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    Se cumplen 40 años de la primera “sala blanca” de América Latina, ubicada en el Banco de Prótesis, de vanguardia regional

    Ubicado en Punta Gorda (Avda Italia 5682), desde su fundación el Banco de Prótesis se convirtió en un centro de referencia a nivel nacional e internacional. Colocó 55.000 prótesis de rodilla y cadera, uno de los factores que lo convierten en un centro de traumatología de vanguardia, al que anualmente concurren a formarse alrededor de 40 médicos de otros países. Gestionado por una comisión directiva honoraria, algunos de sus representantes son Néstor Rodríguez, director general administrativo, Fernando Motta, jefe del Departamento de Rodilla y Justino Menéndez, jefe del Departamento de Cadera, el Banco celebró los 40 años de la instalación de la primera sala blanca, en 1976.

    Más adelante, en 1981, se colocó la segunda sala blanca, que realiza un análisis sistemático del flujo, la presión y las bacterias en el ambiente. Es el único centro en Uruguay con dos salas en un mismo block, dijeron los directores.

    Declarado de interés nacional, no tiene afiliados sino que atiende a cualquier persona que desee operarse en la institución, con tarifas reguladas por el Fondo Nacional de Recursos y el Ministerio de Economía.

    Tiene 240 funcionarios. “Todos los pacientes que operamos nos eligieron, fue declarado de interés nacional porque es una institución sin fines de lucro muy buena para la sociedad”, dijo a Búsqueda Néstor Rodríguez, administrador general. “Es importante que no se sigan creando otros Institutos de Medicina Altamente Especializada (Imae), para que el Banco no pierda ese volumen quirúrgico y los médicos logren el expertise. Para nosotros es importante que el Banco siga, que todo lo que entra se reinvierta en tecnología, en cursos, jornadas y todo lo necesario para infraestructura”, sintetizó Rodríguez.

    Motta también cuestionó la posibilidad de que se sumen nuevos Imae. “Si hubiera siete u ocho Imae en Uruguay y en cada una se hicieran 20 operaciones, no aprenderías nada y harías chapucerías. En un país chico, el señor de Bella Unión se toma un ómnibus, viaja siete horas, lo operamos de la cadera y vuelve a la semana en la ambulancia”, explicó.

    Hito médico.

    La sala blanca marcó un hito en la medicina nacional porque vino a coronar una idea del profesor Óscar Guglielmone, fundador de este sistema de salud y responsable de introducir al país las prótesis de cadera cementadas de Charnley.

    En la entrada al edificio del Banco una escultura de piedra alude a la igualdad, un objetivo primordial de su fundador. Antes las prótesis de cadera no estaban cubiertas por ningún servicio de salud. Guglielmone estableció un sistema social: operaba a cuatro pacientes, les cobraba un plus y con ese dinero operaba gratuitamente a una persona del hospital.

    La asepsia es materia clave en estas intervenciones. “No es lo mismo operar un útero que una articulación, porque el abdomen tiene muchas defensas para la infección pero las articulaciones no. Un germen allí es un desastre. Por eso los traumatólogos peleamos para que existan las mejores condiciones para operar. Una infección articular se puede combatir, pero es mejor que no pase”, explicó Motta.

    Por eso las prótesis se operan en salas que ofrecen garantía de ausencia de gérmenes, en salas de flujo laminar, llamadas popularmente “salas blancas”. Motta explicó que las que cumplen con los requisitos son del Banco, de La Española y del Americano. “Dan la garantía de que tenés un filtro de tres micras, que es muy chiquito, con una cantidad de partículas de aire medida. El paciente y el cirujano están fuera de la sala, arriba están los motores y filtros, se suelta aire para abajo y el anestesista y la cabeza del paciente permanecen afuera”. Instrumentista y cirujanos están dentro, con una túnica con escafandra que los cubre por completo.

    El porcentaje de infecciones del Banco es de 1.4% y en prótesis tiene abajo del 1%. En general se establece como cifra esperable hasta 3% o 4%. “Nuestro aire se va afuera, a través de unos tubos. No hay contaminación de nuestra respiración con el aire. El paciente recibe un aire ultra filtrado, de arriba abajo, porque si no, las propias bacterias de la piel podrían ir a la herida en la piel”, explicó.

    Los precursores imitaron el procedimiento del mejor lugar del mundo en aquel momento, de Inglaterra. “Copiaron todo exactamente igual, y hasta el día de hoy se hace así: la preparación del paciente, la colocación de los campos, se ha usado el mismo sistema durante 40 años”, explicó por su parte Justino Menéndez, jefe de Cadera.

    Entrenar el expertise.

    Según Motta, para que funcione el Banco “el secreto” es que sea una sociedad civil sin fines de lucro. “Se podría llamar Guglielmone SA, pero como era un tipo tan grande, no lo hizo así”, señaló Motta. La dirección está a cargo de una comisión honoraria, integrada por personas de la sociedad con sensibilidad en el tema que se acercan al Banco para colaborar. “Esto no es de nadie, nadie se lleva nada. Nosotros y los que integramos esa comisión lo hacemos para mejorar el Banco”, explicó Motta. “Acá en general sobra poco, y se reinvierte en el Banco. Apostamos a la calidad, a estar en primera división, a poder ir a Alemania, comparar, y decir ‘estamos bien’”.

