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Sectores de izquierda tienen igual discurso proteccionista que Le Pen, dice el vicecanciller tras recibir críticas por querer negociar varios TLC
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El vicecanciller José Luis Cancela había sido invitado a una conferencia organizada por el Partido Socialista para conversar sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) que Uruguay firmó con Chile en octubre. El jerarca sabía que enfrentaría un público difícil ya que en el panel y entre los asistentes había diputados socialistas y un ex jerarca del gobierno de José Mujica que expresaron en el pasado sus reparos frente al camino seguido por la actual administración.
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Pese a que podía anticipar esa hostilidad hacia el gobierno por intentar firmar acuerdos de libre comercio, Cancela no logró esconder su exasperación en algunos momentos de su intervención. Incluso, después de más de una hora en la que escuchó cómo algunos de sus compañeros socialistas cuestionaron la estrategia del Poder Ejecutivo, el vicecanciller advirtió que hay sectores de la izquierda que tienen un discurso proteccionista igual al de la candidata presidencial de la ultra derecha francesa, Marine Le Pen.
En su primera intervención en el debate, organizado el viernes 21 en la sede socialista, el subsecretario de Relaciones Exteriores dijo que el gobierno quiere firmar más TLC bilaterales porque para Uruguay es indispensable aumentar sus exportaciones y esos acuerdos permiten a los productos nacionales “ingresar al mercado de manera competitiva” y jugar en “igualdad de condiciones”. Sostuvo que el tratado firmado con Chile, que todavía no fue ratificado por el Parlamento, busca eliminar trabas no arancelarias al comercio de bienes y servicios.
El primero en criticar la estrategia del gobierno fue el ex ministro de Industria Roberto Kreimerman, quien integraba el panel junto a Cancela, la directora de Propiedad Industrial, Marianela Delor, y la asesora del Ministerio de Salud Lourdes Galván.
Kreimerman dijo que los acuerdos como el de Uruguay-Chile no ayudan al desarrollo tecnológico e industrial del país. Por el contrario, añadió, los tratados de “última generación” consolidan la tendencia de las “grandes corporaciones”, que “subdividen” su producción en varios países y a cada uno llevan la parte que les permite bajar costos de manera eficiente: mano de obra en Asia, materias primas en parte de América Latina y África, y desarrollo científico en Estados Unidos y Europa.
A esto se suma, según el ex ministro, que los nuevos acuerdos incluyen ahora los servicios y la propiedad intelectual, pero con el mismo objetivo de que el flujo de dinero vaya hacia los países centrales. “Cualquier avance en estos tratados es un retroceso”, concluyó.
El secretismo.
El diputado Roberto Chiazzaro, uno de los legisladores oficialistas más críticos de la gestión, pidió la palabra ni bien terminó el panel. Y su intervención fue en línea con su discurso público.
Chiazzaro advirtió que la Cancillería no hizo un estudio del “impacto” que tendrá el acuerdo con Chile, algo indispensable para los legisladores, y que lo negoció con “secretismo”. “Tengo el tratado y tengo que votarlo con los ojos cerrados y confiar porque, bueno, lo firmaron los compañeros”, cuestionó. “No sé si Uruguay se va a beneficiar o no con este tratado, porque eso me lo tienen que decir los técnicos”.
A su turno, Gonzalo Civila, también diputado socialista, advirtió que los “países desarrollados” son los que “más se benefician” de los tratados de última generación. Añadió que esos acuerdos pueden “amplificar la desigualdad” porque colocan en “situaciones idénticas” a las potencias mundiales con quienes están en “situaciones de desventaja”.
El mundo es “desigual” y “asimétrico”, advirtió Civila, “porque la globalización en la que estamos metidos no es una globalización igual para todos, es muy desigual”.
El diputado dijo que palabras como “libertad”, que “suenan muy lindas”, hay que manejarlas con cuidado, un concepto que retomaría después el subsecretario.
Almuerzo con Le Pen.
Cancela tomaba nota de las críticas y las consultas a la espera de su turno para responder. El vicecanciller recordó que la Constitución establece que es el Poder Ejecutivo el que negocia los acuerdos comerciales y el Poder Legislativo solo tiene la potestad de aceptarlos o rechazarlos y pedirle al gobierno que los vuelva a negociar.
“Terminemos con el argumento del secretismo, acá lo que hay es reserva”, insistió.
Minutos después el viceministro dijo que iba a dejar una “última reflexión”. “Lamentablemente no vivimos en un mundo de libre comercio general, cuando se habla de libre comercio se habla de regulación de comercio”, comenzó. “El mundo conoció momentos feroces de proteccionismo comercial, de mucho proteccionismo comercial, piensen en la década de los 30, que fueron generalmente acompañados del ascenso de regímenes populistas, los populismos de derecha que todos conocemos: el nazismo y el fascismo, etc. Ese camino del populismo y el proteccionismo de los años 30 terminó en lo que todos sabemos”.
“No creo que la historia se repita, no soy profeta de la guerra, pero llama la atención porque algunos de esos fenómenos se están produciendo hoy día y cuidado adónde vamos”, dijo Cancela.
Contó que por razones de trabajo “hace unos años” compartió un almuerzo con Marine Le Pen, quien el domingo 23 obtuvo los votos necesarios para competir en el balotaje por la presidencia francesa. “La escuché con mucha atención en ese almuerzo y escuché un discurso que yo conocía, que yo había escuchado —relató—. Cuando la señora terminó de hablar le pedí la palabra y le dije: Señora, la he escuchado con mucha atención, pero permítame decirle que de la parte del mundo de la que yo vengo he escuchado las mismas cosas que está diciendo usted pero de un signo político e ideológico absolutamente opuesto al suyo”.
Le Pen le respondió a Cancela: “Claro, porque estamos de acuerdo, porque el enemigo es la globalización. Yo quiero que las empresas francesas dejen de explotar a los pobres ciudadanos del tercer mundo y vengan a Francia, cumplan con la legislación laboral francesa y con las normas de Francia”.
El jerarca uruguayo dijo que ese es “un discurso en defensa de la industria nacional francesa” que es parecido al que se escuchó “muy cerca de las orillas” de Uruguay.
“Cuidado porque la libertad suele estar de un lado solo”, acotó.
Cancela dijo que el Partido Socialista siempre reivindicó la “importancia de la libertad y de la libertad de comercio” y que sus integrantes “sostuvieron además la importancia de llevar las lógicas del desarrollo capitalista hasta el final”. “El socialismo no puede venir si no permitimos que el capitalismo se desarrolle, y agote y alcance sus propias dinámicas”, concluyó.
En el cierre del evento volvió a tomar la palabra Kreimerman, quien insistió en lo perjudicial que pueden ser los tratados de última generación para Uruguay. Mientras lo escuchaba, Cancela se movía incómodo en su asiento y hacía gestos de reprobación.