El próximo 27 de octubre concurriremos a votar. Muchos dicen no estar interesados para nada en el tema. Otros estudian pormenorizadamente todas las opciones. Los uruguayos tendremos muchas opciones. Nuestra decisión es, claramente, la de votar al Partido Colorado y dentro de este a la Lista 2000 de Batllistas y consideramos es la mejor opción. Pero, ¿por qué?
El Partido Colorado, además de ser el Partido de la República y la libertad e identificarse con el auténtico Batllismo, tiene la mejor fórmula presidencial. Es una fórmula presidencial nueva, de joven madurez y capacidad. Ernesto Talvi como candidato a la presidencia, reconocido economista que ha estudiado los problemas del país, se formó y sabe cómo encararlos y solucionarlos. Y Robert Silva como candidato a la vicepresidencia, abogado y docente, hombre del interior del país y que por lo tanto lo representa, batllista desde siempre, que aporta a la fórmula la experiencia política, la capacidad de diálogo, de encuentro y unión. Sin duda una excelente fórmula.
Dentro del Partido Colorado, la Lista 2000 es la opción más identificada con la tradición y la proyección de la ideología batllista hacia el futuro.
El Batllismo ha sido el constructor y el defensor de nuestro Estado democrático y republicano. Ha reconocido siempre la economía de mercado y la propiedad privada. Ha sido, es y será la socialdemocracia, siendo históricamente la primera en el mundo. La conciliación de la libertad con la justicia social, en una integración social. Lo opuesto a la concepción clasista y de lucha de clases que pregona el FA.
El Batllismo es el partido de la mujer, del trabajador, de la clase media y de los menos favorecidos; igualando siempre hacia arriba y nunca hacia abajo. Promoviendo valores y otorgando herramientas a los ciudadanos para que puedan progresar por sus propios medios y así ser realmente libres.
Es el defensor incansable de la laicidad. Laicidad no referida solamente al tema religioso, como nos quiere hacer creer el FA, quien con esa justificación manipula ideológicamente a los estudiantes en las instituciones educativas, sino refiriéndose a la neutralidad frente a las religiones, las creencias y las posiciones filosóficas y políticas.
Dicho esto, no cabe duda de que la única opción para octubre es la Lista Batllista por excelencia.
La Lista 2000 está encabezada al Senado por el Dr. Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de nuestro país. Sus cualidades personales quedaron nuevamente en evidencia al volver a la arena política en mayo de 2018.
Su sentido del deber y responsabilidad por su partido y por el país están por encima de cualquier interés personal. Un hombre con capacidad de liderazgo, sin falsos egos políticos y con la humildad de servir de un militante más. Incansable, con un espíritu joven y fortaleza física sin igual, recorrió una y otra vez el territorio nacional. Siempre dejó muy en claro que él es soldado de su causa y estará en el lugar que su partido y su país lo necesiten, sin poner condición alguna y primando siempre su vocación de servicio y su generosidad. Lo caracterizan el respeto por el otro, la búsqueda del dialogo y del encuentro y el incluir a todos en la mesa. Es un hombre cercano, de mentalidad abierta y reflexivo.
Inicialmente salió a la palestra con la intención de apoyar a quien pensó sería el candidato del partido. Luego se impuso una doble meta: volver a posicionar al Partido Colorado en un lugar de decisión e instalar la idea de la necesidad de una coalición; ambas logradas con éxito. Y hasta el día de hoy continúa trabajando incansablemente por su Partido Colorado y de esa forma por el futuro del país.
Su lucha se asienta en la tradición y en sus propios logros como estadista. Así, en su primer período de gobierno se propuso y logró el “cambio en paz” y se consiguió sancionar normas con visión de largo plazo, como fueron la Ley de Forestación y la Ley de Zonas Francas. Las cuales permitieron, entre otras, las inversiones finlandesas con las plantas de celulosa, que tantas fuentes de trabajo generaron y siguen generando hoy en día; al mismo tiempo, desde el punto de vista social y educativo, se crearon los centros CAIF. En su segundo gobierno, logró la única gran reforma educativa que tuvo nuestro país luego de la reforma vareliana. La misma, a grandes rasgos, universalizó la educación inicial, creó escuelas de tiempo completo en las zonas más necesitadas y complementó los centros CAIF. Y transformó, salvando el régimen de seguridad social, con su sistema mixto de reparto y ahorro individual —que se constituyó en modelo para otros países—, y que en su momento evitó una quiebra y, hoy, tiene que de nuevo ser rescatado luego de que en el 2008 el FA lo trastocara y desfinanciara.