    Es un centro abierto en el que se puede operar cualquier paciente de cualquier mutualista y hospital de Salud Pública, con cirugía protésica cubierta por el Fondo Nacional de Recursos, ideada por Guglielmone y Orestes Fiandra. “Son cirugías de alta complejidad para las que tenés que estar entrenado. Además del concepto de las salas, Guglielmone pensaba que en un país chico no debe haber chacritas científicas, sino centros donde te entrenes bien en algo, donde exista un archivo y puedas estudiar a tus pacientes, sacar conclusiones, y operar muchas cirugías”, explicó Motta.

    Por ejemplo, según los estándares estadounidenses relacionados con los seguros, hacer 20 cirugías por año es poco. “Si son 20 por año, mejor no operes porque vas a tener problemas. Acá cada uno de nosotros operamos 20 o más al mes, lo que te da el expertise necesario para salir de los problemas que puede traer una cirugía”, agregó el especialista.

    Generalmente, la prótesis de rodilla se coloca para reparar la artrosis (desgaste), un 80% en pacientes mayores. En cadera hay más pacientes jóvenes debido a patología degenerativa muchas veces ligadas a factores genéticos. Controlarse luego de la cirugía es gratuito, lo cual ha generado un banco de datos bien valioso. Existe el registro de la evolución de cirugías de cadera y rodilla durante 30 años, oro en polvo para aprender directamente de la experiencia con los pacientes. “Nos invitan a congresos porque nadie tiene este registro”, señaló Motta.

    Respecto a los resultados de las cirugías, la mayor parte de las prótesis que hay que cambiar se debe al desgaste, en tanto que en Estados Unidos la primera causa es la mala colocación del implante. “Si acá existieran varios sistemas, no habría cirujanos entrenados. Y si yo tengo que elegir, no elijo la prótesis sino el cirujano. Esa es la clave. Por eso defendemos que no se abran más Imae, que hacen chacritas, sin llegar al expertise. Es como andar en Fórmula 1. ¿Quién anda más rápido? El que da más vueltas al circuito, si no das muchas vueltas al circuito viendo los tiempos y mejorando, no vas a andar bien”, explicó Motta.

    El médico es defensor apasionado de la especialización. “Guglielmone decía: ‘tenés que tener una novia sola, quedarte con ella y casarte’. A mí me decía: ‘quedate con la rodilla’, y a él le dijo: ‘quedate con la cadera’. Opero rodillas todos los días y así aprendo: entro a la rodilla como entro a mi casa a oscuras”, ejemplificó.

    Quitar las anclas.

    Los médicos apuntan a que la persona atendida pueda desarrollar una “vida normal”. El gran problema de la artrosis de rodilla es el dolor para caminar. “Sos una persona con un ancla: la esquina la ves cada vez más lejos y cada vez demorás más. Una vez una señora llegó con una torta de regalo, porque la mujer había podido batir los huevos parada, lo que hacía años que no podía hacer. Al día siguiente de la operación el paciente se levanta y te dice: ‘tengo la molestia de la operación, pero no me duele’. Caminan sin dolor y vuelven a la vida”, explicó Motta.

    La cirugía de cadera ha sido la estrella del siglo XX debido a su desarrollo. Hay prótesis parciales —para fracturas y pacientes añosos— y totales, donde se cambia completamente la superficie articular.

    El profesor Thorsten Gehrke, de la Endo Clinic, número uno de Europa, visitó el Banco en diciembre. “Dijo que luego de haber recorrido casi todos los países de Latinoamérica, este es el mejor lugar que vio para prótesis de rodilla y cadera”, contó Motta.

    Este no fue el único reconocimiento que recibieron de Europa. Hace 10 años vino el presidente de la Sociedad Francesa de Cirugía. “Me mandó una carta manuscrita que decía que le había llamado poderosamente la atención que existiera el primer mundo en un país periférico. Al final decía: ‘son más eficientes ustedes que yo en el principal centro hospitalario de la costa azul francesa, la zona más rica de Europa’. Vio trabajar a la gente en block y no podía creer”, explicó el médico.

    Debido al entrenamiento diario, todo el equipo funciona de manera aceitada, en todas las fases de la internación. “Es una mecánica que probablemente uno no percibe, pero a la gente que viene de afuera le llama mucho la atención, porque cada uno sabe lo que tiene que hacer en el momento preciso”, dijo Motta.

    Según Menéndez, otro factor que ayuda al buen funcionamiento es que “no hay patrón”. “A fin de año si sobra dinero, se le da más a la gente. No hay una relación patron-empleado. Entonces hay un gran sentido de pertenencia”, explicó el experto en cadera.

    “El profe (Guglielmone) nos enseñó mucho eso. Yo entré con 18 años aquí y me enseñó el sentido de pertenencia en un trabajo. Acá el Banco es algo nuestro. Es importante que la gente que trabaja en el Banco traslade al paciente y a los familiares la vivencia positiva en la estadía, lo que redunda en un mejor servicio ”, concluyó Rodríguez.