundial de Fútbol que se llevó a cabo en Catar.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl tema ha estado recurrentemente en la boca de todos, en las imágenes que nos ha traído la televisión, tanto de los festejos como de los desbordes y las locuras, y hemos sufrido (y seguiremos sufriendo) una intoxicación ditirámbica proporcionada por los comentaristas argentinos (de fútbol, de otros deportes, de economía, de política, de moda, de ciencias sociales, de cuidado del medio ambiente), ya que tooodos opinan, analizan, elogian mucho, muchísimo, y no critican nada.
Para Fortunato y su familia, el tema no fue diferente que el que experimentaron ustedes y sus familias. Se habló hasta el cansancio, al punto que sus hijos y su esposa se levantaron de la mesa antes del postre porque, como buen futbolero, Fortunato seguía comentando los comentarios, y la cosa ya no se bancaba.
Terminada la cena, se fue a ver lo que la tele le mostraría sobre el machacado éxito de nuestros hermanos argentinos, copita de vino en mano y ya bastante cansado.
Lo que vio no era muy diferente de lo que había estado viendo, y encima le mostraban de nuevo los goles de la final. Era un aburrimiento.
Pero cuando ya se estaba quedando dormido aparece una noticia de último momento. ¿Sería cierto lo que escuchaba o ya sería el primer sueño de la noche?
Como sea, el informativista leyó un cable proveniente de la Santa Sede en el cual se decía que el papa Francisco había convocado a los responsables de la Pontificia Congregación de la Santidad informándoles que acababa de promulgar una nueva encíclica (intitulada Futbolerum divinum progressio), la cual, entre otras medidas, permitiría canonizar a personas vivas cuando se probara eficiente y evidentemente que habían logrado milagros sin haberse muerto. Su Santidad había realizado un cambio de autoridades en la Santa Sede. Había cesado al camarlengo, el cardenal Kevin Farrell, agradeciéndole los importantes servicios prestados. El nuevo camarlengo sería el cardenal argentino Heriberto Telarre Suelvo, íntimo amigo y hombre de confianza del pontífice, quien añadiría a sus funciones de presidir la Cámara Apostólica, administrar el tesoro, certificar la muerte del papa y convocar al cónclave para nombrar su sucesor, la de elegir entre los seres vivos algunas personas a las que se les pudiera canonizar sin haberse muerto con tal de que sus milagros fueran aplastantemente comprobables.
Fortunato tenía la sensación de estar dormido, pero escuchaba unas palabras incomprensibles, que él creía que eran las pronunciadas por el informativista de la tele, que seguía con las noticias provenientes del Vaticano.
La Pontificia Congregación de la Santidad ya se había reunido, a pedido del papa, habiendo designado como integrantes auxiliares a los sacerdotes argentinos P. Braulio Teloaco Modo y P. Hermenegildo Vamoa Riba, quienes le habían alcanzado al camarlengo la propuesta de canonizar al capitán de la Selección de Argentina, Lionel Messi, cuyos milagros, según dice el informe intitulado ¡Santo ya!, no necesitaban de más pruebas que lo ocurrido a lo largo del Campeonato Mundial de Fútbol, en el que la Selección de Argentina se había proclamado ganadora tras haber perdido su primer partido contra los infieles musulmanes de Arabia Saudita y ganado todos los siguientes, en particular la final contra el aguerrido combinado de Francia. “Messi es casi el Messías”, dice en otra parte el informe, agregándole una doble ese como un guiño cómplice a la extraordinaria propuesta.
Ahí sí que Fortunato dormía, pero la información fluía abundantemente.
La noticia había sido recibida con júbilo por el pueblo argentino, el cual hacía 96 horas que no dormía, festejando primero el triunfo y esperando luego hasta la madrugada que llegara el avión con el nuevo santo y sus 25 apóstoles, acompañándolos a continuación en sus complicadas giras por la capital, prometiendo llegar a algunos lugares y no pudiendo hacerlo debido a los millones de hinchas que poblaban calles, avenidas y autopistas.
La gente lloraba en las calles, muchos de ellos de rodillas, rezando y alzando los brazos al cielo, mientras que miles de fieles se reunían en las iglesias de todo el país, llevando imágenes del nuevo santo en estampitas que se venden a un dólar blue en todas las esquinas para ser bendecidas por los sacerdotes de las parroquias, los que trabajan en tres turnos de ocho horas, cobrando 100 pesos “de limosna” por cada bendición. Muchos otros se han lanzado a los bares a beber festejando la buena nueva, brindando por la salud del nuevo santo y agradeciendo al papa Francisco por su maravillosa idea.
Se informó asimismo que San Lionel, como se llama ahora oficialmente, ha tenido que refugiarse en su lujosa residencia de la ciudad de Rosario debido a que en las inmediaciones hay más de 2 millones de fieles hincados que están orando y esperando verlo y tocarlo para asegurar la salvación de su alma, así como los futuros triunfos de la Selección albiceleste.
Desde la tele se informó más tarde que finalmente el nuevo y rutilante integrante del Santoral, el único que está vivo, además, se asomó al balcón de su mansión, impartiendo la bendición urbi et orbi para todos los que rodeaban la casa, y los que estaban en otros lugares del mundo “incluyendo a los bobos”, dijo San Lionel, mostrando que su nueva investidura lo ponía por encima de pequeños resentimientos pasados.
La gente seguía pidiéndole que mostrara la Copa del Mundo, con sus cinco kilos de oro de 24 kilates, por lo cual San Lionel se fue del balcón a buscarla. Sin embargo, volvió a salir con las manos vacías porque no pudo dar con ella. Él creía que había quedado en su poder pero, tras una llamada al presidente de la AFA, el Chiqui Tapia, se enteró de que, cuando habían llegado a Ezeiza, entre las autoridades que los esperaban estaba el superministro Sergio Massa, quien se la había pedido a Tapia para verla, desapareciendo subrepticiamente con ella sin que ninguno de los jugadores se hubiera percatado.
Aparentemente, según se comenta, la copa habría sido fundida en el Ministerio de Economía y el lingote resultante habría sido entregado por Massa al representante del FMI, “a cuenta de futuros pagos”.
Se espera ahora que el nuevo santo haga otro milagro y la vuelva a hacer aparecer en su modelo original.
Pero hay algunos milagros más difíciles que otros.
Fortunato amaneció dormido en su sillón y nunca se enteró de esta epopeya tan milagrosa.