El futuro gobierno no tendrá mayorías parlamentarias, como así tampoco las tuvo el presidente Sanguinetti en sus dos presidencias. Esa máxima de hacer que la política sea el arte de lo posible, por su vasta experiencia y por su reconocido acervo político, hace de él un actor imprescindible para el próximo gobierno.
A esto se suma que los jóvenes políticos de hoy encuentren en él un líder natural de nuestro partido, un conductor nato, con la capacidad de unir y crear acuerdos donde prime la cercanía del diálogo honesto, sin miramientos personales con el único objetivo de hacer que quienes piensan diferente, encuentren sus coincidencias y solucionen sus diferencias con generosidad política.
Un articulador único. Ha demostrado saber cómo unir al país y lo ha demostrado con hechos y no con palabras. Ha conciliado los intereses de todos, en nuestro partido y fuera de él. Negociando con el Partido Nacional así como con el Frente Amplio, en horas donde la salida democrática era su única meta. Con renunciamientos pero con la convicción férrea, poniendo a nuestro partido en el lugar de amalgamador de todas la voluntades políticas. Hoy, y más en el futuro parlamento, esa forma de servir al país es la única posible para unir las voluntades de los uruguayos. Tal como ya lo ha demostrado, no como una suerte de eslogan político, sino con el rigor de la historia.
A él se suma el diputado Conrado Rodríguez encabezando la lista a la Cámara de Diputados. Proviene de una familia batllista y milita dentro del Batllismo desde muy joven. Con 34 años fue electo representante nacional por Montevideo. En él encontramos representada la renovación, la juventud y el compromiso del partido. A lo largo de esta legislatura trabajó arduamente y presentó varios proyectos de ley, todos ellos de importancia para la ciudadanía. Presentó dos proyectos de ley para darle solución razonable a la temática jubilatoria de los llamados “cincuentones”, propuso la derogación de la obligatoriedad de la inclusión financiera, propuso un subsidio y licencia especial en caso de nacimientos prematuros para madres y padres, propuso beneficios tributarios para los afectados por el tornado de la ciudad de Dolores para su reconstrucción, propuso la jubilación activa voluntaria, propuso impedir que las franjas del IASS se ajusten por índices más bajos que el de actualización de las pasividades, de forma tal que los jubilados no tributen más cada año, entre tantos otros. Al mismo tiempo que su labor legislativa se mantuvo en contacto permanente con la gente, a quienes dio cuenta de sus proyectos y escuchó sus planteos y necesidades, conjugando así los dos aspectos que tiene la representación que ejerce de los electores.
Más allá de ellos dos, que son quienes encabezan las listas a ambas Cámaras, el equipo de Batllistas es el equipo más sólido, con más y mejor experiencia de gobierno, pero, también, renovado y con jóvenes con mucho entusiasmo y compromiso para llevar adelante el próximo gobierno.
El próximo período de gobierno será uno muy difícil. No podemos darnos el lujo de no contar con alguien como Julio María Sanguinetti y el equipo de Batllistas. Ellos son la garantía que tenemos de cambiar nuestro destino. De poder modernizar nuestro país, recuperar la seguridad, mejorar la educación e incluir a todos en ella, ordenar las cuentas públicas, volver a insertarnos en el mundo y que nuestros productos sean competitivos y volver a salvar la seguridad social. En definitiva, volver a recuperar nuestro Uruguay respetuoso del que todos estábamos orgullosos.
Por lo tanto el líder de Batllistas y quien encabeza la Lista 2000 es quien reúne las cualidades personales, está más capacitado, tiene una experiencia única gobernando, es un real estadista con cualidades de diálogo, encuentro y articulación, cuenta con un excelente reconocimiento internacional, todo lo cual lo hacen único e indispensable en el próximo gobierno de coalición
Votemos pensando que de ellos depende el futuro de nuestros hijos. Votemos a Batllistas, la Lista 2000.
Marcela Pérez Pascual
Abogada